Toni Nadal: “Es impensable que con una relación como esta en el mundo del deporte todo sea tranquilidad”

El inspirador y partícipe de todos los éxitos del tenista español, repasa lo que fue una historia de trabajo y sacrificio con su sobrino.

Toni Nadal. Foto: Facebook Toni Nadal
Toni Nadal. Foto: Facebook Toni Nadal

Una de las relaciones más exitosas del tenis llegó a su fin. Toni Nadal junto a su sobrino Rafael, pese a haber anunciado el adiós hace mucho tiempo, dejan en la memoria colectiva 27 años como sociedad y 75 títulos en la testera.

Al terminar esta etapa, As recoge lo que fueron los hitos más importantes de la carrera de ambos. “De muy pequeño, su padre, Sebastià, lo llevó un día a la escuela del Club Tenis Manacor, de la que yo era director y entrenador. Tenía tres años, le lancé algunas bolas y acertó. Vi que tenía buena coordinación e intenté que siguiera. Pero era demasiado pequeño y pasó un año hasta que empezó a venir definitivamente a jugar” señaló Toni.

Respecto a su arranque como competidor, el punto de inicio según reconoce uno de los entrenadores más laureados de la historia del tenis fue “el Campeonato de España y el de Europa en formación y como profesional, sus primeros partidos importantes los sumó en Montecarlo. Venció a Albert Costa y a otros tenistas importantes. Con 18 años levantó su primer título en Sopot y las expectativas siempre fueron altas”.

Curiosamente, Rafa pese a ser el mejor jugador en arcilla de la historia, tenía predilección por la pista dura y la hierba. “Cuando yo empecé a pensar que él sería un buen jugador, con 14 o 15 años, mi ilusión y lo que le inculqué es que teníamos que intentar ganar Wimbledon, porque en España casi no se había hecho. Solo Manolo Santana 40 años antes. Pero Rafael terminó jugando mejor en tierra porque era la superficie en la que más partidos disputaba”, afirma Toni, quien de paso aclaró su perfil de ser muy riguroso con su dirigido: “Evidentemente hubo momentos difíciles, porque cuando tú le dices a alguien lo que no le gusta escuchar, no siempre le viene bien. Es impensable que con una relación como esta en el mundo del deporte todo sea tranquilidad. Todo ha ido dentro de la máxima normalidad y del máximo respeto de Rafael hacia mí. No ha habido más de lo normal en cualquier relación”.

Sin embargo, esa metodología de entrenamiento, llevó al tenista balear a “no estar nunca suficientemente contento con lo realizado y siempre quisiera algo más, algo que creo fundamental en cualquier aspecto de la vida; y a nivel de juego, una entrega total en lo que hacía. Se acostumbró a trabajar con la máxima intensidad”, agregó Toni.

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A modo de recuento, Antonio Nadal Homar destaca la primera victoria en Montecarlo, el primer Roland Garros o el primer Wimbledon, que según su apreciación “fueron muy especiales. También el estreno en Copa Davis. Lo más duro, las lesiones y alguna derrota, como la de Australia contra Djokovic (2012), dura. Pero sobre todo la incertidumbre de no saber si los problemas físicos se solventarían o no”.

“Extrañaré principalmente los viajes. A mí me gustaba mucho ir a Australia. Pero cuando estaba allí también echaba de menos Manacor. Al final, en la vida todo no se puede tener. Añoraré la tensión de los torneos, el tener un objetivo en la vida de superación”, concluyó

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