David Andrés: “La máxima expresión de la derrota es dejar de luchar”

La relación con el jugador, la importancia de la mente o el lado oscuro del deporte. Descubrimos a uno de los grandes preparadores físicos de nuestro país.

David Andrés posa con en retrato de la Lozano-Altur Tennis Academy. Fuente: Fernando Murciego
David Andrés posa con en retrato de la Lozano-Altur Tennis Academy. Fuente: Fernando Murciego

A pocos días de dejar atrás 2017, David Andrés (Guadalajara, 1969) nos recibe en la entrada del gimnasio de la Lozano-Altur Tennis Academy (Silla, Valencia), lugar que le ha permitido cumplir un sueño que de jamás imaginó. Más de 20 años dedicados a una profesión (preparación física) en los que la disciplina ha sido el motor de este viaje, pero también la ilusión, la confianza o el éxito. Por sus manos han pasado guerreros de la talla de Igor Andreev, Anabel Medina, Sara Errani, David Ferrer o Dani Gimeno, nombres que le han hecho aprender, mejorar y disfrutar de un oficio que le ha dado tanto como horas invertidas quedaron por el camino. De carácter calmado pero personalidad ardiente, David nos atiende en la cafetería del establecimiento y lo primero que hace es avisar: “No soy fan de las entrevistas”. Por suerte, su licenciatura en Psicología se antepone a ese perfil reservado y la charla comienza rápidamente a desprender conocimiento, encanto y a enterrar esa sensación intimidatoria que genera en una primera impresión.

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El diálogo se prolonga hasta más allá de la hora de reloj, llegando a tocar temas como la importancia de la preparación física, la evolución de la profesión, la resiliencia en los jugadores, la dificultad de mantenerse en la élite y la complejidad que tiene abarcar el éxito. Nunca pudo jugar al tenis, ni siquiera tuvo la opción, pero hoy su persona es la encargada de que muchos profesionales sí puedan hacerlo. Que también tiene mérito.

Supongo que diciembre es la mejor época para un preparador físico.

Es un momento importante para preparar el comienzo de temporada, aunque hace tiempo que la pretemporada se dejó de ver como el lugar donde se trabaja la preparación de todo el año. Hoy en día hay que ir preparando al tenista en diferentes puntos del año donde tiene que estar a tope. Hace 15 años preparábamos mucho mejor la gira de tierra batida, ahora los jugadores de élite necesitan rendir en todos los momentos. Por lo tanto, ahora mismo estamos preparando el inicio del año, no el calendario completo.

Pero si las cosas no se hacen bien en diciembre, lo puedes pagar más adelante.

Totalmente de acuerdo. Hay tenistas con los que empiezas a trabajar en febrero o en abril que, si no los has tenido en pretemporada para empezar con esa construcción, luego se hace muy complicado. Ahora es el momento para poner a trabajar a tus jugadores de la manera que tú quieres.

Tú has tocado fútbol y has tocado tenis. ¿La preparación física es igual de importante en todos los deportes?

Para mí es más importante en el fútbol porque el preparador físico en fútbol decide mucho lo que el jugador entrena en el día a día, incluso a nivel técnico-táctico. Hoy en día un preparador físico le dice a un entrenador cómo es la sesión del día siguiente. En el tenis nosotros hacemos un trabajo al margen del entrenamiento técnico-táctico y, los que estamos más profesionalizados, presenciamos también esos entrenamientos para complementar y personalizar bien ese trabajo. Luego hay otros que no ven ese entrenamiento y hacen su trabajo con total desconocimiento, sin saber los estímulos que ha tenido su jugador mientras golpeaba la pelota. Como un trabajo a ciegas.

¿De qué manera complementas lo que ves en la pista para luego ajustarlo a la preparación física?

