Roberto Carballés: “Si sigue subiendo la velocidad en el tenis, llegará un momento en que no se pueda jugar”

A pocos días de arrancar la temporada 2018, el tinerfeño nos recibe en Villena junto a su técnico, Fran Martínez. “Necesito ganar confianza, creérmelo más”.

Roberto Carballés y Fran Martínez entrenando en Villena. Foto: Fernando Murciego
Roberto Carballés y Fran Martínez entrenando en Villena. Foto: Fernando Murciego

En una pista más azul que el cielo, dos tenistas se castigan con derechas, reveses y subidas a la red. Estamos en la Academia Equelite, en Villena, lugar donde Roberto Carballés (Tenerife, 1993) instaló su base de operaciones desde el verano pasado. El tinerfeño apura los últimos días de pretemporada con su entrenador, Fran Martínez, y con un invitado de lujo al otro de la cinta: Juan Carlos Ferrero. El ex número 1 del mundo, inactivo desde hace cinco años, muestra una solidez y una garra impropia de un deportista retirado, una exigencia ideal para provocar ese salto de calidad que Carballés busca dar en 2018. Con él nos sentamos a dialogar tras el entrenamiento y analizar su carrera profesional, su evolución como tenista y su sueño de seguir escalando en el ranking.

Jugar contra él era algo imposible por la diferencia de generaciones pero, ¿algún día te imaginaste entrenando con Juan Carlos Ferrero?

La verdad es que no (risas). Me acuerdo de verlo cuando era pequeñito, sobre todo aquel partido de Copa Davis ante Lleyton Hewitt, ese lo habré visto mil veces. Estoy muy contento de aprovechar algunos días para entrenar con él y escuchar todos los consejos que me da, aunque con el que paso la mayor parte del tiempo es con Fran.

Se le ve muy duro a Juan Carlos, mejor que muchos jugadores en activo…

¡Está muy en forma! Se cuida mucho, sigue jugando al tenis, jugando a fútbol, hace físico… es un rival muy duro. Yo creo que si volviera igual podría estar en el top100, aunque debería de entrenar un poquito más, no es lo mismo jugar un partido un día que jugar partidos durante varios días seguidos. Pero sí, la verdad es que está muy fino.

Tenerife, Granada, Barcelona y Alicante. Explícame esta macedonia de lugares.

Nací en Tenerife y a los cinco años me fui a Granada. De allí lo que más recuerdo es empezar a jugar al tenis y empezar a tomármelo más en serio. Luego a los 14 años me fui a Barcelona y allí estuve diez años entrenando en la Federación Española. Ahora toca una nueva etapa en Equelite (Alicante), donde combino semanas entre Villena y Barcelona. Es verdad que mi base de entrenamientos la tengo aquí pero luego fuera de la pista es un poco más aburrido, mis amigos y mi novia siguen en Barcelona. Se ha un poquito más duro.

Dejar Barcelona después de diez años representa un cambio importante y una muestra de ambición. ¿Qué buscas en Equelite?

Busco un cambio de aires, llevaba mucho tiempo allí: cinco años en la Federación, un año con Dudu y casi cuatro con José María Arenas. Sentía que necesitaba ese cambio, necesitaba que me corrigieran de una forma diferente y recibir unos menajes distintos. Ahora con Fran estoy muy bien.

Los pasos se asemejan al salto de calidad que dio Pablo Carreño desde que llegó a Villena.

Bueno, eso nunca se sabe. La evolución de un jugador depende de cada jugador, del momento de madurez… el tenis va mucho por rachas. Puedes estar muy mal y de repente encadenar tres meses buenos. Está claro que hay que hacer bien las cosas para que todo salga bien, pero igual un día, de repente das un click y empiezas a ganar partidos que antes no ganabas, depende mucho de la dinámica. Hay que buscar eso, encontrar una dinámica buena y aprovechar esos meses positivos para meterte arriba.

¿Rodearse de los buenos, ayuda a ser bueno?

