Dimitrov sale a tiempo del primer apuro

El búlgaro Grigor Dimitrov reacciona bien y a tiempo en su choque de debut en Montecarlo ante Herbert, tras ceder el primer parcial.

Quizás necesitaba Grigor Dimitrov un partido tan sumamente exigente como el que tuvo que lidiar en su debut en Montecarlo. El francés Pierre Hughes Herbert se convirtió en un durísimo escollo durante buena parte del partido, y que llevó al de Haskovo a tener que rectificar muchas cosas. Activarse mentalmente, ajustar tácticamente algunos detalles y motivarse para lograr remontar un comienzo de tarde realmente adverso y contrario a lo que pudiera esperar. En una jornada muy disputada en casi todos los choques, uno de los favoritos no avanzó con comodidad (3-6 6-2 6-4).

Y es que en los primeros compases, Dimitrov anduvo espeso y recio, sin la gracilidad para cubrir y fluir por la pista con soltura. Sin posicionarse con la claridad que encontraría después, llegó Grigor al partido cometiendo 11 errores no forzados en apenas seis juegos, sin tocar bien la pelota y sin poder llevar los puntos a una duración y una forma propicios para sus intereses. Fue el francés el que aprovechó esas dudas para construir con su servicio las ventajas más determinantes del primer parcial.

Sin largos intercambios y con un segundo servicio que complicó mucho la posición retrasada al resto de Dimitrov, la primera manga se decidió con solvencia en favor del galo (3-6). Dimitrov no encontraba las sensaciones que ha ido buscando en estas últimas semanas, y cabizbajo se marchaba a su silla, sin plan claro. Sin confianza, Dimitrov tuvo que ajustar todo su repertorio, también su posición en la pista para cambiar lo visto. Y el efecto, a decir verdad, no tardó en aparecer.

Apremiado por la urgencia, Dimitrov respondió a la gran pregunta que hace el tenis cuando todo urge, si atacar y arriesgar tras tanto error, o esperar que el rival confunda el desarrollo del choque y abra la puerta de alguna forma. Por lo pronto, Grigor dio un paso adelante al resto, restando mucho más delante, y activó sus piernas para salir ganador de cada largo intercambio. En su transición defensa-ataque, el campeón de la Masters Cup recuperó muchas de las sensaciones. Comenzó a tocar mejor la pelota, y a atreverse con paralelos desde ambos lados.

Con Herbert corriendo y golpeando muchos tiros por punto, la historia fue bien distinta. Con la pelota corriendo entre esquinas, la movilidad y mayores recursos del de Haskovo se hicieron notar. Su confianza ganó enteros y eso le permitió tomar muchas más y mejores decisiones; comenzó a variar juego, a no repetir direcciones ya imprimir con liftados cuando decidía insistir en los cruzados. Su ritmo de pelota dictó la narrativa de la segunda y tercera manga.

A pesar de ser también igualada la ultima manga, las sensaciones habían cambiado de dueño y pudo Dimitrov solventar su primer compromiso en 'casa', en Montecarlo. A la espera de sumar partidos que le faciliten su puesta a punto, victoria importante para uno de los favoritos a la victoria. En la siguiente ronda, con el ánimo de seguir adelante, Grigor jugará ante Albert Ramos o Kohlschreiber.

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