Goffin abre la final con una exhibición

El belga Goffin pone el 0-1 en Lille imponiéndose de manera contundente a Lucas Pouille, en una auténtica exhibición de tenis 

David Goffin está dispuesto a aprovechar su actual momento para ejercer de verdugo en el Pierre Mauroy de Lille. En la final de la Copa Davis que acaba de comenzar, el talento belga pasó por encima del números dos francés, Lucas Pouille (7-5 6-3 6-1), para mandar un mensaje de autoridad mediante una fantástica exhibición de tenis preciso y preclaro. Bélgica se adelanta de la mano del que parece ser el mejor jugador de esta serie.

Después de vencer a Nadal y a Federer para alcanzar su primera final en una Copa de Maestros, el belga ha llegado a Lille con la raqueta a punto, con las piernas intactas y la mano inspirada. Después del décimo juego del partido que ha inaugurado esta final, Goffin ha enmudecido la pista para someter a Pouille a un parcial de 14 juegos a 4, por momentos inabordable, con golpes de auténtico genio y con la determinación de estar sintiendo el tenis de una manera única.

Hasta ese undécimo juego, el partido fue realmente parejo. Pouille fue fiel a su estilo y salió agresivo. Por su cabeza no pasó jugar un partido largo que pudiera hacer mella en la resistencia de su rival, desgastado física y mentalmente en Londres. El galo salió en busca de cada punto, tuvo eso sí que jugar con su posición para ponerse a defender pero con los golpes de ataque activos. Aunque en los intercambios dejó la sensación de arrancar nervioso, jugando corto, en la contra y en las bolas más liftadas de su rival, sí que supo atacar. Además, arrancó siempre 0-15 en cada turno de David al servicio. Pero el primer break rompió el partido.

Fue el punto de inflexión, la vara que midió los nervios no solo de Pouille, sino de un equipo y una afición que volvió a sentir la responsabilidad de jugar en casa y ganar la ensaladera de una generación que lleva toda su vida anhelando. Pouille se quedó parado y Goffin, con la mirada calma y el tenis fluyendo, se convirtió en un depredador. Así, el choque no tuvo más dialogo ni igualdad. Goffin fue una trituradora, dibujando golpes paralelos sin respuesta, saques directo s-impresionante su nivel al servicio- y restos continuos, buenísimo. El belga lo restó todo, demoledor sobre el segundo de su oponente.

Tras un 7-5 y 6-3, el partido no tuvo nueva historia en una competición habituada a las remontadas. EL número 1 belga mantuvo la calma, compitió como un auténtico ganador y desarboló a un Pouille que no encontró manera ni hueco para entrar en el partido. Lille vuelve a sentir el miedo a ganar. Bélgica, sin la presión del favoritismo, cuenta con la mejor versión de su mejor jugador. Goffin va a por la Copa Davis sin dudas en la mirada.

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