Federer, dos de dos y a semifinales

El suizo despacha en tres mangas a Alexander Zverev y se clasifica a su decimocuarta semifinal en una Copa de Maestros en 15 participaciones.

Tras la baja de Rafa Nadal, éste era el partido más esperado en las Nitto ATP Finals. El gran favorito al título y el gran candidato a discutírselo, tanto el trofeo como el liderato del grupo Boris Becker. Pero solo uno podía ganar y ese fue Roger Federer. Sufriendo desde el comienzo, haciéndose fuerte con el paso de los juegos y remando a contracorriente al final de un primer set que terminaría siendo crucial para el devenir de su duelo ante Alexander Zverev (7-6, 5-7, 6-1). Una victoria que le coloca virtualmente en semifinales de Londres, por decimocuarta ocasión en su carrera tras quince participaciones. Una bendita locura.

Para empezar, un 0-40 de salida a favor del alemán. ¿Qué mejor mensaje de aviso para el hombre que todos ven como candidato destacado y casi único para el triunfo? Lo hizo bien Zverev y lo hizo regular Roger, aunque el suizo supo cómo arreglarlo. Una tras otra fue salvando las tres bolas de break concedidas e incluso gozó de una a favor en el juego siguiente. En total, tres para cada uno a lo largo de un parcial inicial que solo podía cerrarse en la muerte súbita. Allí donde el de Basilea parecía llegar con ventaja y donde se encontró con un 0-4 que le bajó de un golpe a la tierra. Y no, no era tierra lo que había bajo sus pies, quizá por eso encontró la manera de tranquilizarse y encadenar hasta cinco puntos de manera consecutiva. Luego salvó una bola de set y bajó la persiana con 8-6 en su zurrón. Golpe importante del maestro al alumno.



Aquella manga le dio alas a un Federer crecido, se vino arriba, literalmente. Hacia la red y en el marcador. Rápidamente el helvético dominaba 2-0 en la reanudación y Zverev caminaba perdido por el cemento. Buscó algo de luz en su banquillo, con su padre y Juan Carlos Ferrero como principales salvadores. No encontró mucha respuesta, pero sí que encontró calma, seguridad, confianza. Sasha sabía cómo hacerlo, faltaba creérselo, concienciarse de que podía salir de aquel pequeño agujero. Pensado y hecho, tres juegos al hilo y tablas de nuevo sobre la mesa. Pegando más duro pero poniendo cabeza cuando tocaba, así fue cómo el partido recuperó la igualdad del set previo y ambos firmaron de nuevo otro tiebreak… o casi. Justo fue a arrugarse Federer cuando ya parecía todo pactado, momento idóneo para que el de Hamburgo entrara a matar e igualara la contienda.

Ahora el golpe venía desde el otro lado de la red y era Roger quien debía gestionarlo. Y rápido, imposible despistarse ante alguien como Alex en esta pista donde el saque es tan importante. Tuvo que verlo muy claro Federer porque no tardó en reaccionar. Al tercer juego, ruptura y acelerón. Al final, cinco lustros de diferencia tienen que salir por algún lado, mucho más en una cita como ésta. No fue un desastre del teutón, pero pagó sus errores y el pragmatismo de su rival, enfocado ya hacia su segundo triunfo en el O2 Arena. Una victoria que le mete directo a semifinales con solamente la duda de saber qué otro nombre la acompañará vivo al próximo sábado.

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