Ricardo Ojeda: “El tenis es para valientes”

El gaditano analiza dónde han estado las claves de su evolución durante esta temporada y cuáles son sus sueños en el mundo del tenis.

Ricardo Ojeda en la Academia Lozano-Altur.
Ricardo Ojeda en la Academia Lozano-Altur.

Para ser feliz necesito estar riéndome”. No es el típico requisito que solemos escuchar en el circuito ATP, siempre tan competitivo, ambicioso y, en ocasiones, solitario. Pero sí es la premisa que lleva por delante Ricardo Ojeda Lara (El Puerto de Santa María, Cádiz, 1993), tenista gaditano afincado en Valencia y jugador de la Lozano-Altur Tennis Academy. Justo allí es donde nos vamos para entender el salto de casi cien posiciones que ha dado esta temporada, pero también para descubrir sus miedos, sus aspiraciones y sus amistades. Una de las más próximas, la de Carlos Taberner, nos acompaña en todo momento en la entrevista con Punto de Break, escuchando en todo momento a su compañero e interviniendo con total libertad durante la charla. Buen ambiente, mucha complicidad, un almuerzo divino y un profesional al que merece la pena conocer.

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Empezamos fuerte, ¿quién es Ricardo Ojeda?

(Muchas risas) Hombre, alguien que lleva peleando mucho tiempo. Me considero un chaval humilde que pelea por su sueño: meterme en el top100, empezar con la dinámica de los ATP… en definitiva, convertirme en tenista profesional.

¿Cuándo empieza uno a ser profesional?

Cuando te ganas la vida con el tenis cómodamente. De momento no he llegado a ese punto, aunque si te salen bien algunas semanas y lo complementas jugado equipos… hay muchas soluciones. Pero la idea es meterme arriba y tener un buen nivel de vida, ése es el sueño.

¿Lo tuviste siempre claro?

Sí. A ver, siempre llega alguna mala racha o alguna decepción que te hace pensar en dejarlo, o en medio dejarlo, tienes tus dudas. Pero en el fondo y desde hace tiempo siempre quise dedicarme a esto.

¿El tenis es un deporte para ricos?

Más que para ricos, para arriesgados. Es una viaje en el que hay que invertir y creer mucho en ti, tanto uno mismo como tu familia y el entorno. Obviamente, de pequeño tú no puedes pagarte nada, así que el entorno es clave para empezar ese camino.

Pues si el tenis es para valientes, tú este año lo has sido.

Hasta ahora el año ha ido bastante bien. He podido incluso ganar un Challenger (Meerbusch), cuando yo casi no había salido a jugar por fuera. Aunque en ocasiones están más duros los Futures de España que irte a jugar fuera. Yo siempre había jugado por aquí y creo que ya me tocaba dar ese paso a los Challenger, tenía que darlo sí o sí. Por suerte el salto ha ido bien, ahora la idea es mantenerse o, por qué no, seguir subiendo al siguiente nivel.

Con 24 años, ¿qué te llevó a dar ese paso?

Por lógica tenía que hacerlo. Tanto yo como los entrenadores sentíamos que ya era el momento.



Empiezas el año muy fuerte, ganando tres torneos, pero no vuelves a la Academia de Lozano-Altur hasta abril.

Sí, yo me fui de aquí en 2016 debido a que TenisVal cerró sus puertas y quizá me sentía un poco solo, aparte de que la Academia tampoco estaba en su mejor momento, por eso cerró. Mi idea era estar un poco más en casa y encontré en Sevilla a Agustín Boje, con el que estuvo 6-7 meses y me fue muy bien, pasar por casa me ayudó mucho. Luego vi cómo se formaba de nuevo la Academia, con otro grupo, ahí sentí que, aunque me estuviera yendo bien, me faltaba algo, un poquito más de profesionalismo. Aquí en Valencia ya están acostumbrados a trabajar con este tipo de jugadores, tienen mucha más tradición. Una vez conocí al equipo trabajo que estaba en Lozano-Altur lo tuve claro, hice las maletas rápido.

A ver si lo digo bien: hablemos de Meerbusch.

(Risas). Sí, el único torneo Challenger que he ganado (agosto), una semana muy especial. Recuerdo en primera ronda ir perdiendo el primer set 4-1, luego en cuartos de final también pude perder, muchas veces pasas por momentos así antes de llevarte una alegría. Mira Nadal hace unas semanas en Beijing, salvó 2MP ante Pouille y luego gana el torneo. Por suerte las cosas fueron yendo hacia delante, llevaba ya tiempo trabajando bien y esa semana recogí los frutos.

