Tenis en Chile: Una crisis de nunca acabar

La Federación de Tenis chilena se encuentra prácticamente en quiebra. El periodista chileno Rodrigo Sánchez nos cuenta el motivo.

Equipo chileno de Copa Davis: Foto: EFE
Equipo chileno de Copa Davis: Foto: EFE

Es difícil hacer diagnósticos respecto a la realidad del tenis chileno, más aún explicar el por qué la Federación de ese país (Fetech) se encuentra prácticamente en la quiebra, intervenida e incluso allanada por la policía, después de haber contado con una de las generaciones de jugadores más exitosas en la historia de este deporte: Marcelo Ríos, Nicolás Massú y Fernando González. Y lo que es peor, existe un tremendo hermetismo a la hora de entregar información.

Se pasó de tener un torneo ATP a no tener ningún tipo de competencia profesional; algún que otro Future por ahí y este año un par de Challengers y a nivel menores cuadros desiertos; se pasó de jugar Copas Davis en el Grupo Mundial a estadio lleno, con entradas agotadas, transmisión de televisión y auspiciadores peleando una señalética de avisaje, a ni siquiera tener un recinto para disputar una serie; las dependencias de la Federación ya ni siquiera son de su pertenencia; la empresa privada dejó de confiar y hoy ni siquiera se tiene certeza de cuál es la deuda total del tenis chileno.

Dentro de lo que se logró transparentar en el último tiempo, se habló de una pérdida de alrededor de $1.300 millones sólo en el 2015. Además en ese entonces, salió a la luz pública el mal uso del terreno de la Federación (ubicada en el sector de Cerro Colorado en la Región Metropolitana) -en conflicto con el MINVU desde 2014-, el no pago del impuesto IVA en tres años tributarios completos, la deuda de cerca de 120 millones de pesos chilenos con el Servicio de Impuestos Internos y la mala utilización de los dineros entregados por el Instituto Nacional del Deporte IND.

El panorama es preocupante: hoy no se cuenta ni con recursos, ni infraestructura, mucho menos proyectos serios que sustenten y lleven a desconectar del respirador artificial el tenis de un país que ha tenido números uno del mundo en juniors, profesional, seniors, silla de ruedas, ha sido finalista de Copa Davis, tiene medallistas olímpicos de oro, plata y bronce, ha destacado con importantes nombres en la historia de este deporte y ahora está en una incómoda situación.

¿Qué sucedió con el tenis chileno? Veamos brevemente el escenario existente:

Dirigencia

En los últimos años, el tenis chileno estuvo en manos de uno de los personajes más cuestionados y que además es apuntado como el principal responsable de esta crisis: José Hinzpeter. Este abogado fue presidente de la institución entre 1986 y 1990 y posteriormente regresó al cargo en 2007 ocupando este lugar hasta 2015.

Durante ese periodo (precisamente el de mayor éxito económico del tenis chileno), afloraron una serie de irregularidades, tanto con la asignación de recursos para Copa Davis, en la distribución de dineros de los torneos futuros y el arriendo de parte de los terrenos de la organización en Cerro Colorado a un tercero, para construir canchas de pádel. Y no sólo eso, además salieron a la luz pública el no pago de salarios, mal uso de contratos y nexos con empresas privadas. Y al día de hoy todavía no existe plena certeza respecto a cuál es la deuda real.

En el intertanto, asumió el cargo por un año en una directiva “de transición”, Ulises Cerda. Sin embargo, la polémica se mantuvo tras el anuncio de una querella por lavado de activos y asociación ilícita, ocurridas durante la gestión de los últimos nueve años de Hinzpeter. Lo que nunca se logró demostrar es el desvío del antiguo timonel, de recursos a sus familiares, principalmente hacia su yerno con el negocio de la Copa Davis.

Cerda intentó mediante una auditoria acreditar esta y otras irregularidades, por ejemplo el vínculo en 2015 de la empresa Imagomedia relacionada al yerno de Hinzpeter, lo que refleja un incumplimiento legal normativo. Los montos no son menores: sólo ese año le cobró un monto cercano a los 200 millones de pesos a la Fetech. En definitiva el año de Ulises Cerda no fue placentero y se le sindica incluso como el facilitador del interventor Cristián Ramírez, bajo los parámetros que impone la nueva ley de Federaciones Deportivas Nacionales, solicitud realizada precisamente por la directiva saliente.

