Zverev termina luciendo

El jugador alemán, al igual que Dimitrov, se sobrepone a un comienzo titubeante para terminar dominando con solvencia ante Müller.

En un ambiente pesado, sin los rayos del sol ni el calor del público, Alexander Zverev, uno de los grandes favoritos a levantar el título en Montecarlo, debutó en el Principado con la exigencia propia de los más capacitados pero sin el temple ni la concentración que la élite exige, teniendo que reconducir un encuentro que tuvo en Gilles Müller un perfil poco indicado para la arcilla, pero que se le atragantó al germano en el parcial de apertura (4-6 6-3 6-2). El servicio y la agresividad del luxemburgués sorprendieron pero el desarrollo del choque terminó siéndole adverso.

No es Gilles Müller, ya avanzado, un perfil complicado en estilo y ritmo. A la larga, sus condiciones y su comportamiento, su manera de entender el juego, tienen las de perder, incluso en formatos cortos, sobre tierra batida. Al igual que Lucas Pouille, Alexander Zverev debutaba ante un jugador eminentemente frontal, de poco diálogo en el fondo, sin grandes argumentos defensivos y resistentes desde atrás. Pero fue su principal virtud, unido a los nervios del alemán en el arranque, los que generaron a favor de Gilles la primera gran ventaja del choque.

Jugado sin demasiada elaboración, tomando decisiones no demasiado acertadas en el golpe a utilizar, Zverev llegó muy tarde a la partida, una que Müller que imaginó exitosa si en el primer parcial las cosas le sonrían. Para ello, buscó acortar puntos desde el servicio y el resto, y conseguir así provocar dudas, errores y malas sensaciones en Zverev. En parte lo consiguió con un 6-4 consecuente con lo visto. No obstante, y no debe esconderse, si Zverev ajustaba y proporcionaba a sus golpes un movimiento previo y una concentración acorde, la pelota llevaría la potencia y la calidad necesarias.

No hubo partido cuando esto sucedió. La envergadura del Alemán comenzó a dirigir misiles de enorme potencia. Plantado con los pies en posición para elegir incluso si invertirse y generar más fuerza y abrir así la pista, el germano dio un paso adelante y comenzó a dominar de manera total cada intercambio. Müller perdió su servicio y desde ahí, poco a poco, la continuidad que le dio la ventaja en el marcador. Su defensa se volvió tremendamente vulnerable y sin el poder del primer servicio y el segundo tiro cerca de la red, la pared se hizo vertical.

No tuvo el choque un nuevo argumento que contar. Zverev siguió adelante en su cometido, produjo una hora de gran tenis, con la derecha y el revés imponiendo su ritmo, para avanzar a segunda ronda y seguir midiendo su candidatura en Montecarlo.

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