La continuidad de los jueces de línea se discutirá en una reunión durante Wimbledon

La ATP parece decidida a apostar por el sistema Hawk-Eye Live y discutirá con los jugadores su progresiva inclusión en el circuito ATP.

Jueces de línea en Wimbledon. Foto: wimbledon.com
Jueces de línea en Wimbledon. Foto: wimbledon.com

De revolución en revolución y tiro porque me toca. Las máximas instituciones del tenis están decididas a hacer un lavado de cara a este deporte en aras de hacerlo más atractivo para el espectador. Queda poco para que se cierre una era en lo que a juego se refiere, posiblemente la más esplendorosa de la historia, y este deporte ha visto eso como una oportunidad para llevar a cabo cambios sustanciales que fidelicen a los aficionados actuales y atraigan a otros muchos.

Todo se quiere dinamizar, favorecer el espectáculo y da la sensación de que prescindir de los jueces de línea se percibe como un objetivo a medio o largo plazo. Ya se puso a prueba en el torneo de veteranos de Delray Beach y la ATP ha convocado una reunión con jugadores y árbitros de cara a Wimbledon. John McEnroe jugó con este sistema en Delray Beach y pareció gratamente sorprendido por ello. "Con esta tecnología todo lo que se necesita de un árbitro es que lleve la puntuación y esté pendiente de posibles contratiempos. Yo hubiera sido mejor jugador con este sistema pero más aburrido", dijo socarrón el estadounidense.

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El caso es que el Hawk-Eye Line es un depurado sistema tecnológico que controla con imágenes reales todas las líneas de la pista y cuyo margen de error es aún menor que el del actual ojo de halcón. Todos los botes de la pelota se registran con un software que envía en décimas de segundo la información al juez de silla. "Se agregan más cámaras desde distintos ángulos, se pueden detectar incluso las faltas de pie", afirma James Japhet, director del sistema, en NY Times. Ya se utilizó en las NextGen Finals Milán 2018, con resultados satisfactorios.

Es un sistema caro pero se compensa con la supresión de todo lo que conlleva pagar a los numerosos jueces de línea de un torneo, habitualmente originarios del país donde se celebra el torneo, por lo que esta profesión sufriría un duro revés si se llevara a cabo esta iniciativa. "Esto es un gran sistema para los jugadores, que ya no tienen que preocuparse lo más mínimo de si una decisión es correcta o no. Además, el factor de la emoción para los espectadores se mantiene ya que se proyectarán los botes dudosos en una pantalla gigante", asevera el dirigente de este novedoso sistema.

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Una voz autorizada para valorar el sistema siempre es la de un jugador. Jesse Levine fue jugador profesional, llegando al puesto 69 del ranking ATP y en Delray Beach probó este sistema. "Es genial porque no hay margen de error y no se puede discutir con una máquina. Lo malo es que se rompe totalmente con la tradición; yo creo que está bien hacer cambios pero no tan drásticos", señaló. El tenis se puede encontrar ante un punto de no retorno que tendrá que gestionar con mucho tiento. Wimbledon, cuna de la tradición, puede decidir la innovación más radical de la historia de este deporte.

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