“Se ha visto el salto que todos estábamos esperando”

Fran Martínez, técnico de Roberto Carballés, explica cómo se fraguó su primer título ATP en Quito. “La victoria ante Lorenzi supuso un punto de inflexión”.

Fran Martínez con el título de campeón en Quito.
Fran Martínez con el título de campeón en Quito.

El domingo pasado en Quito vivimos un doble estreno a nivel ATP. Roberto Carballés conquistaba su primera corona en la élite en su primera final disputada, pero no fue el único que se bautizó. Fran Martínez (Elche, 1978), su entrenador, también obtuvo el mayor premio de su carrera en los banquillos. Ambos empezaron a trabajar juntos el verano pasado y, en apenas siete meses, ya están recogiendo los primeros grandes frutos de la cosecha. Punto de Break habló con el ilicitano sobre la semana fantástica en Ecuador y sobre lo que significa un trofeo de este calibre a estas alturas del camino.

¿Cómo es aterrizar en Quito sin victorias y marcharte con el título?

La pretemporada había sido un poco justa y llegamos a Pune y Australia un poquito cortos de preparación, pero aquí, en la gira de tierra, sabíamos que era donde el motor de Rober saca su máximo rendimiento, donde sabíamos que pronto empezaríamos a encontrarnos mejor.

La expectativa, de todas formas, no sería muy alta.

El año pasado ya había hecho en Quito cuartos de final. Es cierto que llegamos sin ganar partidos pero con sí contábamos con esa garantía de pensar que en la tierra le iban a ir las cosas bien. Al final el trabajo que hicimos en diciembre se ha notado en todos los partidos duros que ha ganado esta semana.

Empezáis el torneo desde la fase previa y poco a poco la cosa va cogiendo color.

Partido a partido se iba encontrando mejor, adaptándose mejor a la altura. La victoria ante Paolo Lorenzi fue el punto de inflexión en cuanto a confianza, hablamos de ganarle a un top50 que juega muy bien en tierra y que aquí defendía subcampeonato. Ese partido lo jugó muy firme, con una mentalidad muy buena, ahí es donde le dio es click de confianza para encarar mejor el resto de encuentros.

A partir de ahí ya no hubo quien lo frenara.

En cuartos de final ante Nicolás Jarry fue otro partidazo, el chileno es muy difícil de restar y sabíamos que podía ser un cara/cruz. En general, lo que yo he visto desde la grada es que Rober ha dado un saltito en cuanto a mentalidad y confianza, está empezando a creérselo y a ir a por cada partido, está mucho más convencido de lo que hace. Esto era justo lo que veníamos buscando y lo que necesitaba.


¿Te imaginabas algo así a principio de temporada?

Te voy a ser sincero. Estuvimos hablando durante la pretemporada, en Alicante, y al repasar los objetivos planteados fuimos muy francos con él: este año había que ganar un torneo ATP. Nosotros de verdad creíamos que en 2018 se podía lograr, aunque seguramente él alucinaría escuchando cómo podíamos pensar aquello, pero realmente lo pensábamos, veíamos que tenía el nivel. En el pasado ya había hecho semifinales en Marrakech o unos cuartos de final aquí, en Quito. Simplemente había que hacerle sacar lo que llevaba dentro y que diera el paso adelante que ha dado en este torneo.

En la final os toca Albert Ramos, el segundo favorito del cuadro. ¿Hubo charla previa?

Antes de la final le pedí por favor que repasara todos los momentos difíciles que había pasado a lo largo de toda la semana, los momentos duros que había conseguido superar en cada partido, recalcarle lo fuerte que había sido en esas situaciones clave de las que había salido tan fortalecido. Le dejé claro que, para mí, el partido ante Ramos no era una final, sino un partido más, o mejor dicho, una final más de las cinco que ya había ganado esa semana. Hacía días que ya le veía con ese plus que se necesita para ganar un torneo como éste.

¿Sufriste mucho durante el partido?

Se te pasan millones de cosas por la cabeza, muchas emociones, pero intentas aparcarlas y estar centrado en el partido. Intentaba, sobre todo, darle a Rober una imagen de confianza y tranquilidad, de que estaba haciendo bien las cosas y que había que seguir así. El primer set lo dominó bien y uno ve el objetivo cerca, también por lo que transmitía él en la pista. Transmitía ese carácter de campeón.

Pero luego el guión se empezó a torcer…

En el segundo set Albert subió una marcha, fue un parcial muy disputado que se escapa en un break y todo se complica, pero quería transmitirle calma y energía positiva en todo momento. Al final el tercer set lo luchó con todo lo que tenía, poniendo todo el corazón y mucha garra. Por eso terminó llevándoselo.

¿Cómo fue el reencuentro en vestuarios?

Es una alegría inmensa, no sabes ni cómo reaccionar, es algo muy grande. En el momento que nos vimos nos abrazamos y empezamos a gritar ‘¡Vamos!’. La verdad, no fuimos capaces de decir muchas palabras por la emoción que teníamos, pero no hacían falta. Con vernos el uno al otro y saber todo lo que habíamos pasado en el torneo era suficiente.

¿De quién te acuerdas en un momento así?

De los primeros que me acuerdo es de mi familia, de mi mujer y de mi hija. Ellas son las que me dan fuerzas y me aguantan todos mis viajes, todos los días que estoy fuera de casa me acuerdo de ellas, ya que sin ellas nada de esto sería posible. Por supuesto también de la Academia Equelite y toda la confianza que siempre han depositado en mí. Hasta de la familia de Rober, que seguro que estarían pegando saltos allí en Granada (risas).

Es el primer título ATP para Roberto, pero también para ti. ¿Qué significa?

Significa un premio después de tantos años trabajando en esto que tanto me gusta y que tanto amo. Siempre intenté hacer mejor a los jugadores que entrené y esto es un reconocimiento por todo ello. Esto me sirve para seguir con más ilusión e intentar conseguir más cosas en el futuro.

Y para Roberto, ¿qué significa?

Significa un punto de inflexión. Llevaba ya unos añitos intentando cruzar la barrera del top100, entraba un poquito y se salía. Aquí se ha visto el salto hacia delante que todos estábamos esperando y que todos sabíamos que tenía. Afortunadamente se han dado las condiciones, el trabajo y, por supuesto, que ha luchado como un guerrero para conseguir el título.

Ahora no vale relajarse.

Ni mucho menos. Le tiene que servir para marcarse una referencia de que está haciendo las cosas bien y de que éste es el camino, instalar la mentalidad de que hay que seguir exigiéndose el máximo tanto en los entrenamientos como en los partidos. Todavía tenemos que seguir trabajando muy duro pero siempre mirando hacia arriba y luchando por mejorar.

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