La "Generación del 99" coge impulso en el ATP Challenger Tour

La semana ha dejado a Kecmanovic y Moutet como ganadores de un torneo ATP Challenger Tour, dejándose ver como tenistas con un gran futuro.

Diamantes en bruto que están comenzando a pulirse. Miomir Kecmanovic y Corentin Moutet son las cabezas visibles de una prometedora generación de jugadores nacidos al borde del cambio de siglo. Criados tenísticamente bajo el imperio del Big Four, no son los llamados a terminar con él pero sí a encabezar una hornada de tenistas que ayuden a hacer olvidar a estos mitos, optando a cotas de éxito muy elevadas.

En un contexto tenístico como el actual, tan exigente a nivel físico, lograr títulos en el ATP Challenger Tour con 18 años supone un hecho irrefutable de su enorme potencial. Talentos precoces incluso más jóvenes que estos, como Félix Auger-Aliassime o Nicola Kuhn, ya lo consiguieron hace unos meses, al igual que el flamante campeón del US Open junior, Wu Yibing. Esta semana ha sido el turno para dos tenistas versátiles, aguerridos y aún con amplio margen de mejora.

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Miomir Kecmanovic se proclamó campeón del ATP Challenger Suzhou, en una espléndida semana para un jugador que lleva ya mucho tiempo dominando el circuito junior y que parece haber encontrado el momento de dar el salto definitivo al profesionalismo. Apabulló a Calvin Hemery, Hiroki Moriya y Di Wu, sabiendo sufrir ante Ze Zhang y ganando en la final a un tenista experimentado como Radu Albot. Ni un set perdido en toda la semana para un hombre que se sitúa en el puesto 209 del ranking ATP.

La presión que supone criarse en un país tan competitivo como Serbia y con un claro referente al que suceder, como es Novak Djokovic, no parece frenar las ansias de progreso de un tenista muy trabajador y de actitud encomiable. Con esta victoria, se convierte en el jugador serbio más joven en ganar un torneo del ATP Challenger Tour, algo nada desdeñable para un jugador total que se mueve por la pista a la perfección y es capaz de desbordar con golpes tanto de revés como de derecha.

Por su parte, Corentin Moutet ha sido un nombre habitual en los cuadros de los Grand Slams junior en los últimos años. Siempre partía como favorito pero pocas veces ha podido responder a las muchas expectativas puestas en él, por parte de un país que busca con anhelo una superestrella capaz de poner fin a la sequía de Grand Slams. Zurdo, veloz, con enorme capacidad de sufrimiento y contraataque pero con la tara de medir tan solo 175 centímetros.

No fue óbice para que sometiera en la final del ATP Challnger Brest, ante su público, a un Stefanos Tsitsipas muy en forma, que acabó desquiciado ante la perseverancia de su rival. Fue invitado por la organización del torneo y asombró a propios y extraños con su capacidad para salir de situaciones apuradas; tanto es así, que remontó en dos ocasiones una desventaja de un set abajo (contra Norbert Gombos y Yannick Maden). Se sitúa como 160 del mundo y parece que se le podrá ver en los grandes torneos dentro de poco.

Un soplo de aire fresco supone la irrupción de jugadores que hacen del tenis un ejercicio completo de precisión, elegancia, esfuerzo físico pero también mucha mano, alejándose así de los estándaros de potencia y tiros definitivos. Jóvenes amantes del tenis completo que buscan su lugar en la élite con tan solo 18 años. El ATP Challenger Tour es el punto de partida perfecto para el asalto a la gloria y tanto Miomir Kecmanovic como Corentin Moutet han dado un golpe sobre la mesa.

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