Dominic Thiem, explorando sus límites con un sabor agridulce

El austriaco está por primera vez entre los 6 mejores del mundo pero acumula numerosas derrotas en pista dura en el tramo final de año.

Un título en el zurrón, clasificación asegurada para las Nitto ATP Finals 2017 y alcance del mejor ránking personal a lo largo de su carrera. Son los logros alcanzados esta temporada por Dominic Thiem, pero lo aparentemente brillante se tiñe de gris cuando se analizan sus prestaciones en la segunda parte de la temporada. El austriaco lucha para ser un jugador total y huir de la consideración de especialista sobre tierra batida al que parece abocado. Nacido para jugar sobre esta superficie, Dominic es consciente de la importancia que tiene no bajar el rendimiento sobre pistas duras si quiere legitimarse en la élite.

Sin embargo, no será esta temporada en la que lo logre, salvo que suba mucho su nivel en los dos últimos torneos del año. Y es que de los 23 partidos que ha perdido en lo que va de año, tan solo 5 de ellos se han producido sobre tierra batida, donde ha cosechado 22 de las 43 victorias alcanzadas hasta el momento. Pero lo ques más grave, el austriaco presente un récord sobre pista dura de 54 victorias y 56 derrotas. Cifras que hablan por sí solas y que demuestran que el austriaco sobrevive en la élite gracias a su tenis natural y difícilmente batible en polvo de ladrillo. David Goffin, Novak Djokovic y Rafael Nadal (en tres ocasiones) fueron los únicos capaces de desbordar a Thiem en una superficie en la que promete marcar una época si continúa así.

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Quedan lejos las hazañas de un hombre que estará en las Nitto ATP Finals 2017 y que, precisamente cuando peor lo estaba pasando, vive la paradójica situación de que ha alcanzado el mejor puesto de su carrera en el ranking ATP, al situarse como sexto mejor jugador del planeta. Después de la gira sobre arcilla, el balance victorias-derrotas es desolador e impropio de uno de los tenistas referencia del circuito: 10-10, sin contar la Copa Davis ni la Laver Cup, donde sí encontró su mejor tenis y ganó sus tres encuentros.

Derrotas inesperadas ante jugadores con peor ranking que el suyo como Viktor Troicki, Steve Johnson, Guido Pella, Diego Schwartzman, Kevin Anderson, Ramkunar Ramanathan o Robin Haase, han introducido una notable preocupación en el austriaco, que también ha caído ante jugadores de gran nivel pero en clara tendencia decadente, como David Ferrer o Tomas Berdych. Pero si hay un partido que puede resumir a la perfección la impotencia y desconfianza que arrastra el austriaco y que supuso un punto de inflexión en la temporada, fue su derrota ante Juan Martín Del Potro en el US Open.

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No solo fue perder en un encuentro a cinco sets ante un hombre claramente mermado físicamente y habiendo ganado los dos primeros parciales, sino que lo más grave fue la sensación de inmadurez y falta de consistencia mental en los momentos cumbre para manejar una situación particular como esa. Golpe moral para un Dominic Thiem que tiene que intentar ver el vaso medio lleno y buscar en las Nitto ATP Finals 2017 el bálsamo necesario para terminar bien la temporada. Será su segunda comparecencia después de que el pasado año quedara fuera en el Round Robin, con un balance de una victoria (contra Gael Monfils) y dos derrotas (ante Novak Djokovic y Milos Raonic). Tendrá una nueva oportunidad.

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