Allí ganaste a gente como De Greef, Kuhn o Haider-Maurer. Aquello fue la confirmación de que el paso estaba bien dado. Al final, los resultados mandan.

Totalmente, a veces tardan más y a veces tardan menos. Por mucho que tú confíes, los resultados son necesarios, cuando antes lleguen mejor para darte tranquilidad. Hay veces que igual tú sigues creyendo y el entorno, sin querer, te crea alguna duda o se empiezan a comentar cosas. “A éste todavía le falta…” (gesticula) e igual no te falta nada, simplemente que el otro no falló esa pelota y por eso perdiste. Los resultados mandan pero a veces no depende todo de ti, el otro también juega.

Tu nombre aparece dentro de los 180 mejores del mundo. ¿Esperabas estar aquí a estas alturas?

Bueno, creo que sí. Lo considero un número alto y sé lo difícil que es llegar ahí. Espero seguir subiendo esta temporada y la que viene. A principio de año no había ninguna meta en cuanto a ranking, el único objetivo era asentarme en el circuito Challenger y creo que lo he conseguido.

Te preguntaría por una definición propia como jugador, pero igual Carlos (Taberner), que está aquí tan callado, puede darnos na mejor.

Taberner: A día de hoy, Ricardo es de los 3-4 jugadores más sólidos a los que me he enfrentado en mi vida. Falla muy pocas pelotas y suele jugar a un ritmo bastante alto, si tú no le aprietas él te agobia. Le gusta coger su derecha y moverte, pero también defiende muy bien, recupera muchos puntos que parecen que ya están ganados, siempre te hace jugar dos o tres pelotas más.

Si ahora te preguntara a ti por Carlos, ¿puede ser que la definición fuera muy similar?

Sí. Quizá Carlos arriesga un poco más que yo, tira un poco más, pero el esquema de juego lo tenemos bastante parecido. La clásica escuela española (risas).



Cuando vemos vídeos de niños de Djokovic, Federer o Nadal, suele ser muy recurrente la frase de… “Yo de mayor quiero ser número 1”. ¿Se puede soñar con todo o hay cosas que se aceptan que jamás van a llegar?

Hombre, de pequeño la ilusión es para todos la misma, pero luego con los años te haces más realista y te das cuenta de lo difícil que es. Yo soy de Cádiz, que allí apenas hay tradición de tenis, me he ido haciendo mi camino poco a poco y estoy muy orgulloso. El objetivo es llegar a mi tope, pero sé que número 1 no voy a ser. Quiero ganarme la vida con el tenis y vivir cosas bonitas en este deporte que en otra profesión no tendría.

Dices que Nº1 no vas a ser nunca. ¿Hasta dónde sueña Ricardo Ojeda?

A ver, no te digo que no pueda serlo (risas), pero que es algo muy, muy difícil que ocurra. Por el modo en el que ha ido mi carrera, sería algo muy extraño. Pero meterme arriba con una explosión algo tardía, como Bautista o Ramos por ejemplo… mi sueño es hacer algo así.

Con tu edad (24), ¿crees que llegas tarde o estás en el mejor momento?

Tarde no lo sé porque cada vez se llega más tarde. Nosotros a veces nos reímos porque, en ocasiones, los periodistas decís que alguno llega “tarde” y, al mismo tiempo, el entrenador te dice que te quedan 10-11 años de carrera por delante. Yo creo que no es tarde. Si quiero seguir jugando y aprendiendo, me puede quedar una década todavía por recorrer, tengo tiempo de sobra para intentar cumplir mi sueño.

Hay entrenadores tan metódicos que piensan que, siguiendo unas instrucciones, pueden meter a cualquier jugador en el top10. Digo yo que la genética también jugará su papel.

Es indispensable tener una buena base, un buen entrenador y un buen patrón, pero también hay que llevar algo que el jugador tenga de nacimiento. Algo diferenciador en el ADN. Esa facilidad para los deportes se ve en seguida cuando eres un niño, en los patios de colegio no todos lucen la misma… llámalo coordinación. No todos los chavales tienen eso. Si tú eres un tronco pues entiendo que es casi imposible (risas). Cada uno tiene sus límites.

