“Hay que seguir con la misma humildad”

Diego Schwartzman y Juan Ignacio Chela preparan 2018 después de vivir un año inolvidable y sabiendo que disputará todos los grandes torneos.

Chela y Schwartzman durante la pretemporada. Fuente: Segundo Saque
Chela y Schwartzman durante la pretemporada. Fuente: Segundo Saque

Afincado en la 26ª posición del ranking ATP y tras once meses de aprendizaje y continua evolución, se puede decir que Diego Schwartzman no es el mismo jugador que era en 2016. Pero no hablamos de un cambio interno, su personalidad sigue impasible pese a la llega del éxito, las diferencias llegan a la hora de situar al argentino en un saco mucho más limitado donde solo habitan los mejores del mundo. Junto a él, Juan Ignacio Chela ya trabaja en la pretemporada con el objetivo de demostrar en 2018 que lo sucedido este curso no ha sido cuestión de fortuna. Allí, en mitad del trabajo en la sobra, estuvieron los compañeros de Segundo Saque para destacar algunas declaraciones de uno de los equipos más divertidos del vestuario.

“Diego tuvo un gran año, de eso no hay duda”, afirma su entrenador antes de analizar la importante del ranking a la hora de afrontar un nuevo año. “Al jugar ya solo los torneos grandes, acabó la temporada en París-Bercy y por eso luego tuvo más tiempo para descansar bien. Eso es clave, tener el suficiente tiempo de descanso te ayuda a planificar todo mejor, pero también te ayuda el tener el ranking que él tiene ahora y saber que vas a volver a jugar todos los grandes. Ahora son cuatro semanas muy duras de pretemporada y en seguida a comenzar en Australia”, declara.

“El tema del ego es algo más los de afuera”, añade Chela acerca del miedo a que los triunfos puedan cambiar a la persona. “Uno tiene que tener claro que los resultados se dan por tu forma de trabajar y no cambiar eso, hay que seguir con la misma humildad pero no solo en los entrenamientos, también en los partidos. Quizá mejoras el ranking y piensas que luego a los rivales de menos ranking les vas a ganar más fácil. Por suerte Diego es bastante parecido a mí en ese sentido. Cada partido lo trabajamos mucho, todos son muy largos, grandes batallar, no importa que enfrente esté el número 100 del mundo, tienes que entrar a la cancha con una humildad de locos y dispuesto a jugar durante tres horas y media”, subraya.

Para Diego, sin embargo, no es trabajo seguir siendo la misma persona, aunque admite que no han sido poco los cambios sufridos en 2017. “Te empiezan a pasar un montón de cosas que también cansan un montón, te quitan muchas horas de trabajo y horas de descanso. Empieza a aparecer mucha gente nueva que te da planes para hacer, compromisos nuevos que salen, etc. Es muy importante el hecho de tener al lado un grupo de trabajo bueno que te pueda aconsejar y que te pongan freno para no dejar de ser tú mismo en el día a día. También hay que tener muchas consciencia de seguir haciendo lo mismo los días antes y no cambiar personalmente”, recuerda el de Buenos Aires.

El secreto de mantener los pies en el suelo vuelve a ser la humildad, el esfuerzo y también el buen humor, un factor que siempre está presente cuando Diego y Juan se juntan. “Nosotros tenemos una rutina en los Grand Slams en la que yo, en la noche anterior, voy siempre a su habitación y preparamos el partido”, repasa el técnico. “Hay veces que le empiezo a hablar y él se ríe. Le tengo que decir que le estoy hablando serio, pero no puede parar, ahí le tengo que dar un poco de tiempo para ponernos serios”.

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