Silvia Soler: “Siento que todavía me queda mucho por dar”

Después de un año complicado y en pleno torneo BBVA Open Ciudad de Valencia, la ilicitana habla en esta entrevista sobre su presente y su futuro.

Silvia Soler posa con el cartel del torneo durante la entrevista. Foto: Fernando Murciego
Silvia Soler posa con el cartel del torneo durante la entrevista. Foto: Fernando Murciego

No es la mejor temporada de su carrera, pero la ocasión merece un penúltimo esfuerzo. Silvia Soler (Elche, 1987) se encuentra en mitad de su segunda batalla en el BBVA Open Ciudad de Valencia, un duelo fratricida que la enfrenta con Guiomar Maristany, jugadora procedente de la fase previa y 12 años menor que ella. Este deporte ya no tiene secretos para la ilicitana, sin embargo, el 2017 ha sido más duro que calendarios anteriores. Tras una victoria trabajada (7-6, 6-2) y un puesto en cuartos de final asegurado, la actual #225 del mundo se sienta a hablar con Punto de Break sobre su aventura profesional, su momento actual y la esencia de su viaje: el amor por lo que hace. ¿Dónde se encuentra ahora mismo Silvia Soler Espinosa? Ella misma nos lo explica.

Un primer set muy ajustado y un segundo set más relajado. ¿Sensaciones?

Ha ido bien, aunque ha sido un partido duro. A Guiomar no la conocía, nunca habíamos jugado, pero sí que la había visto en el campeonato de España y un poquito en Sant Cugat, donde jugó contra Tita. La verdad es que me ha sorprendido muy positivamente, España tiene un gran futuro por delante.

¿Cómo es jugar entre españolas?

Siempre es más complicado jugar entre nosotras, al final nos conocemos un poco más que al resto, pero acaba convirtiéndose en un partido más.

¿Y jugar en casa?

Desde luego que cuando juegas en casa siempre lo quieres hacer bien y eso, sin darnos cuenta, influye directamente en el tema de la presión. Yo lo intento aprovechar, disfrutarlo y pensar que estoy cerquita de casa, que pueden venir familiares y amigos a verme competir.

Tita Torró, Paula Badosa y Silvia Soler son las protagonistas este año del cartel del torneo. Al final tú has sido la única en saltar a pista. ¿Qué se siente?

Es ilusionante poder verte en un cartel, además en un torneo como éste. Lo afronto con ilusión sobre todo, es como un premio.

Aquí estás de cabeza de serie pero este curso has jugado muchas fases previas de torneos WTA. Recuerdo hace unos años donde el ranking te permitía entrar directamente al main draw. ¿Cómo se vive ese cambio?

Es un cambio difícil, un proceso de adaptación en el que tienes que entender que, por determinadas circunstancias, ahora estoy en un ranking más bajo y me toca jugar más previas. Por suerte no es una cosa totalmente nueva porque, o te va muy bien, o incluso estando arriba existen torneos en los que también te toca pasar por la previa, torneos en los que solo entran las 20 primeras. A veces hasta te viene bien jugar alguna Qualy para llegar al cuadro más rodada.

¿Y eso la mente cómo lo gestiona?

En mi caso, soy una jugadora que lleva ya muchos años en el circuito, con mucho rodaje detrás. Sé perfectamente que hay que pasar por todo esto, nadie llega a una final sin pasar por una primera ronda y nadie llega al número 1 del mundo sin pasar por el #200. Es simplemente un proceso más que hay pasar.



Después de jugar partidos en los cuatro Grand Slams, de ganar a jugadoras top o de acariciar el top50, ¿se puede disfrutar también de una etapa como ésta?

No te miento, este año he pasado por situaciones difíciles. Pero si te soy sincera, cuando te sientes a reflexionar contigo misma, piensas: ¿Yo por qué empecé a jugar a esto? ¿Por qué juego a esto? A mí lo que me sale es que el tenis es una cosa que me encanta, fue mi ilusión desde pequeña y por eso empecé. Otros igual te dicen que empezaron por el dinero o por la fama, lo mío fue por pura ilusión. A eso es a lo que me agarro ahora mismo.

Ahora mismo, ¿en qué momento se encuentra tu carrera?

Hombre, lo que espero es que todavía me queden muchos años por disfrutar y por seguir viviendo en este mundo tan bonito. Esta etapa la afronto con mucha ilusión, ahora tengo mucha más experiencia y lo vivo todo de manera diferente que cuando acabas de llegar, pero creo que todas las etapas tienen algo especial. Con todo lo que sé y todo lo que he pasado, ahora se disfruta todo más.

En la ATP está de muy de moda ver cómo los jugadores empiezan a jugar mejor que nunca a partir de los 28. Esto en la WTA no se suele ver tanto…

A ver, el tema de la mujer es que es un poco complicado. Hay muchas chicas que venimos de una época en la que todas empezamos a jugar muy jóvenes y, aparte de esto, la mujer llega a una edad que biológicamente tiene que plantearse lo que quiere en un futuro. Hablo, por supuesto, de formar una familia. Es un tema complicado que un hombre no vive de la misma manera. Aunque antes también veíamos muchos más casos de gente con 17-18 años ganando Grand Slams y ahora cada vez son más puntuales.

