Alba Carrillo: “Para crecer hay que cambiar”

Un viaje de Murcia hasta Valencia con un objetivo claro: cumplir un sueño. La tenista de 21 años empieza una nueva etapa y nos la cuenta en exclusiva. 

Alba posando en el BBVA Open Ciudad de Valencia. Foto: Fernando Murciego
Alba posando en el BBVA Open Ciudad de Valencia. Foto: Fernando Murciego

Si Alba Carrillo (Murcia, 1996) no llega a enseñarme el DNI al final de la entrevista, hubiera sido imposible creer que tan solo tiene 21 años. Tranquila, segura, madura y con una facilidad de palabra y coherencia impropia a su edad, la tenista murciana disfruta esta semana en el Club de Tenis Valencia del torneo más importante de la ciudad. Su nombre no aparece en el cuadro, pero su figura se enriquece y evoluciona en cada entrenamiento bajo el sol del Levante. Un sol que la lleva protegiendo desde hace tres semanas, momento en el que decidió hacer las maletas y poner rumbo hacia la Academia de Pancho Alvariño y Beatriz García Vidagany. “Si merece la pena, no será fácil”, dice el refrán. Un lema que Alba tiene ya bien asimilado y que comparte con Punto de Break en una cálida entrevista.

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¿Qué hace una murciana como tú entrenando en Valencia?

Intentando dar un pasito adelante. Llevaba muchos años entrenando en Murcia con mi coach de toda la vida, trabajando mucho pero con varias cosas en contra, sin tantos recursos como nos gustaría. Para los objetivos que tengo actualmente, Murcia se quedaba pequeña. Así que después de mucho tiempo reflexionando me decanté por Valencia para dar ese paso adelante que estaba buscando. Ahora mismo no puedo estar más contenta.

Un paso súper meditado, seguro que más de uno te ha dicho, “¡Qué locura!”.

Casi ha sido al revés: ¿Por qué no te has ido antes? Con mi entrenador yo tenía una relación tremenda, empezamos cuando yo tenía 11 años y tenía el sueño de llegar arriba con él, pero con el tiempo te das cuenta de que para crecer hay que cambiar. Ha sido un 2017 complicado donde no sabía muy bien qué iba a pasar con mi futuro, había considerado irme, ya no solo fuera de Murcia, sino fuera de España. Estuve un mes viajando por toda Europa, probando en varios sitios, hasta que Valencia se convirtió en la mejor opción.

¿Qué tal fue esa búsqueda?

Toda la primera mitad del año intenté viajar un poco más con mi entrenador pero no funcionó, hasta que en verano decidimos separarnos y empezar a buscar. Cuando vi que las cosas no salían se lo dije muy claro a mi padre: “No puedo seguir en Murcia, siento que estoy estancada y necesito salir”. Entonces mi padre me dijo: “Coge el móvil ahora mismo y empieza a mandar mensajes a todo el mundo, a ver dónde podemos ir”. Me llegaron propuestas de varias Academias de Lyon, Lisboa, Madrid y Valencia. Al principio descarté Valencia y me centré en Madrid, lo tenía ya casi decidido, pero en el torneo $25.000 de Sevilla me encontré a Pancho (Alvariño) y a todo el equipo, hablé con ellos y ahora estoy 100% segura de que he tomado la mejor decisión.

¿Cómo te convencieron?

Había un factor económico que me estaba limitando y ahí hemos hecho un esfuerzo conjunto para poder llegar. Luego también me explicó un poco el funcionamiento y cuando se lo expliqué a mis padres me dijeron: “No nos tienes que convencer, se te nota en la cara que quieres ir a Valencia”.

Hace poco Ricardo Ojeda me dijo que el tenis era para valientes. Supongo que lo compartes totalmente.

Totalmente. Este mundo es un poco locura, hacemos un gasto de dinero tremendo, pero tienes que verlo como una inversión. A mí siempre me ha preocupado mucho el tema económico porque mucho del dinero que entra en mi familia se va para mi tenis. Mis padres siempre me dicen lo mismo: “El día que no podamos ayudarte más te lo vamos a decir, pero de momento estamos encantados de invertir este dinero en ti”. Mientras tenga claro que puedo dar mucho más seguiré yendo hacia delante.

¿En qué situación se encontraba tu carrera antes de partir?

