Piotr Wozniacki: “La motivación en nuestro equipo no ha disminuido”

El padre y entrenador de la última campeona del Open de Australia habla sobre cómo han gestionado el éxito. “Todavía tenemos sueños por cumplir”.

Piotr Wozniacki observando un partido de su hija. Fuente: Getty
Piotr Wozniacki observando un partido de su hija. Fuente: Getty

Hubo que esperar mucho tiempo para ver cómo la vida le otorgaba a Caroline Wozniacki el regalo que tantos años llevaba persiguiendo. En el Open de Australia, con 27 años y ante la número 1 del mundo, la danesa lograba el pasado mes de enero la recompensa a toda una carrera profesional que muchos llegaron a enterrar. A los mandos de la nave se encontraba, cómo no, su padre Piotr Wozniacki, el causante de que todo esta aventura comenzase y, probablemente, el padre más orgulloso del mundo justo en ese momento en el que el mundo entero miró hacia Melbourne y se alegró por la hazaña de su hija. Pero el viaje no acaba aquí, continúa con un Grand Slam en el bolsillo y ese riesgo a bajar el pistón tras tantas flores.

La motivación en nuestro equipo después del éxito en Melbourne no ha disminuido ni un poquito”, revela el padre en una entrevista en Przeglad Sportowy. “El último éxito es consecuencia de muchos años de duro trabajo, no me sorprendió, no vino inesperadamente. Todos lo disfrutamos, de alguna manera ya estábamos preparados para ello. Karolina tiene la mentalidad de Federer y Serena, no se va a dormir en sus laureles. Si ella gana un título quiere el segundo, y luego el tercero y el siguiente. Quiero más, más y más. Por lo que yo sé, no le gustaría terminar con su carrera deportiva en este momento, también yo tengo todavía muchos sueños como entrenador y padre”, asegura.



Si nos remontamos hace un par de temporadas, muchos hubieran votado antes por una retirada prematura que por la consecución de un Grand Slam. Lo segundo ya lo tienen y lo primero, depende de Caro. “Ella y su novio decidirán cuándo bajarse del deporte y desacelerar un poco. No pretendo interferir en sus vidas, estoy listo para que algún día vengan a mí y me digan: Papá, terminamos con el deporte, tenemos otras prioridades ahora. Por mi parte no habrá ningún tipo de persuasión ni de presión”, subraya el padre.

Lo cierto es que todo cambió a partir de ese US Open de 2016, un camino que les ha llevado hasta la felicidad máxima. “Toda la familia confiamos en que, en algún momento, volviera a sacrificarse en su vida para encontrar el equilibrio adecuado. El tenis no nos ha echado a perder, seguimos en las mismas olas. Después de ganar el Abierto de Australia y regresar al primer lugar en el ranking, el sol todavía se levanta y se pone. Ahora tenemos un nuevo plan deportivo para lo que viene a continuación y estamos tratando de implementarlo”, añade el técnico.

Pero su labor no solo se limita a entrenar, también debe ser padre las 24 horas al día. “Creo que como entrenador he madurado y aprendido mucho. Al principio cometí errores, algunas cosas, hoy me doy cuenta claramente de que podríamos haberlo hecho mejor. Yo nunca jugué al tenis profesionalmente, antes era futbolista, pero a día de hoy me considero, y puede que suene falto de modestia, como uno de los mejores entrenadores de la industria. Tengo un gran conocimiento”, afirma Piotr.

Profesión de riesgo esta de entrenador, aunque merece la pena si las cosas salen bien. “Ser entrenador de tenis, en mi opinión, es una de las actividades más complicadas que el deporte moderno haya inventado. Es un rompecabezas que consiste en muchos elementos pequeños, diseminados, muy separados. Reconozco que al principio había muchas buenas intenciones en nuestras actividades, pero no siempre tenían mucho sentido. Pero Karolina tuvo tal determinación, disciplina y ambición que pasó por este período tan difícil sin despeinarse. Ella nunca se rebeló ni cuestionó esta o aquella decisión, simplemente confió en mí. Trató de actuar como yo le pedía, aunque a veces el resultado no fuera bueno. Gracias a esta actitud ha podido llegar hasta donde está ahora mismo”, celebra su padre con orgullo.



El límite entre ser padre y entrenador es extremadamente delgado. Puedes acercarte, pero no debes excederlo”, valora uno de los tantos papás que ejercen también de instructor en el circuito. “Tanto Karolina como yo somos personas responsables, podemos causar una impresión positiva sin gritos ni emociones. Si no hubiera nuevos incentivos, después de una docena de años de lucha por las metas más altas, todos estaríamos locos. De lo que estoy hablando ahora no lo enseñan en ninguna universidad. Después de tantos años sé perfectamente cuándo tengo que mostrar una cara de piedra desde la grada y cuándo ingresar a la cancha y hacerle algunas observaciones fuertes a Caro”, certifica con la voz de la experiencia.

Mañana Wozniacki perderá el número 1 del mundo en favor de Halep, aunque ahora el objetivo es acompañar las vitrinas con más Grand Slams. “Hemos estado esperando esta primera victoria dentro de su gran carrera durante mucho tiempo. ¿Puede que los próximos títulos vengan ahora un poco más rápido? Veremos. Siempre recuerdo las palabras de mi vecino Wojciech Fibak cuando hablamos por primera vez sobre Karolina, al principio de todo. Honestamente él me habló sobre dónde veía sus fortalezas. No vio que tuviera una mano tan talentosa como la de Radwanska, pero vio un talento para el trabajo. Si cada año se fortalece y mejora físicamente en un pequeño porcentaje, volveremos a copar la cima”, concluye.

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