Federer rompe su techo: 13 finales en Basilea

El suizo buscará su octavo título en casa tras despachar fácilmente a Goffin. Mañana se medirá a Del Potro, quien ya le ganó la final en 2012 y 2013.

Volea de maestro del suizo. Foto: Getty
Volea de maestro del suizo. Foto: Getty

Una tormenta perfecta en el lugar ideal. No hay mejor definición para explicar lo que Roger Federer le mostró al mundo este sábado en Basilea despachando a su buen amigo David Goffin por 6-1 y 6-2. Un correctivo sin miramientos donde el suizo no se guardó ni una sola carta, donde inventó nuevas direcciones y donde tuvo tiempo hasta para divertirse con una grada que le verá disputar mañana su decimotercera final en casa. Siete las ganó y cinco las perdió: dos de ellas ante Juan Martín Del Potro. Precisamente, el rival que se encontrará este domingo al otro lado de la red.

Roger Federer tuvo que sentirse mal consigo mismo después de cerrar el primer set. No se puede jugar tan bien, debería estar limitado para ocasiones especiales. Pero es que verle jugar a él siempre es especial. La cuestión es que en 25 minutos el resultado indicaba 6-1 a su favor mientras Goffin todavía estaba estudiando la táctica. Quizá no había táctica posible ante un vendaval así, eso es lo que tuvieron que pensar muchos. El público todavía estaba tomando asiento y el primer parcial ya estaba sentenciado. Algo así, jugando en casa y ante su público, lo siento mucho, pero no se hace. Muy mal, Roger.

Por un momento la realización atrapó al belga en un momento de máxima angustia, perdido, desubicado, con una cara que decía ‘Tierra trágame’ y un pensamiento interior que se preguntaba una y otra vez si realmente los dos hombres en aquella pista azul se dedicaban a lo mismo. Sus ojos tenían ese miedo al ridículo que tantos otros han sentido al enfrentarse a Roger, al ver que Dios no dispuso en su raqueta las armas suficientes para plantarle cara a esta bestia. Ni siquiera con el saque encontraba un respiro, tropezando una y otro vez con las embestidas del helvético, quien encontraba con la mayor facilidad un golpe ganador tras otro. Cómo debía de estar siendo la paliza que incluso la grada comenzó a aplaudir a Goffin. En Basilea. Contra Federer. Desde luego, la narrativa del partido estaba siendo épica.

Pero el jefe no perdona y Del Potro ya esperaba en la final, así que la cita obligaba a quitarse todo el trabajo cuando antes, dejando para mañana lo más difícil. La piedad no apareció en ningún momento bajo la cubierta de Basilea y Federer acabó marcándose uno de sus mejores bailes de la temporada, el que le transporta hasta su decimotercera final en el torneo de su ciudad. TRECE. Sin comentarios. Allí le espera Juan Martín Del Potro, un hombre que ya le ganó dos de las seis que perdió y no hace muchos años. Para muchos, el mejor partido posible para cerrar este domingo el último ATP 500 del calendario junto a Viena.

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