Yo me fijo en el físico que hay en el entrenamiento en pista. Para mí existen cuatro componentes: técnico, táctico, físico y mental. Los cuatro se hallan en todo lo que hagamos, intentar separarlos es un error. Nosotros buscamos un entrenamiento globalizado. Yo veo cómo se mueve un jugador, cuándo sufre y dónde puede aparecer una carga física para luego tratarla y mejorarla. Pero primero debo saber qué es lo que está haciendo el tenista sobre la pista.


Busquemos una definición perfecta: ¿cuál es la labor de un preparador físico?

Que su tenista esté preparado para cualquier tipo de partido, rival y de exigencia. Que el jugador luego sea capaz de afrontar cualquier tipo de carga, independientemente que el partido sea más o menos largo, el objetivo que siempre pueda dar un buen rendimiento. En mi caso, cuando he trabajado con David (Ferrer), Igor (Andreev), Sara (Errani) o Anabel (Medina), siempre fue muy importante el hecho de que ganaran torneos en diferentes superficies, ya sea hierba, indoor, rápida o tierra batida. Cuando un tenista goza de una buena preparación, luego podrá hacer frente a ese tipo de exigencias.

¿Se ha vuelto el tenis un deporte más físico?

Obviamente, solo hay que ver la velocidad de la bola, pero también los materiales. Hoy en día los jugadores a nivel físico están a un nivel altísimo. Hubo un momento que hubo un cambio y se empezó a desarrollar mucho el apartado de la fuerza. Luego hubo otro en el apartado de la alimentación. Al final se trata de optimizar todas las variables que afectan al rendimiento y, ahora mismo, todas se acercan a una optimización máxima.

¿Hasta el punto de que alguien pueda dominar este deporte desde un apartado físico antes que el técnico?

Depende de los golpes que uno tenga y la capacidad de tener éxito puedes atreverte o no a hacerlo. Obviamente el hecho de jugar agresivo requiere de mucha cabeza, no todo el mundo lo tiene. En España siempre ha habido un tipo de jugador muy trabajador que mete mucha bola dentro y que provoca, con su físico, con su táctica y con su mente, los errores del contrario. Ese perfil de jugador nos ha dado mucho éxito, por eso tanta gente de Europa del Este aterriza aquí para impregnarse de ese perfil. Si tú ves partidos de Rafa Nadal, hoy en día mete muchísimos winners pero también arriesga menos que otros jugadores, entendiendo el riesgo ya no adónde tiro la bola, sino la altura a la que pasa la red y la proximidad a las líneas. David (Ferrer) por ejemplo se metía en la pista y era una auténtica pared. Si yo arriesgando poco maximizo mis opciones de ganar, pues arriesgaré poco. Si yo arriesgando poco crece la probabilidad de que pierda, pues arriesgaré más. Todo va en función de lo que vaya a aumentar o no tus posibilidades de ganar.

Está claro que el físico ha ganado en importancia en estos últimos años pero, tú que eres psicólogo, entiendo que el factor mental sigue ocupando el puesto más alto de la pirámide.

En igualdad de condiciones técnico-tácticas y físicas, la cabeza siempre es la que decide los partidos, pero que el factor psicológico sea el determinante no significa que lo sean los psicólogos. Los psicólogos tratan de explicar lo que pasa pero en psicología deportiva hay muy poca gente capacitada para influir en el rendimiento de los demás. Esa labor la debe hacer el tenista y sobre el entrenador. Luego el psicólogo deportivo puede colaborar con ellos para entiendan mejor esas variables. Pero sí, por supuesto que la personalidad del tenista hace que luego sea más o menos competitivo, la capacidad para seguir peleando y superar la frustración es muy diferente en las personas, por eso vemos cómo algunos siguen peleando contra todo eso y otros abandonan a la mínima que el plan se tuerza.

La mayoría de preparadores físicos especializados se dedican a esta variable únicamente. Tú eres un caso especial.

La formación que pueda tener un preparador físico puede ser mayor o menor en función de si sabes más o menos inglés, conocimientos de fisioterapia o de lo que sea que puede ayudar al tenista. Yo considero que haber estudiado otra licenciatura y haber hecho un Máster en Psicología del deporte de élite a mí me ha ayudado.

