Sukova: "En Chequia, los niños quieren ser como Kvitova o Pliskova"

La checa Helena Sukova se convertirá, el próximo 21 de julio, en nuevo miembro del Salón de la Fama. WTA.com charló con ella.

El próximo 21 de julio, en Newport, Rhode Island, Helena Sukova será incluida en el Salon de la Fama Internacional de tenis. La checa, junto a Michael Stich, fue elegida para formar parte de un selecto club de jugadores que dejaron huella en el mundo de la raqueta. En un extenso reportaje realizado por la página web de la WTA, la checa rememoró sus mejores momentos y lo que supuso ser jugador bajo bandera checa en los años 70 y 80.

Sukova reconoce que el día que se retiró se quedó con un sabor agridulce por no poder alcanzar determinados objetivos -no pudo ganar un Grand Slam-. "Ahora estoy orgullosa de todo lo que pude lograr. Cuando me retiré en 1988, estaba enfadada conmigo misma porque no lo hice tan bien como pensé que lo haría y no gané lo que pensé que ganaría. Estaba decepcionada porque no lo logré y me retiré porque no creía que iba a mejorar. Pero ahora estoy feliz y estoy orgullosa de todos los trofeos y de mi medalla olímpica".

A los 16 años, Sukova se metió en el Top 100. Su carrera estaría plagada de trofeos, especialmente en dobles, donde fue número 1 y consiguió 69 títulos. En individuales, cuatro finales de Grand Slam contemplan su trayectoria, cruzándose en cada desenlace con las mejores jugadoras de la historia: Evert, Navratilova y Graf.

El partido más famoso de Sukova fue en el Abierto de Australia de 1984, donde cortó la racha de victorias de 74 partidos de Martina Navratilova y frenó el objetivo de su compatriota de conseguir el Grand Slam. Sukova, de 19 años, llegó a Melbourne después de haber ganado su primer título de individuales de la WTA en Brisbane unas semanas antes, y remontó un set en las semifinales para derrotar a Navratilova, que buscaba su séptimo título consecutivo.

Con el paso del tiempo, Sukova reflexionó sobre su retirada. Ahora ve todo de una manera diferente. "Cuando alguien me pregunta si debería retirarse, siempre digo que si tu cuerpo aguanta, sigue jugando. Nada supera ese sentimiento cuando ganas. Ese es el momento por el que trabajas. Nunca me gustó mucho entrenar pero sabía que tenía que hacerlo para después disfrutar de las victorias. Eso es lo que me mantuvo trabajando duro".

Sukova recogió el testigo de grandes jugadores checos y lo entregó a otras generaciones que hoy son los referentes para los chicos del futuro. "Gracias a Jaroslav Drobny, luego a Martina Navratilova, Jan Kodes, el tenis checo siempre tuvo estrellas, así que el sistema siempre nos permitió jugar internacionalmente. Cuando jugaba, nunca tuve un problema para salir del país y jugar los torneos. Los alemanes orientales no podían viajar. Antes de que el tenis se convirtiera en un deporte olímpico, los países del Este no dejaban que sus atletas viajaran internacionalmente. Pero, afortunadamente, al tener éxito en el pasado con esas referencias nos dejaron salir y jugar. Cuando yo era adolescente teníamos a Ivan Lendl, Jan Kodes y Martina Navratilova. Los niños querían jugar como ellos. Ahora los niños quieren ser como Petra Kvitova y Karolina Pliskova. Así que necesitamos a estas chicas y estamos felices de tenerlas."

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