Casey Dellacqua y su lucha por la igualdad

La jugadora australiana explica en una carta abierta su lucha contra la desigualdad en su país ante la próxima votación que permitirá o no el matrimonio homosexual.

Casey Dellacqua durante una serie de FedCup. Foto: Getty
Casey Dellacqua durante una serie de FedCup. Foto: Getty

Nunca debería haber llegado a esto. El otro día marqué el cuadro del Sí en la encuesta de matrimonio del mismo sexo y me sentí un poco insultada al tener que validar mi relación en un pedazo de papel”. Así arranca una carta escrita por Casey Dellacqua en el portal Player’s Voice en la que argumenta y analiza que existe ahora mismo en Australia respecto a la próxima votación que dictará si se permite o no el matrimonio homosexual. La tenista de 32 años, que mantiene desde hace años una relación sentimental con otra mujer, nos descubre la desigualdad que ha vivido en algunos momentos y pone coherencia a un asunto que debería de estar obsoleto desde hace mucho tiempo.

“No me parece correcto que otras personas estén teniendo una opinión sobre lo que decido hacer y la forma en la que vivo mi vida, yo nunca he juzgado la relación de nadie más. Como Malcolm Turnbull (primer ministro australiano) ha dicho, esto es una cuestión de justicia. Es una cuestión sencilla de igualdad. No sé cuánta gente sabe mi historia, así que sólo unas pocas personas comprenderán mi situación, pero en mi corazón no hay absolutamente nada excepto el amor. Todo lo que quiero para mi vida y la de mi familia, Amanda y nuestros dos hermosos pequeños, es que seamos felices y amados. Esos son los rasgos que me enseñaron mis padres”

“Ha habido momentos durante todo este debate donde me he sentido como una ciudadana de segunda clase, aunque yo siempre haya estado muy cómoda con quien soy y con mi familia. Las personas que están más cerca de mí son lo que importa, gracias que he tenido un apoyo interminable de mis amigos y mi familia. Pero sería bueno sentir también ese apoyo a los ojos de la ley en Australia. El matrimonio homosexual es algo que definitivamente debía tratarse en el gobierno, por eso es bueno que Malcolm esté promoviendo la campaña. Es triste que a día de hoy todavía haya personas que piensen lo contrario, o cosas que lees en Facebook que son una pena. Una lo siente como algo personal. Como cuando la gente dice que las parejas del mismo sexo no pueden criar a los niños adecuadamente”

“Nosotras hemos tomado la decisión de tener a nuestros hijos y sabemos que son amados y bien cuidados. Cuando oyes cosas como "las parejas del mismo sexo no pueden criar a los niños", simplemente me impresiona que la gente todavía pueda pensar así en esta época. Las sociedades evolucionan, las opiniones cambian, y las familias vienen en otras formas diferentes. Siento pena por los padres solteros que están criando a sus hijos por su cuenta, hay un montón de ellos. Mis hijos van a la guardería y desarrollan muchas situaciones familiares diversas. Vivimos en una sociedad multicultural y creo que mis hijos aceptan a todos por lo que son. Los niños no son críticos; son los adultos quienes lo son. Los niños son tan inocentes que podríamos aprender mucho de ellos. Las encuestas de opinión en los últimos años demuestran que la mayoría de los australianos apoyan la igualdad de matrimonios, por lo que sería decepcionante si, por alguna razón, el resultado es No. Independientemente del resultado, la cuestión no va a desaparecer y sólo espero que las personas que realmente creen firmemente en esto, que hagan el esfuerzo extra de ir a votar. Los que no les importa que no voten, en absoluto”

“Seamos claros, la única pregunta que te haces es que si dos personas adultas que se quieren pueden tener la posibilidad o no de casarse. No se trata de otra cosa que el derecho legal a que las personas del mismo sexo tengan la opción de casarse en Australia. Estas personas ya están teniendo hijos y los van a seguir teniendo, se trata de justicia e igualdad. Estoy seguro que dentro de muchos años nos preguntaremos cómo algo tan sencillo llegó a generar tanto problema. Es bastante simple. Si no te gusta el matrimonio gay, entonces no te cases con una persona gay. Las únicas personas a las que realmente afecta son las personas en dicha relación, en esa situación. Sería bueno que todos se llevaran bien, que todos se respetaran”

“Nosotras llevamos juntas ya ocho años, pero en realidad no hemos hablado mucho de casarnos en el extranjero, en uno de los muchos países en los que el matrimonio homosexual ya es legal, lo triste es que nunca se haya reconocido aquí. No se trata de los niños; es más sobre nuestra relación, la de Amanda y la mía. El derecho a solidificar esa unión. Tenemos ese compromiso de por vida a través de nuestros hijos, pero si nos queremos casa ¿qué pasa? Todavía no lo hemos pensado, ¿nos gustaría casarnos? Quizás en el futuro. Pero no se trata de nosotros, sino de principios. Debemos tener esa opción para que nadie más decida por nosotros”

“Me siento al 100% apoyada por toda la fraternidad del mundo del tenis. Todo el mundo sabe el tipo de persona que soy y lo que represento, eso es muy importante para mí. Es el legado que quiero dejar atrás cada vez que termino de jugar. Montones de jugadores han publicado mensajes de apoyo en mi Instagram, especialmente las chicas australianas con las que estoy cerca (Stosur, Barty, Gavrilova, etc.), pero también otras de fuera de ese grupo. Como jugadores de tenis nos vemos mucho, viajamos por el mundo, somos bastante abiertos y nos llevamos bastante bien”

“Realmente me tomé un par de semanas alejada de las redes sociales durante el Abierto de EE.UU. porque me encontraba atrapada leyendo demasiado y sólo necesitaba alejarme de mi mente y actualizar. Estoy muy agradecida de que mis hijos no sea lo suficientemente mayores como para entender lo que está pasando en este momento; no lo entienden, lo cual me alegra, porque quiero que crezcan sintiéndose como si estuvieran incluidos y fueran iguales. De alguna manera me siento discriminada. Me siento menos igual, siento que la gente está tratando de hacer que nuestra relación sea menos válida, lo cual no es una sensación agradable. Pero estoy tan cómoda en mi propia piel y en mi relación con mi familia que ninguna de esas cosas me afectará demasiado. Soy una buena ciudadana, represento a mi país, soy una australiana orgullosa, así que sería bueno sentirme igual que todos mis compañeros australianos, en todos los sentidos, algún día. Estoy seguro de que un día va a suceder y, cuanto más rápido se haga, mejor”

LA APUESTA del día

Comentarios recientes