Ya en 2017 vino una nueva elección, no exenta de polémica: asume proveniente de la ciudad de Talca, Òscar Rojas, quien se vio ensombrecido por la figura del interventor y tras una serie de incompatibilidades se llegó a la determinación del cumplimiento de una resolución exenta (N° 4295), que apunta al cese de funciones por estar suspendida de sus atribuciones, e incluso, se ha especulado renunciaría dando paso a una asamblea para elegir al nuevo presidente el 21 de octubre. Esto pretende disipar el 92% de atribuciones del interventor, situación delicada, considerando que los entes de Gobierno por norma de la ITF no pueden involucrarse en las administraciones deportivas.

Otro de los temas que preocupan y es motivo de cuestionamiento es la escasez de rotación en los cargos. Si hay un lugar cercano a la eternidad, esa es la presidencia de las asociaciones de tenis. Perpetuidad absoluta, escasez de información “transparente” y por cierto un enorme afán de hacer las cosas de manera antojadiza.

Tenis formativo

Actualmente en Chile no existen políticas concretas a nivel juniors. La Fetech al estar intervenida, cuenta con una figura compleja a nivel Head Coach, cargo que hoy pertenece a Carlos Marchant y sólo han habido intentos de levantar un Circuito Nacional de Tenis Escolar, otros de Tenis 10 y algunos torneos por categorías federados y otros paralelos.

Tampoco hay una escuela nacional de tenis ni un programa que construya al jugador desde abajo. A pesar de todo el tenis chileno se las arregló para figurar en la élite del tenis mundial. Otro tema que ha perjudicado lo formativo es la implementación de la Jornada Escolar Completa, que mantiene a los niños hasta altas horas de la tarde en los distintos establecimientos escolares del país.

Por ahora, la única opción de los padres es llenarse de créditos de consumo, vender bienes o pedir ayuda en redes sociales para financiar giras. El listado es extenso. Convertirse en tenista es una misión muy arriesgada, la empresa privada no apoya porque los proyectos pasan por la Fetech, las academias cobran montos inusitados y muchos chicos están tomando la opción de irse a estudiar a Estados Unidos y competir en tenis universitario.

Tenistas profesionales

Si el hecho de proyectar una carrera profesional resulta una tarea titánica, competir en el circuito en Chile se asemeja a vivir en el anonimato. Muchos jugadores no tienen dinero para viajar con equipo técnico, otros realizan giras incluso con raquetas prestadas y hay casos de quienes han debido dormir en lugares inhóspitos a la espera del inicio de un torneo.

Por otro lado, un segmento de tenistas sostiene su presupuesto anual participando de Interclubes o haciendo clases de tenis en Europa durante un par de meses al año. Lamentablemente el escenario antes expuesto y la nula presencia mediática, sus carreras se ven truncadas. En la actualidad, los números uno son Nicolás Jarry (114º ATP) y Daniela Seguel (218º WTA).

A nivel torneos tampoco hay mucha oferta, solamente al año un par de Challengers y otro escaso número de Futures que en este caso también trajeron polémica: tras la confirmación de la Federación Internacional de Tenis de la realización de tres torneos en las ciudades de Antofagasta, Curicó y Talca, en los meses de noviembre y diciembre. lo cual generó molestia en jugadores y técnicos chilenos, ya que el primer Future, el de Antofagasta, coincidirá con el Challenger de Santiago, entre el 13 y 19 de noviembre.

Esta y otras situaciones sacan de foco lo más importante que es el tenis como deporte, más allá de las figuras, pese a que ellas reforzaron e hicieron que tenga una raíz muy fuerte en la cultura como deporte, sin embargo, queda la sensación de que en Chile prevalecieron las figuras por sobre el tenis y cuando esas figuras dejaron de jugar, quedó un tremendo vacío, en general hubo ciertas falencias, en cuanto a la generación de recambio.

En este país, lamentablemente se cumple una constante: en general muchas veces se depende de una cuestión casual o fortuita, que coincidan jugadores con gran talento, habilidad y capacidad para poder sobrevivir, como fue el caso de nuestros referentes.

Tristeza, amargura, rabia e impotencia… la situación del tenis chileno se ha hecho insostenible y lamentablemente para todos aquellos personajes que han hecho malos manejos, la convicción de muchos chicos que sueñan con competir en el circuito profesional, otros que andan con lo justo buscando oportunidades en Europa y otros que batallan día a día en el circuito tratando de sobrevivir de una actividad que se está cayendo a pedazos.

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