¿Tú de pequeño en quién te fijabas?

Sobre todo recuerdo ver las Copas Davis de Ferrero y Moyá, todos los españoles que estaban por arriba en aquel momento. En mi habitación tenía un póster de Moyá y otro de Nalbandian, pero me gustaba en general toda la generación, también Hewitt. Creo que estaba todo un poco más igualado en aquella época, ahora está todo más claro, sobre todo a la hora de quién va a ganar los Grand Slams.

De todos tus compañeros de la Academia, ¿a quién le robarías un golpe?

Un golpe que marca la diferencia es la derecha de Dani Gimeno, es muy buena. Te puede dejar clavado desde cualquier punto de la pista. Su derecha y la mía son muy diferentes, quizás la mía tenga más precisión y menos potencia, pero la suya es más efectiva a la larga. Creo que es el golpe más diferenciador aquí en la Academia.



¿Existe la amistad en el tenis?

Yo creo que sí (mirada cómplice con Carlos, quien responde haciendo un corazón con los dedos), aunque depende de cada persona.

Taberner: Por ejemplo, sé que habrá veces que me toque jugar contra Riki y tendremos ese pique sano, pero luego puedo estar almorzando con él sin ningún problema y pasándomelo bien. Cuando llegamos a la pista lo quiero matar y él a mí, pero hay que saber separar.

Habrá de todo, incluidos los que elijan ir a su aire sin saber de nadie.

Claro que hay, porque creerán que eso les viene mejor. Yo es que, por mi carácter, para ser feliz necesito estar riéndome con otra gente, con mi equipo, con mis amigos, etc. El tenis es nuestra vida pero también somos personas, yo no sería feliz estando solo. Otro igual sí.

Se rumorea por la Academia que eres el más gamberrete de todos. ¿Es cierto?

Es que lo necesito, ya te lo he dicho (risas). Necesito distraerme, pasarlo bien, además soy un tío de Cádiz, del Sur, se supone que somos abiertos. Pero siempre diferenciando lo que es el trabajo y el ocio.

Con la prensa soléis ser muy correctos, todo muy protocolario. ¿Es por miedo o respeto?

Siempre hay alguno que intenta buscarte el titular, o indagar en algo extradeportivo. Yo no estoy acostumbrado ni a entrevistas ni a que me busquen las cosquillas, o el titular polémico, pero supongo que el día que uno te lo haga, inconscientemente te vuelves así.

¿Qué cambiarías del tenis?

Que valieran los pasillos (risas). Pues no lo sé, lo llevo viendo siempre igual desde que empecé, en los últimos años igual la tecnología es lo que más ha avanzado. Metería un poco más de dinero en los Futures, aunque este año ya se han tomado medidas.

Taberner: A mí me encantaría que el tenis fuera como el fútbol a nivel mediático.

Ricardo: Y eso que el tenis, en cuanto a prensa, tampoco está tan mal. Imagínate los de atletismo u otros deportes minoritarios, trabajan una barbaridad y no reciben tanta recompensa.

Taberner: Pero, por ejemplo, nosotros ahora mismo podemos estar dentro de los 20 mejores españoles del momento. En fútbol estaríamos en la selección absoluta. Ya no me refiero a cobrar lo mismo, pero igual sí algo más de reconocimiento.



Dime algo que el tenis te haya aportado en la vida.

Mucho orden, disciplina… llega a ser un modo de vida. Te hace ordenarte fuera de la pista para poder rendir al máximo dentro de ella. Sin el tenis sería mucho menos disciplinado, me cuidaría menos, en definitiva, tendría menos madurez. El tenis te obliga a estar mucho más centrado y a llevar a rajatabla la organización de tu vida.

De momento, el tenis te llevará el próximo enero al Open de Australia, tu tercer Grand Slam.

Estoy muy contento de haberme clasificado para otro Grand Slam después de disputar Roland Garros y Wimbledon este año. En París incluso pude ganar un partido. El objetivo es seguir trabajando mucho para que jugar las fases previas de los grandes sea algo habitual. Ojalá algún día jugar también los cuadros finales.

¿Un sueño por cumplir?

Jugar la Copa Davis no estaría mal, sería mi sueño. Representar a España en la Davis o en las Olimpiadas es algo muy difícil porque tengo todavía 10-11 jugadores por delante de mí en el ranking, pero no está tan lejos. Es un sueño improbable que ojalá algún día se cumpla.

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