Carreño recupera su mejor versión

El español logró el pase a octavos de final tras vencer a Gilles Muller por 7-6 (4) 4-6 7-5 7-5 en un partido muy inteligente por su parte.

Era el día de reivindicarse, el día de demostrar que lo que ocurrió en Nueva York no fue una casualidad y que se había dejado atrás la resaca del éxito. Pablo Carreño salió a pista con esa idea en la cabeza y la ejecutó con maestría. La actitud intachable habitual del gijonés se vio acompañado por un juego sólido y sin fisuras, en el que no tuvo miedo a asumir la manija del encuentro arrrebatando la iniciativa a Gilles Muller, sin conceder demasiados regalos al luxemburgués, letal en partidos igualados gracias a su saque.

Se presentaba una jornada difícil en el Open de Australia 2018, con el mercurio alcanzado cifras estratosféricas y sin que la organización tomara medidas para preservar la salud de los jugadores. El encuentro se vio condicionado por ello pero Carreño aguantó el tirón como un coloso y no pareció acusarlo excesivamente. La primera manga fue de la igualdad esperada, con un Muller pletórico al servicio que llegó a disponer de una bola de rotura.

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Sin embargo, el español gestionó perfectamente las emociones y acabó llevándose el triunfo parcial en un tiebreak muy notable por su parte. La tranquilidad que da el saberse por encima en el marcador se tornó en relajación durante un juego; fue el margen que necesitó Gilles para romper el servicio del gijonés en el segundo parcial y obtener una renta que no desperdiciaría. Una oda al tenis ofensivo fue puesta en práctica por Muller, que no obstante, fue perdiendo fuelle físico hasta ver cómo su rival le rompía el servicio en el duodécimo juego de la tercera manga.

Con esas condiciones se antojaba clave ponerse por delante en el marcador. Muller se vio ante una montaña rusa al tener que jugar cinco sets para ganar el partido a un hombre imperturbable, con una clarividencia de ideas a nivel táctico excelente y que endureció mucho el cuarto parcial al aprovechar una pérdida de potencia en el servicio de Muller. Así, de nuevo en el duodécimo juego, Pablo Carreño voló hacia la victoria y certificó su pase a octavos de final con un nuevo break, dejando en agua de borrajas los 40 saques directos de su rival.

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Es la primera vez en su carrera que el español supera la tercera ronda en el Open de Australia y lo ha hecho con todas las de la ley. Espera al ganador del duelo que disputarán Ryan Harrison y Marin Cilic, en lo que se antoja una buena oportunidad para seguir explorando sus límites. Pase lo que pase, el torneo ya está hecho y Pablo puede congratularse por ganar puntos y, sobre todo, recuperar la versión ganadora de gran parte del 2017.

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