A mí Ferrer me llega en el año 2003, él está 70º del mundo y está teniendo una crisis importante. En ese momento yo estoy trabajando de psicólogo deportivo en primera división en el Villarreal y Javi (Piles) me llama para que vea a David, pero quiere que le vea mentalmente, que les ayude en esa faceta. Él sabía que yo era preparador físico pero con una formación y un perfil diferente a lo normal. El hecho de ser psicólogo a mí me ha facilitado mucho mi trabajo con según qué tenistas. Estoy seguro de que más de la mitad de tenistas que me han llegado ha sido por esa opción de cubrir también una segunda faceta en este deporte que es el tenis, que es individual y donde el tema mental cobra tantísima importancia.


¿Y cómo se trabaja el factor mental?

Cuando yo empiezo a trabajar con mis tenistas, muchas veces les he hecho una entrevista; en otras ocasiones les he ido conociendo poco a poco. Lo que creo es que he podido colaborar en su formación personal, en curtir esa capacidad de tolerar la frustración, que se conozcan mejor o que en un momento dado puedan maximizar su rendimiento. Tú puedes ayudar a un amigo dándole buenos consejos, pero si fueras psicólogo y tuvieras un máster especializado en lo que le pasa a tu amigo… ¿a que podrías asesorarle mejor? Tendrías mayor probabilidad de tocar la tecla correcta. En mi caso, con todos los jugadores que he trabajado, busqué que la compatibilidad entre el entrenador y el jugador se potencie. Un entrenador y un jugador tendrán éxito si son capaces de guardar un buen feeling, mucho más en el tenis, donde se convive durante muchas horas.

En el fútbol, los jugadores ven al entrenador dos horas al día. En el tenis, si tú te vas con tu jugador a una gira, es posible que le veas las 24 horas al día durante 30 días.

¿Cómo fue ese primer contacto con Ferru?

Hace 14 años la psicología deportiva no estaba tan metida como ahora, la gente le tiene mucho miedo al tema, piensan que si trabajan con un psicólogo es porque están un poco locos. A mí Javi me dijo que fuera a ver a David en la primera edición del torneo de Valencia, juega contra Sargsian y cuando va 4-4 pierde el control de sí mismo y acaba perdiendo 6-4 y 6-1. David llega a parar una bola, otra la tira fuera del club y termina perdiendo adrede. El David tan duro que la gente conoce no siempre fue una persona tan madura, él fue evolucionando gracias a un conjunto de factores.

Su físico sí que fue siempre harina de otro costal. ¿Hasta dónde se puede exprimir esta condición?

Es evidente que la decadencia del físico según pasa el tiempo es una realidad, eso no vamos a discutirlo ahora, pero sí es verdad que hay jugadores que han encontrado un rendimiento muy alto a edades muy avanzados, algo que antes no era así. Moyá, Ferrero o Safin alcanzaron sus picos de máximo rendimiento a edades más tempranas; hoy tenemos a un tío de 36 años ganando dos Grand Slams y otro con 31 ganando los otros dos. Esto es muy fuerte. David (Ferrer) el año que llegó al Nº3 del mundo también tenía 31. El tenis exige una madurez mental que implica que no coincida el pico de mayor rendimiento físico con esa madurez. Esa fusión idílica de la madurez física y mental hace que nos desplacemos de los 26 años hasta los 30.

¿Existe algún método nuevo para alarga la carrera de un profesional?

Ha habido un cambio muy grande en la preparación física empezando por el trabajo que se hace a nivel de prevención de lesiones, esto es fundamental. Hoy día los tenistas viajan con recuperadores, fisioterapeutas, osteópatas… todos hacen que la recuperación sea más efectiva, que sea óptima. Esto junto a la alimentación son los dos factores que están alargando ese rendimiento hacia edades más avanzadas. Antes la gente también estaba muy preparada pero había un exceso de carga física, el hecho de que ahora los preparadores físicos estemos siempre viendo lo que el jugador hace en pista ha ayudado a que sepamos gestionar mejores esas cargas.