Estaba un poco estancada. El 2016 estuvo muy por encima de mis expectativas, ganando incluso un título y firmando varias finales. Ahí empecé a ver que podía dar un nivel mayor, pero seguía viajando sola y con muchas semanas irregulares. Estaba en una transición incompleta, me faltaba trabajar ciertas cosas para evolucionar pero tenía que buscarlas fuera.


Además de valentía, ¿qué más cosas hacen falta para triunfar en el tenis?

Para empezar, te tiene que gustar muchísimo. Suena a tópico pero es verdad, te tiene que gustar mucho. Es algo en lo que inviertes muchas horas de tu vida para sacrificar y perderte muchas otras cosas. Hay momentos muy buenos y también muy malos, entonces te tiene que gustar muchísimo porque es a lo que te vas a agarrar cuando las cosas no vayan bien. Luego tienes que saber sufrir, hay gente que no sabe. Tienes que tener posibilidades económicas, no nos vamos a engañar, esto es muy caro y se necesita un respaldo. Por último, un pelín de suerte con el tema de lesiones.

Yo tenía apuntado estas cinco: nivel, economía, entorno, suerte y actitud. ¿Se podrían ordenar?

Para mí una de las bases está en el nivel, el talento, si tú no sabes jugar a esto es imposible que llegues a vivir del tenis, aunque todos tenemos un techo. Pero la constancia y la exigencia están por encima de cualquier otro factor, tu capacidad para sufrir, seguir trabajando, buscar superarte, querer evolucionar… todo eso marcará un poco el resto de factores, el amor que tú le pongas cada día. Puedes tener todo pero si no tienes esa actitud no hay nada que hacer, yo he entrenado con muchos ‘galácticos’ que se quedaron estancados por no tener esa actitud.

Llevas unas tres semanas en Valencia, ¿cómo se lleva?

Creo que he tomado esta decisión en el momento perfecto, cuando he tenido la cabeza totalmente preparada para dar el paso. Hace un año pensaba en dejar a mi entrenador y se me ponían los ojos llorosos, pero ahora estoy súper convencida. Sé que los primeros días es todo muy bonito y parece que estoy en una nube, pero te juro que de momento no me bajo de ella. Incluso te diría que no se me nota toda la alegría que tengo después de haber dado este paso. Por ejemplo, este fin de semana he estado en casa con mi familia y ya necesitaba volverme a Valencia, ya lo echaba de menos. Hay mucho que trabajar.

¿Qué tal la ciudad? ¿La conocías?

Conocía los clubes y los hoteles, lo típico (risas). Bueno, y las Ciudad de las Artes y las Ciencias, por supuesto. La ciudad de momento no, pero ya le he dicho a mis compañeras que cuando puedan me hagan de guía para conocerla mejor. Siempre me han dicho que Valencia era una muy buena ciudad para vivir y estoy con muchas ganas.

¿Qué tal con las compañeras de grupo? No te veo compartiendo esa idea de que en el tenis es imposible tener amigas.

Con perdón, pero eso me parece una gilipollez. Este mundo te ofrece tantas cosas positivas, más allá de ser profesional, que me parece muy triste no saber separar. Yo necesito estar bien fuera de la pista para poder estar bien dentro. Si en un torneo estoy con amigas y de buen rollo, seguro que luego voy a jugar bien dentro. Si estoy que no puedo hablarme con nadie o tengo que desviar la mirada porque contra esa juego… entonces sería imposible.

Por ejemplo, tu compañera Irene Burillo te ha ganado en los dos últimos torneos. Luego te toca verla y seguir compartiendo experiencias con ella. ¿Cómo se lleva eso?

¡Genial! A Irene la conozco de hace muchos años y ahora por fin estamos estrechando el trato. Nos lo tomamos con mucha naturalidad y eso enriquece mucho la relación, tanto deportiva como personal. Creo que es un tema de madurez. Hay gente que piensa que es imposible porque somos potencias rivales, pero a mí me parece absurdo.

¿Te has encontrado con chicas que piensen diferente a ti?

Sí, claro. En el circuito hay chicas que no saben separar, dicen que es una manera de tomarse el deporte pero yo lo veo como una deficiencia. Te pierdes muchísimas cosas, te cierras puertas, conocer a otro tipo de personas, descubrir culturas, idiomas… ir a un torneo te ofrece muchas más cosas que competir, mucho más que ganar o perder.

Hablando de tu 2017, has tenido un pequeño bajón en el ranking. ¿Hasta qué punto preocupa ese maldito número que siempre os acompaña?

