Darren Cahill, el número 1 de los entrenadores

El australiano es el primer entrenador en la historia de este deporte que consigue llevar a tres tenistas al número del mundo.

Darren Cahill. Foto: zimbio
Darren Cahill. Foto: zimbio

Hay personas llamadas a las cotas más elevadas de éxito y que no pueden sortear una vocación para la gloria. Darren Cahill ha forjado su leyenda desde los banquillos a base de un respeto reverencial por el juego y sus jugadores, y una más que notable inteligencia emocional y empatía. Si a eso se le une una aproximación sabia al juego, siendo consciente de que es preciso escuchar y aprender cada momento, sale como resultado un entrenador que ya forma parte de los anales de la historia de este deporte.

Llevó a Lleyton Hewitt al número 1 del mundo cuando el australiano tan solo contaba con 20 años, convirtiéndole en el jugador más joven de la historia en alcanzar este logro. Pero demostró años después que se podía amoldar a cualquier jugador, devolviendo a André Agassi a la cima del ranking ATP con 33 años, convirtiéndole en el tenista más veterano en convertirse en el mejor jugador del planeta. Por si esto fuera poco, Cahill ha vuelto a salir de su zona de confort y en 2017 fue pieza clave para que Simona Halep alcanzara el número 1 en ranking WTA.

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"Los tres eran totalmente diferentes entre sí. Comencé a trabajar con Lleyton cuando tenía 12 años, André era ya una leyenda y Simona viene de Rumanía, con una cultura totalmente distinta del deporte y mucha presión por hacer cosas importantes", comentó el australiano que fue jugador profesional, siendo las semifinales en el US Open 1988 su mejor resultado y alcanzando el puesto 22 del ranking ATP.

Cahill reflexiona sobre las diferencias entre el juego masculino y femenino. "Ven el tenis de manera distinta debido a la velocidad a la que juegan. Las mujeres tienen que hacer más cosas en la pista y eso tiene una carga emocional y de nerviosismo mucho mayor", aseveró un hombre que siempre defendió el poder del análisis estadístico más exhaustivo para los entrenamientos. "En el US Open tomé capturas de pantalla de todos los primeros y segundos servicios de Simona así como de dónde dirigía sus golpes en los puntos importantes. A raíz de eso trabajó durante semanas el segundo saque y lo ha mejorado mucho", desveló el australiano.

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Muy interesante resulta la reflexión de Darren sobre el coaching permitido en la WTA. "Ha sido un cambio importantísimo que va a marcar los próximos años del tenis. Es genial que la WTA lo haya probado pero creo que deberían dejar bajar más veces a los entrenadores. Habitualmente solo bajamos cuando van perdiendo así que las charlas deben ser más emocionales que estratégicas. Es clave intentar que el tenis sea más interesante para cada vez más gente", afirma Cahill en declaraciones para NY Times.

Otorga gran mérito a lo hecho por su pupila esta temporada, Simona Halep, a pesar de no haber podido ganar un Grand Slam. "Me ha sorprendido lo bien que lo ha hecho porque al inicio de año tenía tendiditis rotuliana. Tuvimos un incidente en Miami, una larga conversación pero ha sido genial. Halep lloró mucho después de perder la final de Roland Garros pero se ha sabido reponer de los golpes. Es más fuerte de lo que cree", confirma un Darren Cahill que seguirá mentorizando a la rumana en 2018, en un idilio profesionl que promete emociones fuertes.

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