Viajar más semanas con el jugador es la clave para hacer un mejor trabajo común. ¿Existe algún inconveniente a compartir tantas horas juntos?

El hecho de depender económicamente únicamente de un jugador hace que al final el jugador te obligue a hacer lo que él quiere, a ser sumiso. Si a mí me paga solo un jugador y estoy todo el año con él, puedo caer en el error de hacerle la pelota, por eso hay entrenadores que son muy sumisos y otros con que tienen tal personalidad que, sea quien sea el jugador que les paga, ellos siguen haciendo lo que creen que les va a llevar al éxito. Al final no hay otro camino, tú puedes llevarte mejor o peor con tu jugador, pero lo que hace que te unas a él es el éxito. El mayor indicativo para saber si la relación entre jugador y entrenador al cabo de los años es el éxito: si no hay éxito, estás fuera.

¿Tú consideras que has tenido éxito?

Considerar está de más. Lo que voy a decir puede sonar a fantasmada, pero sí, he tenido éxito. Yo te puedo pasar un archivo con la gente con la que he trabajado, los años que he trabajado, con qué ranking los cogí, con qué ranking se me fueron y qué ha sido después de ellos. Tú mismo verás que hay más casos positivos que negativos.

Dices que el éxito es la clave para unir a un jugador y un entrenador. ¿Te puedes llevar a matar con alguien de tu equipo y tener éxito?

Sí, yo lo he visto. En el tenis dificulta la convivencia porque existen muchas horas compartidas pero, al final, cuando el tenista se tira muchos años con un mismo entrenador pasan por diferentes fases, hasta que hay un momento que la esfera personal se va reduciendo porque están ya un poco saturados. Yo sé que ha habido tenistas míos que no han desayunado, comido y cenado con su entrenador en toda una gira de Indian Wells-Miami… eso demuestra que ese jugador y ese entrenador no se podían ni ver y, sin embargo, continuaban juntos. ¿Qué les unía? El éxito deportivo y económico. Eso siempre va a primar por encima del resto. Tú puedes detestar a tu entrenador por su forma de ser, pero si tú tienes éxito deportivo con él, continuarás con él.

Volviendo al tema del físico, hay una pregunta muy manida en el circuito sobre quién es mejor en este aspecto: ¿Federer o Nadal? ¿El que nunca se lesiona o el que llega a todas las bolas? ¿Qué es tener un mejor físico?

Ambos tienen un físico excepcional, con unas características diferentes pero… para mí es más poderoso físicamente Rafa. Que la velocidad de piernas de Federer, su coordinación y su fluidez movimientos hagan que efectúe todo mejor y que sus articulaciones y su musculatura lo agradezcan en forma de no lesiones está muy bien, pero creo que Rafa es más poderoso porque es rápido, es fuerte y es resistente. Aunque quizá su coordinación pueda ser un poquito peor, ahí está el H2H, Rafa ha contrarrestado la calidad de Federer con su dureza física y mental. Ojo, también con su tenis. Yo me quedaría con Rafa.

¿Y su cabeza? ¿Habías visto una mentalidad similar en la historia del tenis?

Ni la he visto ni creo que vaya a haber una igual. Esa capacidad de superar la adversidad y de seguir intentándolo vaya como vaya el resultado no creo que lo volvamos a ver en ningún jugador. Él ha nacido así y luego el entorno, especialmente su tío, le ha aportado mucho. Por mucho éxito que haya tenido, siempre le ha mantenido con los pies en la tierra para que tenga la suficiente humildad de seguir trabajando y aceptando las cosas que no salgan bien, nunca le ha dejado poner una excusa. Creo que todos los psicólogos deportivo deberíamos fijarnos en cómo actúa Rafa para luego enseñárselo a los demás.

