Olga Danilovic, un diamante en manos españolas

La tenista serbia de tan solo 16 años se instalará la temporada que viene en Barcelona y tendrá a Juan Lizariturry y Álex Corretja como mentores.

Danilovic y Corretja durante un entrenamiento. Fuente: Álex Corretja
Danilovic y Corretja durante un entrenamiento. Fuente: Álex Corretja

Se estrena la segunda edición del BBVA Open Ciudad de Valencia y el Club de Tenis en Benimaclet disfruta de un aspecto impecable. Todas las pistas lucen una ferviente actividad, el tiempo acompaña y el público disfruta del que hoy es el torneo más importante de la ciudad. Muchas españolas comparten lugar en el cuadro principal, aunque el protagonismo en el lugar va más allá de las raíces. “¿Has visto cómo juega esa chica?”, se comenta por los pasillos. Lejos de la pista central, una joya de 16 años está rompiendo la pelota sin piedad. Al escuchar esto, obviamente, me acerco a verla. Y sí, efectivamente esa chica juega a otra cosa. Olga Danilovic desprende fuerza, ambición, convicción y, en general, una de esas personalidades adelantadas a su edad. No sorprende que siete días después su nombre figure en la gran final, en un partido del que no pudo salir victoriosa, pero sí pudo marcharse con todo el recinto enamorado de sus golpes.

Pero de todo el recinto, hay dos hombres que ya conocían muy bien cómo se las gasta esta chica nacida en Belgrado en el año 2001. Juan Lizariturry y Álex Corretja comparten en estos momentos un proyecto tan emocionante como laborioso. El primero, retirado del tenis profesional desde hace apenas unos meses, será el encargado de viajar con la jugadora balcánica durante la temporada 2018. El segundo, supervisará la evolución del equipo como Head Coach en una aventura que ya empezó a fraguarse desde hace unos años cuando la empresa que compartía con Enric Molina inició una representación con Danilovic. Pero ahora el reto ha pegado un salto y el objetivo es hacerla crecer en la cancha y llevarla lo más arriba posible. Hacerla tenista.



"Es una jugadora muy ambiciosa, muy completa, con mucho recorrido, pero hay que ir con mucha pausa y con mucha paciencia porque tiene 16 años. Eso no quita que haya que ser exigentes pero todo lleva un proceso y ella lo ha de pasar y está en un gran momento de forma. Todavía le falta encontrar esa consistencia y regularidad pero es lógico, es aún una niña y está jugando en un circuito de mujeres”, reflexiona Corretja en Mundo Deportivo, el mismo que la hospeda durante estos días en su casa de Barcelona como una más de la familia. “Hay que ir poco a poco pero con ambición. Debe trabajar duro para mejorar y progresar. Ella tiene que seguir su camino y de hecho vive en Barcelona para tener una tranquilidad que necesita para poder triunfar", comparte Álex.

Son 16 años y todavía mucha experiencia por absorber, pero sus tres Grand Slams Juniors conquistados en la categoría de dobles ya no se los va a quitar nadie. Ni eso ni el puesto 363º del ranking que ahora mismo ocupa, la tercera más joven de la clasificación con su edad. En el discurso de Corretja confluyen dos corrientes que no son incompatibles. Por un lado habla de potencial, de futuro, de las posibilidades de una jugadora inusual y que apunta alto siempre y cuando se den los pasos adecuados. Por otro lado, y relacionado con esto último, Álex insiste en que el talento sin trabajo no lleva a ninguna parte, subraya en que no por estar quemando etapas más rápido significa que la meta esté más cerca. De hecho, puede que incluso requiera de más concentración y paciencia, para que el diamante no salga dañado.

“Se le puede ver desde fuera que tiene un potencial muy grande, tiene muchas cualidades, pero todos sabemos que para ser un buen tenista no es suficiente con esto, aunque por supuesto que ayuda”, declara Lizariturry, el hombre que compartirá con Olga ese camino a diario que ya empieza a dar sus frutos a finales de la presente temporada. “Mi cambio de jugador a entrenador está siendo una transición muy tranquila, mucho más fácil gracias a Álex, ahora mismo solo me planteo el trabajo diario que tenemos para que Olga pueda llegar a ser una gran tenista”, señala el de San Sebastián.



De padre y abuelo deportista, la de Belgrado parte con esa ventaja innata que te dan los genes. Su nombre, tan habitual en los últimos torneos de Grand Slam, dejará de aparecer en los cuadros Junior el próximo curso debido a la evolución evidente de su tenis y la oportunidad de empezar a sumar puntos en el circuito profesional. Tenis tiene, eso nadie lo duda, ahora falta enseñarle a ser tenista, “que aprenda el tenis” como bien destaca Corretja. "Tiene mucho potencial y lo importante es saberlo desarrollar. Ella lo tiene y tiene ilusión por desarrollarlo, a partir de ahí vamos a ver si puede hacerlo, pero está claro que tiene una muy buena oportunidad para ser una gran tenista”, concluye el ex número 2 mundial. Sin prisa, paso a paso, así es como mejor salen las recetas. Y esta, de momento, ya se está cocinando en España.

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