Claves de la victoria de Federer ante Nadal en la final de Shanghái

Repasamos las claves que han llevado a Roger Federer a ganar a Rafael Nadal y levantar el título en el torneo de Shanghai

Roger Federer se proclamó campeón del Masters de Shanghai con un plan de partido ya muy reconocible en su renovada rival con Nadal. El suizo volvió a cumplir, punto por punto, las directrices de un plan de juego siempre agresivo, preciso en su manera de atacar, brutal definiendo con la derecha paralela y concentradísimo y acertadísimo con su servicio. Estas fueron las claves que dieorn al suizo su sexto título del año en diez torneos jugados.

Break de entrada. El primer juego del partido fue un aviso. Para Roger, arrancar rompiendo y consolidar con su saque supone una ventaja mental que provoca poder comenzar a arriesgar y atacar anticipando todos los golpes, abriendo la pista con asiduidad. Con la inercia del 3-0 ante Nadal en 2017, empezar con rotura puso la rampa en dirección descendente.



Altísimo nivel con el servicio. Porcentajes, velocidad, precisión, variedad. Cuando Federer siente que su servicio acompaña, la victoria está mucho más cerca, especialmente cuando la pista es veloz. Federer, que se fue al 80% de primeros en la primera manga, fue construyendo así el partido que más le favorece: puntos cortos, ventaja en el marcador, marcadores poco ajustados. El suizo no afrontó bolas de break. Fue la clave más importante del choque.

Golpes paralelos. Con el punto en juego, Federer mandó. Y lo hizo a través de los golpes paralelos. Con ese chip ultraagresivo, Federer cambió direcciones antes del quinto tiro, concentrado en cada bola corta del españo, el suizo dio un paso adelante y no esperó a que Nadal pudiera leer el tiro y defender el lado abierto. El suizo ganó ese segundo de tiempo, abrió la pista por ambos lados, y subió a la red a cerrar. Tácticamente fue el director de la película.



Concentración. Maestro regulando esfuerzos y atenciones, Federer exprimió las energías conservadas en este parón desde el US Open. La final vio a un Federer muy concentrado, perfecto en su defensa, recuperando metros con naturalidad y enfocado en golpear cada pelota siempre en el momento justo para hacer la pista muy veloz. Todo lo que hizo Federer durante el tiempo que duró la final fue al máximo nivel. Mental y físicamente estuvo impecable.

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