Hace pocos dias que Sara Errani regresó a Valencia para preparar la pretemporada junto a Pablo Lozano. Tú que has trabajado 12 años con ella, ¿qué destacarías?

Sara tiene mucho talento. Una persona que ha sido Nº1 del mundo en dobles durante tres años consecutivos ganando cinco títulos de Grand Slam resulta imposible pensar que lo haya hecho sin poseer una gran calidad. Tiene un talento en la mano absolutamente brutal pero creo que su cabeza es incluso mucho más privilegiada que su mano. Unir esos dos factores es lo que la han llevado al éxito y luego el físico le ha acompañado, pero sin ser un elemento clave.

Tanto David como Sara dan la sensación de ser buena gente. Quizá sea este también un factor a tener en cuenta.

Los dos son fantásticas personas. Son Sara empecé a trabajar con 18 años, con David a los 20. Los dos me parecieron gente excepcionalmente buena, sensible y muy educados. En el caso del David de los inicios, él se volvía loco en la pista, pero consigo mismo, nunca se metió con el contrario, cuando ha sido muy duro lo ha sido consigo mismo.


¿Cómo es la relación entre los preparadores físicos? ¿Os fijáis entre vosotros la manera de trabajar?

Cuando vamos a los Grand Slams siempre vemos cómo trabajan, qué ejercicios hacen, aunque durante esos días simplemente haces la puesta a punto necesaria para afrontar un partido importante, no hacen la preparación allí. Cada uno tenemos nuestros métodos, pero yo en lo sí me he fijado mucho es en los jugadores. Me fijaba por ejemplo en Guillemo Coria, en cómo se movía, su coordinación. Cómo apoyaba Davydenko en sus defensas de derecha y cómo recuperaba pista era algo muy importante que mis tenistas lo hicieran parecido. Por supuesto, siempre respetando la morfología de cada tenista, yo no puedo pretender que un jugador de 1’76m como Ferrer pueda tener la fuerza o la potencia de un jugador de 1’94m. Tampoco el de 1’94m podrá moverse como Ferrer, pero sí que a grosso modo me ha gustado estudiar l coordinación de los movimientos de piernas. Luego está Federer que también lo he visto mucho pero creo que es inimitable, que la gente intente hacer las cosas cómo él es una locura. Federer no es un buen modelo para imitar cosas, no es un ben referente para un niño que quiere ser tenista. Lo que él hace, lo hace solo él.

Tengo una cosa que igual no tiene todo el mundo: soy mucho más duro con los míos que con los de fuera”. Es una frase de Toni Nadal en una entrevista de hace unos días. Tú tienes pinta de duro, David. ¿Compartes esta idea en tu método?

No, de hecho, mi perfil siempre ha sido muy educativo y personal. Por mi forma de ser, siempre he intentado estar muy cerca de mis tenistas, con quien si he sido muy agresivo es con vosotros, los periodistas, con la gente que ha intentado hacer daño a mi entrenador y mi jugador. Soy agresivo con los de fuera, con los de dentro soy extremadamente cariñoso. Eso no quita que sea muy exigente con mis tenistas, pero hay que exigirles cuando toca y comprenderles cuando toca también. A mí me gusta que confíen en mí. No puedo llevar un perfil como si fuera un militar… ¡que algunos lo llevan! No puedo empezar a gritar o faltar el respeto a nadie, yo lo que trato es de exprimirlos al máximo y convencerles de que son capaces de ir a más, de que no tienen límite, de que cuando llegan a un sitio… siempre podrán llegar un poco más. Hay que saber diferenciar entre dureza y exigencia.

¿Cuáles son para ti los requisitos que debe tener un buen preparador físico?

