El tenis femenino francés vuelve a la élite

Hacía diez años que no había dos tenistas galas entre las 10 mejores del mundo, algo que conseguirán romper Mladenovic y García el lunes.

Kristina Mladenovic y Caroline Garcia. Foto: zimbio
Kristina Mladenovic y Caroline Garcia. Foto: zimbio

La vida da muchas vueltas, y así pueden atestiguarlo Kristina Mladenovic y Caroline García. De la más entrañable amistad y compenetración a una guerra fría donde el silencio ha sucedido a declaraciones mordaces y malintencionadas. Las grandes esperanzas del tenis francés triunfaron y decepcionaron juntos, y tras su abrupta separación han sabido rearmarse y explorar sus límites en el circuito WTA individual.

Si existe obsesión porque un jugador francés gane Roland Garros, en lo referente a las mujeres hay un profundo anhelo. Y es que la última victoria local la consiguió Mary Pierce en el 2000, sin que Amelie Mauresmo o Marion Bartoli pudieran gestionar la presión que supone ser el foco de atención de todo un país. Ambas conforman la última gran generación del tenis femenino galo, que vio en Kristina y Caroline a unas dignas sucesoras.

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Lo intentaron juntas, ganando Roland Garros pero diluyéndose su sintonía en unos Juegos Olímpicos donde no solo perdieron a las primeras de cambio, sino que fueron señaladas por su mal comportamiento, y tampoco pudieron imponer su ley en Copa Federación. Pero han madurado. Su relación tóxica tocó a su fin y en 2017 han llevado caminos muy distintos que confluyen en el desenlace. Ambas terminará el año entre las 10 mejores tenistas del planeta, aunque la manera en la que han llegado es muy diferente.

Kristina Mladenovic cuajó una primera mitad de temporada brillante, destacando sobre tierra batida e involucrando al público en Roland Garros con su triunfo ante Garbiñe Muguruza. No pudo pasar de cuartos de final y eso fue un duro varapalo para su moral, como demuestra su hundimiento en juego, actitud y resultados a partir de ese momento. Todo lo contrario le ha ocurrido a Caroline García; le costó entrar en ritmo pero sus cuartos de final en el Grand Slam parisino supusieron la fiel demostración de que tenía tenis para grandes metas.


Espoleó eso a la de Lyon, que no ha hecho más que crecer en el tramo final hasta ganarse un puesto en las WTA Finals Singapur 2017. Como si se retroalimentaran de las derrotas de la otra, estas dos jugadoras parecen condenadas a entenderse. Solamente han jugado entre sí en una ocasión; fue en Sidney 2016 pero si continúan copando la zona noble del ranking WTA el próximo año podrían verse las caras. Francia busca con ansia una campeona y hay dos serias candidatas.

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