"Marcelo Ríos no tiene límites"

El extenista argentino Gastón Gaudio relata dos anécdotas que explican de manera clarividente la difícil personalidad de Marcelo Ríos

Marcelo Ríos. Foto: El Líbero
Marcelo Ríos. Foto: El Líbero

Marcelo Ríos está de actualidad tras ser multado por actitud y conducta inapropiada con un grupo de periodistas. El exnúmero 1 del mundo volvió a actuar de manera muy desafortunada y expuso una versión que durante mucho tiempo fue bastante común en el circuito. En el programa 'La mano de Dios' el exjugador argentino Gastón Gaudio contó dos anécdotas que explican bien lo que era el chileno incluso en los mejores momentos de su carrera.

En concreto, Gaudio hace alusión a dos historias que vistas ahora pueden resultar cómicas pero que encierran una personalidad bastante compleja y difícil. Marcelo Ríos fue siempre, siendo jugador, un tipo complicado, de carácter ingobernable. Siendo número 1 del mundo, fue reconocido en el ascensor de un hotel por una señora y su nieto. Pero Ríos ni les miró.

"Todas las veces que sales de noche con Ríos lo pasas mal" dice Gaudio al inicio de la conversación. "Él no tiene límites. Es como una montaña rusa. Terminamos de entrenar una noche en Australia, volvemos al hotel, cogemos el ascensor, teníamos que ir al piso 38, el ascensor para en la planta baja (veníamos del sótano), y entra una señora mayor en silla de ruedas, con su nieto y ven a Marcelo Ríos, que ahí era el número 1 del mundo. Se sube la señora, lo mira y le dice "Ríos!". Y Marcelo... ni la miró. La señora vuelve a decir "¿Ríos, no?". Y Marcelo, nada. Faltaban 34 pisos aún y no decía nada. Y la señora seguía preguntándole. Y la señora, como Ríos no decía nada, me mira a mí y me dice "¿Es Ríos, no?". Y le digo, "Marcelo, contesta". Y nada. Y la señora le pide un autógrafo a Ríos. Marcelo la mira y dice: "no". Y me dice a continuación: "luego los venden".

La segunda anécdota ocurrió en Basilea, Suiza. Jugando el penúltimo torneo del año, Gaudio y Ríos fueron eliminados de forma rápida y en ronda temprana. Al volver al hotel, siendo las 22h de la noche, gaudio se encuentra Ríos, que había perdido a las 15h, aún vestido para jugar y en un estado preocupante.

"Marcelo Ríos es completamente diferente a todo lo que viví o a todos con los que pude convivir. Una vez salimos en Suiza, en el ATP Basilea. Es el penúltimo torneo, ya estás con la cabeza muy cansada. Yo pierdo 6-1 6-2 contra Jerome Golmard. Vuelvo al hotel, deseando irme a casa y veo al Chino Ríos en el bar del hotel vestido de tenis, con el bolso de la raqueta, ni había subido a la habitación. Eran las 22h y tenía en la mesa como 17 cervezas. Y me dice: "Hoy salimos, Gato". Pues dije "ok". Subo, me cambio y bajo. Imagínate cómo estaba ya a esa hora. Bajo ya cambiado, salimos, vamos a un bar, pero muy pijo todo, todos inmaculados. Entramos, estamos un rato. Son las 3h de la mañana y le digo "yo me voy, no puedo más". Y me dice, "espérame, acompáñame". Y se mete en el baño de chicas. Y a los 5 minutos, lo saca, agarrándole de la cabeza, uno de los de seguridad. Y cuando está fuera, en lugar de irnos, coge carrerilla y golpea la puerta y la revienta. El cristal reventado. Y cuando volvemos al hotel, ya venía la policía

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