Patrick Rafter: “Lo que me motivó a ser jugador de tenis fue ganar Grand Slams”

A pocas semanas del comienzo del Open de Australia, el bicampeón del US Open habla sobre sus inicios y su relación con los medios de comunicación.

Patrick Rafter en una entrega de premios. Fuente: SI
Patrick Rafter en una entrega de premios. Fuente: SI

Dos títulos en Nueva York quedarán por siempre como el mayor logro de Patrick Rafter a lo largo de su extensa carrera como profesional. Dos trofeos que, sin embargo, no resultaron suficientes como para verle conquistar el Open de Australia, su hogar. Allí donde ni siquiera pudo pisar una final, allí donde volverá la acción en apenas cuatro semanas de calendario. El momento requiere volver la vista atrás y recordar algunos de los hábitos y actuaciones del ex número 1 del mundo, aunque Melbourne jamás llevara su nombre.

“Lo que me motivó a ser jugador de tenis fue ganar Grand Slams”, confiesa el de Mount Isa. “¿Qué me motivó a ser tenista cuando era joven? Simplemente me encantaba el juego. Veía cómo era cada disparo, cada tiro era diferente a otro, había que aprender diferentes efectos, diferentes condiciones de la pelota, diferentes superficies de la cancha o diferentes velocidades. Todos los factores cambiaban durante todo el tiempo, nunca te estancabas. Para mí, aquello me causaba la suficiente motivación como para tratar de dominarlo y demostrar lo bien que podía hacerlo”, analiza el australiano.

“Creo que una de las cosas que realmente me motivaron más fue ver si podía llegar a pagar mi propia casa, ¿no sería genial? Eso era todo lo que realmente quería. Crecí con hipotecas y muchos pagos a mi alrededor, hasta que un día te instalas allí y piensas: Bueno, voy a intentar liberarme de todo esto. Viví la vida siempre en familia, viviendo todos juntos en la casa y eso fue genial. Para mí tener mi propia casa ya resultó todo un éxito”, recuerda en declaraciones recogidas por Sports Illustrated.

“Ha sido una vida realmente notable la que he vivido. Ahora bien, si me hubieran dado todo proviniendo de una familia muy rica, es posible que no hubiera tenido ese impulso para jugar al tenis. Pero lo que sí tuve fue apoyo de cada uno de ellos, sobre todo de mis padres, de los cuales recibí siempre una energía positiva y creo que eso es realmente importante”, subraya el doble campeón del Abierto de los Estados Unidos.

Pero el viaje no solo lo conforman rosas. “Vas a tener victorias, pero también vas a tener muchas derrotas. De hecho, lo normal es que pierdas casi cada semana, así que si no te vas a acostumbrar, es mejor que no juegues”, acepta Pat. “Hay que acostumbrarse a ello. Creo que hasta cierto punto debes tener ese obsesión con la victoria, pero teniendo al mismo tiempo un equilibrio. En mi caso, fui alguien que siempre miré más allá, ¿qué sucedería cuando terminara mi carrera? ¿Qué pasará con mi vida? Nunca quise ser alguien atrapado en ese pequeño mundo de realidad que representa el tenis, ya que aquello iba a afectar a todo lo que llegara después. Nunca fui alguien totalmente centrado, pero sí que todavía era mi primera prioridad. Ahí sentí que había logrado el equilibrio”, resuelve tras quince años retirado.

Pero si algo bueno se llevó Rafter de su periplo como jugador fue el cariño de la gente. “He tenido muy buenos comentarios positivos del público, pero también he tratado siempre de ser sincero con ellos. Trato de mantenerme cerca de los valores morales que me inculcaron mis padres, ser fiel a mis principios, trato de ser normal, vivir una vida normal, creo que al público realmente le gusta eso”, anticipa. “También he tenido a veces alguna publicidad negativa, pero siempre traté de no ser demasiado duro con esa persona. Pregúnteles, hable con ellos e intente cambiar los medios. Una vez que tienes a los medios de tu lado, es muy difícil para ellos escribir un artículo negativo sobre ti. Los medios han desarrollado mi perfil y con eso han llegado respaldos y patrocinios, así que he sentido que mi relación con los medios ha sido realmente buena y muy positiva”, concluye.

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