Lo primero tienes que tener la formación para entender las variables de rendimiento que luego deberás manejar, los conocimientos. Y luego tienes que comprender cómo mejorar a un tenista, saber tocar las teclas oportunas para hacerle mejor. Explotar al máximo sus buenas cualidades y compensar las que no tengan tan buenas, esa ha sido la clave de mi éxito. Tratar de comprender cómo juega alguien para ver lo que necesita físicamente y así dar el máximo potencial de la expresión de su tenis.

Por último, diría también la experiencia y la confianza que tenga el preparador físico en su método. Creo que con confianza y motivación, una persona no tiene límites. Lo único que le puede restar es el estrés o la presión.

Y en lo referente a lo físico, ¿cuáles son para ti los requisitos para ser un buen tenista?

Algo fundamental para ser un buen tenista es que no sea descoordinado. Algunos son más fuertes y rápidos, otros son más resistentes, pero todos son coordinados. Salvo excepciones de gente muy alta que no precisa de esa coordinación para tener un rendimiento óptimo… aunque incluso un Karlovic o un Isner, midiendo lo que miden, me parecen extremadamente coordinados.

En cuanto a las otras cualidades, a nivel técnico creo que lo más importante es la derecha. Hay muchos jugadores que han tenido mucho éxito sin tener un buen revés, por ejemplo. En cuanto a mujeres no sabría decirte, ha habido casos de mujeres sin derecha y con un buen revés han logrado éxitos.

¿Por ejemplo?

María José Martínez no tenía derecha y Alejo Mancisidor fue el que la cogió y dijo: se acabó. “Esta tía es alta, tiene un gran saque, tiene un revesón y tiene mucha mano, con esto vamos a intentar ser tenista”. Y con eso ganó Roma y fue 19 del mundo.

¿Sin una buena cabeza se puede tener éxito?

En cuanto a lo mental, lo más importante es la capacidad para tolerar la frustración y seguir trabajando, la resiliencia. El tenis, por momentos, es un deporte muy frustrante para los que no sabemos jugar y mucho más para los que sí que saben. Si a ti te cuesta entender por qué has dejado una derecha en la red, imagínate para una persona que lleva jugando desde niño, que está entre los mejores del mundo y que entrenado no la falla nunca. Pero a veces esa pelota va a la red. Aceptar que se ha producido ese error, que no perjudique a tu confianza y, además, seguir intentándolo de igual manera incluso más que antes del error, ahí está la clave. En ese momento en el que no se tiene éxito, que un tenista sea capaz de mantener su esperanza y siga siendo positivo, para mí eso es lo realmente increíble.

Qué sencillo parece el tenis a veces y que difícil debe ser estar ahí solo en la pista.

No se puede ni imaginar. Cuando escuchamos a un entrenador que un jugador ha tirado un partido, significa que ese jugador ha dejado de luchar. Para mí el dejar de luchar, el rendirse, es la máxima expresión de la derrota, significa que no tienes la esperanza de que algo va a salir bien. A ti te puede estar yendo mal en un partido pero no puedes dejar de confiar en tu trabajo, aunque luego pierdas 6-0 y 6-1, si has seguido luchando para mí habrás hecho algo grandioso.

¿Hasta cuándo te ves en esta locura llamada tenis? ¿Qué te mantiene en esta rueda?

La ilusión. Obviamente, todos los tenistas profesionales que han tenido mucho éxito también han ganado mucho dinero, pueden elegir cuándo dejar de trabajar. A mí me ha podido ir muy bien y he podido ganar cierto dinero, pero no es comparable con ellos. Seguiré trabajando, lo primero, porque es mi trabajo, y segundo porque me gusta. Mi trabajo me ha encantado, me encanta y me encantará siempre. Aportar con tu granito de arena en esa búsqueda del éxito de la gente siempre me ha fascinado. Luego lo pueden conseguir o no, pero participar en ese proceso ya es bonito, y si luego lo consiguen ya es la re ostia, es maravilloso. Tener una formación y no expresarla en forma de trabajo es algo frustrante. Cuando uno tiene la vocación, la formación y la oportunidad de expresarlo en forma de trabajo, creo que tiene la plenitud a nivel profesional. A mí me ha encantado siempre el deporte y la psicología, por suerte he estudiado las dos cosas y el tenis es un disciplina en el que yo siento que puedo plasmar todas esas inquietudes y dar salida a esa formación que he tenido. Sinceramente, no dejaría de trabajar con tenistas jamás.