Siempre he pensado que sí. Si te rodeas de los buenos jugadores te empapas de esos buenos hábitos, si entrenas con ellos al final vas subiendo el nivel. No es lo mismo entrenar con gente buena que entrenar con gente de la que tienes que estar tú tirando de ellos. Lo ideal es entrenar siempre con gente un poquito más buena que tú.

Tú en su momento llegaste a ser el segundo español más joven de la historia en ganar un Futures.

Con 17 años. Fue un poco de sorpresa, estaba jugando el circuito Junior e iba a jugar el US Open, pero al final mis entrenadores me dijeron que esperara al año siguiente y me dieron dos WC para disputar dos Futures de 15.000$, Santander y Oviedo. En Santander perdí en primera ronda y en Oviedo cogí mi primer punto ATP y acabé ganando el torneo. Pasé de no tener ranking a estar entre los 600 mejores. Me vino bien porque me salté todas las previas y pasé de la nada a estar en los cuadros finales de Futures.

Y aquella final de Oviedo, además, contra Pablo Carreño.

Él jugaba con la presión de jugar en casa y yo era la sorpresa. La verdad es que no me lo creía, estaba ahí para disfrutar y tuve la suerte de que me salió un partido muy bueno.

Es raro porque después de ganarle aquel primer partido, ya nunca has podido volver a vencerle (H2H 8-1).

Sí, luego a partir de ahí… (risas). Hemos jugados varios partidos muy igualados, en un año empezamos a compartir entrenador (Javier Duarte) y disputamos muchas finales de Futures juntos. Hubo hasta 2-3 en los que tuve bola de partido y aun así me acabó ganando, pero bueno. El año pasado sí pude ganarle en el Campeonato de España pero ese partido no cuenta para la ATP. Números aparte, el subidón que ha pegado Pablo este año ha sido espectacular.

A la hora de enfrentaros a alguien, ¿tenéis muy en cuenta el ranking o el H2H?

Por supuesto. Siempre hay rivales que, sin saber muy bien por qué, se te dan un poco mejor que otros. Luego hay otros que se te atragantan por su forma de jugar, o algún golpe que te incomoda, o porque sea zurdo, etc. El ranking también importa pero pesa más la dinámica con la que pueda venir, ahí se nota mucho.

Cuando ganaste aquel Futures de Oviedo en el año 2010, supongo que la prensa se ‘reinventó’ una vez más hablando del nuevo Nadal.

Pero al final es lo de siempre, a la mínima que haces un resultado bueno ya hablan del nuevo Nadal, pero es que el nuevo Nadal no va a llegar nunca. Es muy difícil, prácticamente casi imposible.



Ahora tienes 24 años, buena edad para explotar en una época donde se tarda más en llegar arriba.

Ahora los mayores de 30 se mantienen todavía en forma, esto también dificulta un poco el relevo. Si los veteranos se mantienen bien físicamente, ellos son los que llevan más años jugando y los que más experiencia tienen. Es una pena que los resultados no se dieran en este final de año, tuve varias oportunidades para cerrar dentro del top100, per acabé con muy buenas sensaciones ya desde la segunda mitad del curso.

Has terminado el 107º del ranking, te has quedado a un suspiro.

Ya pero, tal y como lo tenía, el objetivo era acabar el año dentro de los cien primeros.

¿Qué tiene el top100? Al final hablamos de un cambio puramente mental.

Es una objetivo que te crea una presión extra tontamente, porque la vida no te cambia mucho de estar 101º a estar 99º. En lo único que se nota es en el tema de los Grand Slams, la opción de entrar directamente al cuadro final o pasar por la fase previa, la diferencia de dinero es muy grande. Ahora se está cobrando unos 35.000€ por jugar la primera ronda; por jugar la primera ronda de Qualy son 4.000€. Si consigues jugar los cuatro Grand Slams te aseguras un dinero que luego te da mucha tranquilidad para el resto de año.

Es que el tenis no es tan bonito como lo pintan.