Quizá afecta un poquito en la confianza. En mi caso, llevaba todo el año compitiendo a un nivel bueno pero cuando llegaba la hora de enfrentarme a una rival seria, ya ubicada entre las 300-400 mejores, un reto exigente, siempre perdía 7-6 en el tercero o una cosa así. Como siete u ocho partidos que se me han escapado así, por la mínima, entonces eso va minando la confianza y se juntaba también con la idea que tenía en la cabeza de irme de Murcia. Ha sido una temporada de altibajos, con momentos de jugar muy bien pero también con otros de sentirme totalmente perdida. Pero me ha venido bien, quizá si hubiera ganado esos partidos ahora estaría #500 del mundo y todavía me seguiría engañando y sin moverme

Ahora mismo estás #829, ¿es un ranking real?

Yo sé que puedo estar mejor, pero para eso hay que trabajar mucho y estar ahí. Sé que tengo tenis para estar más arriba, pero de momento no lo he trabajado. Por eso he venido a Valencia. No sé si tanto como para llegar al top100, pero sí que puedo dar el triple de lo que he dado hasta ahora.

Igual te tenías que haber ido a Portugal en vez de Valencia…

Eso es lo que me dicen, que me saque la nacionalidad ya (risas). No lo entiendo, la verdad. El año pasado conseguí ganar allí mi primer torneo y luego hice una semifinal. El curso anterior también hice mi primera semifinal profesional allí y en 2017 he ganado dos títulos de dobles en Portugal. Es verdad que el nivel allí es un poco más bajo que en España, en cuanto a la exigencia de los torneos, pero es un país en el que yo también me encuentro muy cómoda porque es muy parecido al nuestro, además de que me encanta su gente y su lengua. Algo tiene el aire portugués que me ilumina.

Cuéntame cómo es Alba Carrillo en pista, para los que nunca te han visto jugar.

Mi juego es agresivo, apoyado en el saque y la derecha. Me gusta jugar en pista dura, aunque muchos dirán que prefiero la tierra batida porque juego liftadito y con peso, pero donde me siento mejor y más efectiva es en dura. Suelo ser bastante pasional, grito mucho, me animo… también me gusta comunicarme con mi entrenador, no soy de las que se aíslan. Suelo ser bastante aguerrida, los partidos de tres horas y media no son raros en mí, me encantan.

¿Algún torneo que soñaras siempre con ganar?

Lo típico, los Grand Slams. Uno siempre visualiza los grandes escenarios como la Philippe Chatrier o la Central de Wimbledon.

¿Eras de pósteres de pequeña?

¡Todavía los tengo! Es muy curioso porque son personas que luego he conocido y que he tratado con ellas, tenistas a los que saludo normalmente y que están colgados en mi puerta (risas). Por ejemplo con Nico (Almagro) tengo muy buena relación y cuando yo tenía 8 años me dio un premio, esa foto todavía la tengo colgada. Me acuerdo con 15 años de tener las típicas fotos de chicos guapos de revistas (¡qué vergüenza!) y de repente quitarlos todos para poner pósteres de tenistas. Ahí vino la verdadera madurez.


¿Qué tal Nico? Allí en Murcia debe ser un ídolo máximo.

Es ultra reconocido en toda la región. Creo que podría haber estado mucho más tiempo arriba pero las lesiones se lo han impedido. Para Murcia es un orgullo tener a alguien como él, al igual que María José Martínez, capaz de ser madre y seguir compitiendo al máximo nivel. Para mí es un referente, al mismo nivel que Nico o incluso por encima.

No sé si también tenías en la habitación algún póster de Sigmund Freud, ya que además del tenis también estudias Psicología.

¡Es que Sigmund Freud me alucina! Para él todo es muy controvertido porque todo tiene que ver con el sexo y por eso mucha gente le ha negado o lo ha tachado, porque tienen miedo de que sea verdad. Yo en la Psicología soy una friki, lo reconozco, empiezo a estudiar y me encanta, no me cuesta trabajo.

¿Y cómo se lleva? ¿Es posible compaginarlo todo?

Con organización, claro que se puede. Yo llevo toda mi vida compaginando el tenis con los estudios, de hecho nunca estudié nada a distancia, ahora ya me va a tocar (risas).La clave está en sacarte un par de horas al día y listo, en eso voy bastante tranquila, me saco 4-5 asignaturas por año sin dejar de lado la competición.

Luego supongo que la aplicarás esa Psicología al tenis.

