El tenis, ¿moldea el carácter o simplemente lo desvela?

El mundo del deporte, y por extensión el del tenis, ¿puede moldear y construir el carácter o únicamente lo pone de manifiesto?

Stefanos Tsitsipas. Foto: Getty.
Stefanos Tsitsipas. Foto: Getty.

Stefanos Tsitsipas tiene un gran talento para jugar al tenis que está desarrollando con la justa premura, una precocidad bien medida y una constante progresión. Es uno de esos jugadores que destacan temprano y cruzan el paso al profesionalismo sin más ruido que el de sus resultados, con una sensibilidad especial para querer saber el por qué suceden las cosas.

Es habitual verle reflexionar sobre temas más o menos cercanos al deporte, compartir sus gustos musicales, reconocer su afición a viajar para conocer diferentes culturas y dejar algunas frases que invitan a profundizar. Hace unos cuantos meses, en febrero de 2017, sorprendía con una frase que sigue haciéndome reflexionar.

"El deporte no construye tu carácter, simplemente lo desvela".

Las pulsiones llevan al ser humano a comportarse de una determinada manera, una que nos hace plantearnos en qué lugar nos sitúan nuestras actitudes. Y si hablamos de pasiones, nada como el deporte para desatarlas. Juan Villoro, extraordinario escritor y cronista futbolístico mexicano, dijo una vez que "las personas acuden a los estadios de fútbol para tomarse vacaciones de sí mismo".

Cuando vemos a un aficionado tomar partido en según qué circunstancias y de maneras tan irracionales, cuestionamos si el verdadero carácter de una persona se encuentra condicionado por el exterior o si es precisamente el exterior lo que simplemente hace desvelar la verdadera naturaleza de las personas.

El tuit de Tsitsipas viene a colación de los diferentes caracteres que pueden verse en el mundo del tenis, de cómo el temperamento condiciona el desarrollo del talento, y de qué manera las situaciones de máxima competitividad te ponen frente al espejo. El deporte posibilita la superación de una serie de desafíos personales que ponen a prueba lo que uno piensa de sí mismo. Y el tenis, por su condición individual, de extrema soledad en la pista, como dice Tsitsipas, desvela exactamente el carácter que condicionará, para bien o para mal, tu porvenir.

No obstante, ¿esto es así de manera unívoca? ¿El deporte puede transformar el temperamento de un deportista, limarlo o deformarlo? ¿Puede cambiar el carácter o únicamente lo pone de manifiesto, incluso acentuarlo, tal cual es?

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