Es lo de siempre. Desde fuera repiten una y otra vez que ganamos mucho dinero, pero es que tenemos muchísimos gastos, no nos costean nada. Hay que pagar viajes, hay que pagarle a tu entrenador… si tienes esa base de dinero de los Grand Slams, esa tranquilidad de saber que estás cubierto, entonces es cuando se logra jugar un poquito más fácil.

En tu caso ya sabes lo que es jugar un cuadro final de Grand Slam (Roland Garros 2016). ¿Cómo recuerdas aquella experiencia?

Contra Pavlasek, sí. Era una buena oportunidad pero no lo disfruté mucho porque se dieron unas circunstancias un poco raras. Hubo lluvia, se retrasó un día, al día siguiente jugábamos primer turno a las 11:00 pero seguía lloviendo y al final, a la 13:00, nos avisaron de repente para jugar, quince minutos antes de salir a pista. No hubo tiempo ni de calentar. Pasé de estar muy tranquilo a ponerme muy nervioso, aparte que luego tampoco fue un buen partido. Ninguno de los dos jugamos bien y acabé perdiendo en el quinto set, se me escapó una buena oportunidad.

Ese mismo año también juegas Miami y Madrid. ¿Se nota mucho la dificultad?

Se nota, está claro, los que están en el top30 tienen un nivel extra. Si juegas contra el 80 o el 130, la verdad es que la diferencia de nivel es prácticamente nula, los partidos se acaban decidiendo por detalles. Este año, por ejemplo, me cambia el no estar 80º y sí 107 el hecho de no haber ganado un par de partidos que no se tendrían que haber escapado. Son detalles que hay que aprovechar, pero es que los Challengers cada vez están más duros, hay muchos jugadores que bajan de los ATP para jugar Challengers y les ves perdiendo en primeras rondas. El nivel en los Challengers está subiendo mucho y, como cada vez hay menos torneos de esta categoría, se está igualando todo mucho. El hecho de ganar un par de títulos te hace salir muy reforzado, como Krajinovic, por ejemplo. Krajinovic hace dos meses estaba jugando conmigo en los cuartos de final de la Copa Sevilla y en noviembre estaba en la final de París-Bercy

Dices que cada vez hay menos torneos Challenger.

Sí, cada vez menos. Al principio de año, por ejemplo, con mi ranking es muy complicado jugar alguno. En febrero siempre hubo Challengers en Sudámerica pero los quitaron, ahora o vas a jugar los ATP o las previas, sino nada. Luego en marzo a lo mejor hay uno por semana, hay muy poco donde jugar. El problema es económico, los clubes ya no reciben tantas ayudas y no pueden invertir de igual manera.

Tu última parada del año fue el Campeonato de España, en casa. ¿Qué tal?

Lo jugué porque era en casa, no estaba en condiciones de jugar. Saqué el día antes de jugar el partido, estaba muy fuera del torneo. Había terminado el año muy tarde y lo aproveché para pasar una semana entrenando en casa, para ver a la familia y disfrutar de Granada.

El título se lo llevó Taberner, cuatro años menor que tú. ¿Qué opinas sobre los que dicen que sois la generación perdida?

El tenis está evolucionando mucho a saque y dos tiros más. Entonces, los que están saliendo ahora nuevos se adaptan mejor a estas características… como Zverev, que mide dos metros y tiene unas palancas impresionantes. O Kyrgios, que no hay forma de restarle. Hay muchos que físicamente son muy difíciles de igualar. El tenis, como siga subiendo la velocidad, va a llegar un punto en que no se va a poder jugar.

¿Qué hace falta para estar en la élite?

Altura y potencia seguro. A los españoles siempre nos habían enseñado a tener un juego mucho más sólido y a lo mejor ahora hay que ir pensando en cambiar un poquito, empezar a jugar más a dos tiros y no perder la concentración con el saque. Ahora en Australia, por ejemplo, en las pistas de fuera no se puede jugar, es como si estuvieras en una pista de hielo. Ya hay muchos jugadores que se han quejado. Depende de la pista que te toque juegas a una cosa o a otra, es increíble que en un Grand Slam pase eso. En las pistas grandes se puede jugar y las otras son auténticos cohetes.