Todo el mundo me lo pregunta (risas). Claro que sí. Muchas veces estoy estudiando cosas y pienso: “Mira, esto me ha pasado en la pista”. Hay muchas cosas que influyen, además yo uso psicólogo desde hace muchos años. De hecho, él es la causa de que yo quiera ser psicóloga deportiva en un futuro. Me ha ayudado de tal manera y me ha sacado de tantos pozos que ha hecho que yo quiera ayudar también a otras personas de la misma forma. Me quiero especializar en psicología deportiva e incluso te puedo decir que, de no ser por él, igual no estaría ahora mismo jugando al tenis.

Dice la página de la WTA que tu apodo es ‘Coco’. ¿Tiene algo que ver con la psicología?

¡No! Eso viene de la época de infantiles y cadetes por culpa de Sara Sorribes. Esto le va a hacer gracia a Sara (risas). Fue porque en un campeonato de España me quedé afónica y las otras jugadoras me hacían rabiar. Entonces cuando intentaba gritar me salía un gallo que parecía Coco, el de Barrio Sésamo. Entonces Sara me empezó a llamar Coco y ahora hay gente en Murcia, que no tiene nada que ver con el mundo del tenis, que me llama así. Alguno incluso se piensa que es mi apellido.

Respecto a la psicología, ¿puede llegar a suplir en un partido un déficit de técnica o de físico? Quiero decir, llegar a ganar partidos por la cabeza.

Sí, al 100%. A ver, no puedes llegar alto si te falta alguna de esas cosas, no puedes suplir una cosa con la otra, son necesarias todas. Por ejemplo, yo en Murcia nunca fui la que mejor jugaba de mi generación, pero a veces gané partidos y torneos por cabeza. Nunca he sido un portento técnico, pero siempre he ido un pasito por delante en lo físico y en lo mental. Eso es lo que me ha ayudado a avanzar, creo que la habilidad mental es lo que más desarrollado tienes que tener si quieres jugar a esto. Tú puedes ser Roger, que si la cabeza no te funciona no llegarás a ningún lado.

Miramos un poco al circuito WTA. ¿Tienes alguna referente?

En general no tengo a nadie concreto en quien fijarme, más allá de María José Martínez, que por ser murciana siempre la he tenido como un espejo. Pero sí me gusta fijarme en aspectos particulares de alguna de ellas. Por ejemplo, aluciné con la determinación de Jelena Ostapenko con tan solo 20 años en muchos momentos de esta temporada, no había visto nunca algo así. De Halep me encanta su espíritu en pista, su humildad y su manera de trabajar. Cuando fue Nº1 me alegré muchísimo porque venía mucho tiempo buscándolo. De Serena pues, obviamente, me gusta un increíble derecha, Garbiñe tiene muchísimos tiros buenos, el revés de Carla está para enmarcarlo en casa…


¿Qué objetivos te pones para 2018?

A nivel de juego quiero ordenarme. Sé que tengo buenos tiros pero necesito ordenarme, no estar dispersa, trabajar con Pancho y Bea en la Academia haciendo por fin una rutina profesional y subir varios escalones en lo físico. En cuanto a resultados y ranking, creo que irá viniendo solo. Lo más importante era encontrar una buena estructura profesional para trabajar y eso veo que ya lo tengo. Estoy convencida de que en 2018 seré mucho mejor tenista.

Por último, te la tengo que hacer. ¿Cuánto de harta acabaste de Supervivientes y de Feliciano López?

¡Estaba esperando la pregunta! (risas). Pues es una cruz que llevo encima que no te puedes hacer una idea. Al principio eran mensajes sueltos, algún día que otro, pero de repente llegó la final de Supervivientes, me meto a Twitter y… la locura. Yo suelo tener una o dos notificaciones máximo… ese día tenía casi 70. Hice hasta capturas. A veces voy a sacarme sangre al hospital y cuando me llaman, ¡hasta el doctor me hace la broma! El otro día el propio Alejo (Mancisidor) me hizo una coña con Feliciano. Yo a Feli no lo conozco en persona pero estoy segura de que él sabe de mí, si me lo cruzo algo le diré algo porque me debe varios dolores de cabeza (risas).

Esperemos que con el tiempo acabes siendo tú la Alba Carrillo famosa.

Ni siquiera poniendo en Google ‘Alba Carrillo tenis’ salgo yo antes que ella.

Hablaremos con Google entonces.

A ver si es verdad.

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