¿Se puede frustrar uno al ver la frustración de su jugador? Hay cierto peligro…

Para mí lo importante es la mejor. Antes te he dicho que el éxito o no éxito reside en los números, pero que un tenista me llegue sin puntos y luego logre tener 4 puntos ATP, aunque luego llegue a los 22 años y decida dejar el tenis para irse a estudiar a EE.UU., para mí ya es muy placentero. He formado parte de su pasión y esa pasión le ha llevado a una profesión, aunque sea para estudiar Business en USA a través de una beca, considero que el tenis ha sido algo positivo en su formación como persona. Yo creo en los valores del deporte, sobre todo en los de la actividad física. El deporte tiene un lado oscuro, hay personas que después de haber pasado por determinado deporte han tomado un rumbo en su vida mucho peor del que hubiera sido sin ese deporte. Yo lucho para que eso no se produzca.

¿Es agradecido este deporte?

Por supuesto, le tengo agradecimiento máximo a lo que me ha pasado y le doy un millón de gracias a cada uno de los tenistas que he tenido y a los entrenadores con los que he trabajado, a los buenos y a los no tan buenos. Posiblemente haya aprendido más de los no tan buenos.

Vamos, que ha merecido la pena este viaje.

¡Pero muchísimo! He hecho las cosas por mi bien y por el de mis tenistas, he tenido un sueldo por ello y además me lo he pasado pipa. A nivel de experiencias he estado en mil cosas, he llevado a toda mi familia a conocer a jugadores, he tenido a mis padres sentados en el Ágora viendo una final entre dos jugadores míos, me he llevado a mis hijos a comer con gente que veían por la tele, a demostrarle que eran personas de carne y hueso.

El tenis ha sido agradecido contigo, ¿y la gente del tenis?

No sé exactamente lo que pensarán los jugadores que han estado conmigo pero, al igual que mi valoración sobre ellos en gran parte es positiva, pienso que el sentimiento será recíproco y que estarán agradecidos de lo que yo les pueda haber aportado. Yo estoy agradecido con todos, incluso con los que no he terminado especialmente bien, absolutamente a todos.

Ya como curiosidad, ¿nunca probaste jugar al tenis?

Yo me dediqué a jugar al fútbol hasta los 25 años, el tenis lo tenía como un hobby para ayudarme a entender mejor ese deporte.

Tienes que haberlo intentado seguro

Nunca pude jugar al tenis pero, de haberlo intentado, hubiera sido lo mismo que fui en el fútbol: de tercera división. Lo que pasa es que uno no sabe dónde puede llegar hasta que descubre realmente lo buena que es la gente. Yo cuando tenía 17 años estaba en el Levante y pensaba que iba a jugar en el Real Madrid; ahora podría cometer el error de pensar que, de haber empezado pronto en el tenis, podría haber vivido de esto. Cuando tú ves a futbolistas o tenistas profesionales entiendes por qué tú no has llegado y ellos sí. Yo soy bueno jugando contigo o con gente que está a años luz de saber lo que es la competición. Yo sé lo que es vivir del fútbol porque el fútbol me permitió estudiar.

En el fondo querías ser deportista profesional.

Quería ser deportista, llevaba el deporte muy dentro y siempre me ha maravillado, luego fui malo pero no me causó frustración. De hecho, creo que como entrenador se puede llegar a disfrutar durante muchos más años del deporte que como jugador. Seguiré aquí hasta que no haya ningún entrenador ni ningún jugador que confíen en que yo puedo hacerles rendir mejor. Espero que falte mucho tiempo para eso.

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