Pero si miras el top100 de la ATP encuentras la mitad de menores de 21 años que en el top100 de la WTA.

Bueno, es ha sido siempre así. A la mujer le llega mucho antes la madurez.

Mirando tus resultados de temporadas anteriores he visto que en 2014 ganaste a gente como Mladenovic o Stephens. Jugadoras que ahora mismo están en la élite. ¿Qué piensas?

El hecho de ver arriba a jugadoras que yo he ganado me da una motivación extra, te hace ver que puedes estar ahí. Pero al final cada una se centra en su camino, en dar sus pasos. Yo me siento súper agradecida por todo lo que he vivido y realmente siento que todavía me queda mucho por dar.

Te tengo que preguntar por ese partido de FedCup con Mladenovic (6-0, 6-1) que vivimos todos con tanta impotencia. ¿Qué pensaste al llegar al vestuario?

Sientes sobre todo eso, impotencia, rabia. Piensa que son partidos que juegas por tu país, yo siempre he vivido la Copa Federación con muchísima intensidad, me encanta. Ella estaba en un momento de forma increíble, jugábamos en Francia y, la verdad, no me dio opción. Sales y piensas: ¿esto realmente es así? A veces el tenis es justo, pero otras veces te da unos palos muy fuertes. Lo bonito es que al día siguiente siempre te da la opción de volver a competir.

La FedCup es un arma de doble filo debido a esa ilusión que provoca. Si ganas, doble ilusión; si pierdes; doble caída.

Es verdad, pero es que el hecho de jugar por España genera muchas emociones. Se vive todo con la máxima intensidad. Cuando ganas se vive todo con mucha euforia y cuando pierdes el bajón es más grande de lo habitual.

¿Cambiarías algo de la FedCup?

Pondría 16 equipos en el Grupo Mundial, eso seguro. El resto sí que me gusta cómo está estructurado, aunque igual sí que me gustaría que se pudieran jugar los individuales el viernes, sin que fuera el punto decisivo el dobles del domingo.

España estrenará en febrero nueva capitana, Anabel Medina. ¿Cómo la ves?

Pues muy bien, creo que puede aportar mucho al tenis español. Es una jugadora con una carrera espectacular, yo he podido compartir con ella algunos torneos esta temporada y ve el tenis de manera muy clara. Estoy segura de que va a hacer un gran papel. Contra Italia seguro que será una eliminatoria muy difícil, allí con su público siempre es complicado, pero ni Italia es la Italia de hace unos años, ni España tampoco. Tiene pinta de ser una serie muy bonita.

Pregunta muy genérica: ¿Qué cambiarías del tenis?

El tema del prize money creo que se está mejorando mucho, cada vez más, pero intentaría ayudar todavía un poco más por abajo, en torneos menores. Cuando llegas arriba todo es muy fácil, tienes muchas oportunidades y el dinero viene en muchas direcciones. Pero cuando empiezas no, ahí es donde realmente se ven las dificultades.

Existe también una tendencia que apunta hacia más torneos en pista dura y cada vez menos en tierra…

¡Esto para los españoles es mortal! A mí no me gusta nada, me parece muy carismático que el año se pueda dividir en diferentes superficies, en diferentes épocas y giras, pero sí es verdad que el tenis se está encaminando en una dirección donde todo va cada vez más rápido. Ahora en el US Open, por ejemplo, ya estaban probando el reloj con la cuenta atrás. En mi caso siempre ha apostado por un tenis mucho más elaborado y competido, creo que esa es la verdadera esencia de este deporte y no las jugadoras de 2 metros que juegan a dos tiros.

¿Hasta dónde te ves estirando la cuerda de tu carrera?

Hasta el día en que siga disfrutando. Seguiré mientras me siga levantando por la mañana y me apetezca ir a entrenar. En el momento en que eso se acabe me dará igual si estoy 50º, 300º o 600º del mundo. Lo que me mueve es ser feliz haciendo lo que hago.

Levantarte sin ilusión, suena duro. ¿Te ha pasado alguna vez?

Sí, no te voy a engañar. Este año ha habido momentos duros, momentos de pensar: ¿y si esto se ha acabado? Pero al final es lo que te he comentado antes, te sientas a hablar contigo misma y te das cuenta que esto realmente te gusta. Dejas atrás cualquier momento de calentón y continúas tu camino. Creo que nos queda cuerda de Silvia Soler para rato (risas).

¿Y después del tenis?

(Piensa) ¡Pues no lo sé! A mí me gusta mucho el tenis, me encantaría seguir vinculada a este deporte ya sea entrenando a las más jóvenes, llevando un torneo como éste… sinceramente, no le doy muchas vueltas a ese tema, todo llegará en su debido momento.

Que no lo pienses es bueno, significa que todavía está lejos.

¡Sin duda!

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