Resumiendo tu tenis, ¿qué crees que te falta para dar el próximo salto de calidad?

Confianza y, sobre todo, velocidad de pelota. No es un tema de golpes, sino de creer que lo puedes hacer, no jugar tanto a la contra y empezar a ir más a por la bola. Acostumbrase a este cambio tan necesario, si ahora juegas especulando y esperando el error te acaban comiendo.

¿Entonces qué hacemos con la escuela española?

Tendrá que cambiar (risas)



He visto que tus mejores números son en tierra batida, superficie que poco a poco va cediendo terreno a la pista dura.

Yo hasta los 14 años solo jugué en pista rápida, jamás había pisado la tierra batida porque en Granada no había. Y luego al revés, en Barcelona es prácticamente todo arcilla, ahí es donde me fui acostumbrando a jugar todo en tierra, todos los torneos eran en tierra.

Profesional desde 2010, muchos torneos, muchos viajes. ¿Alguna vez tuviste un momento de dudas?

Siempre hay momentos difíciles. En el tenis hay momentos en los que vas mal y no entiendes por qué vas mal, aunque sigas haciendo las mismas cosas. Influye sobre todo que no juegues con confianza, eso afecta a que la dinámica no sea buena. Luego a lo mejor tienes dos semanas buenas y no tienes tiempo de disfrutarlo porque en nada ya te estás yendo otra vez. Es un deporte bastante duro.

Y luego la economía. Si no ganas partidos, no ganas dinero. Si no ganas dinero…

Con todo el dinero que se mueve en el tenis es increíble que el 107º del mundo tenga que estar preocupado económicamente por si puede o no pagarse los gastos, o si puede o no viajar con su entrenador. Veo increíble que el 107º no entre a los grandes torneos. En un Challenger cobras 400€ por entrar y en un ATP 250 estás cobrando 4.500€. Hay mucha diferencia de dinero en muy pocos puestos, está bastante mal repartido. Está claro que los de arriba son los que más dinero mueven y los que hacen que la gente vaya a los estadios… pero si no estuvieran los otros, jugarían ellos solos. La ATP lo está intentando poco a poco, mejorando los Futures, subiendo los premios, pero todavía tienen mucho margen de mejora.

Aparte del dinero, que es primordial, ¿qué más hace falta para jugar con calma?

El entorno es súper importante, que no te metan presión o que no te diga comentarios negativos. Tienen que estar ayudándote y entender que en el tenis hay épocas buenas y malas.

¿Eres de los típicos jugadores que está pensando en tenis las 24 horas o te gusta despejarte?

Estoy intentando cambiar un poquito eso (risas). Sí es cierto que pienso bastante en tenis, sobre todo después de haber jugado partidos donde no he estado bien, me cuesta mucho olvidarlos. Intento estar con los amigos, salir, ver series, distraerme con lo que pueda…

Se te quedan en la cabeza los partidos malos, ¿los buenos no?

Sí, pero los malos son los que más duelen (risas)

¿Qué recuerdo no se te borrará jamás como profesional?

Las semifinales del ATP de Casablanca (2014). Venía de una época complicada, el final con ‘Dudu’ me trajo malas sensaciones y el comienzo con José María fue complicado jugando Futures. En la última etapa de los Futures ya empezó a ir mejor, ganando alguno y haciendo finales, hasta que probé a jugar la previa de Casablanca y acabó siendo una semana increíble. Jugué partidos muy buenos, gané a Goffin, a Sousa, a Kuznetsov… una semana muy bonita.

¿Con qué pensamiento saliste de aquel torneo?

Sobre todo salí con mucha confianza, me di cuenta que no estaba tan lejos de mi objetivo.

Háblame de 2018.

El primer objetivo es intentar no tener lesiones. Después, subir el nivel. Y por último, empezar a jugar torneos ATP y ganar la mayor cantidad de partidos en esa categoría.

Nunca te has enfrentado a un tenista del top10. ¿Apostamos?

Contra Roger Federer, el lugar me da igual. Aquí mismo, en Villena (risas).

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