Benjamin Becker cambia la raqueta por el libro

El alemán confirma su retirada profesional para regresar a los estudios. Llegó a ser número 35 del mundo y tuvo el honor de ‘retirar’ a Agassi y Moyá.

Toda historia tiene un final y la de Benjamin Becker en el mundo del tenis profesional ha escrito su última página en 2017. Situado fuera de los 300 mejores del mundo y obligado a jugar constantemente fases previas sin demasiado éxito, el alemán puso el punto y final en el pasado torneo de Wimbledon (ganó un partido en la Qualy) para dar un giro radical en su vida. Ahora, ya sin el deporte de por medio, Becker regresará a la universidad de Baylor para completar sus estudios con el objetivo de graduarse el próximo curso.

“Tenía en mi mente que iba a parar este año de todos modos. Con mi lesión de cadera que ocurrió en octubre, no pude hacer ninguna pretemporada este año. Simplemente no fui capaz de prepararme como yo quería... en Wimbledon sabía que no iba a jugar el US Open y, como sabía que quería parar al final del año de todas maneras, sentí que era un buen momento para hacerlo”, confiesa el de Merzig en la página oficial de la ATP.

Como siempre que se acerca el final, aceptar que es ya no hay vuelta atrás, quizá eso fue lo que más le costó a Benjamin. Pero su sueño de terminar la licenciatura de administración, al mismo tiempo que colabora con los más pequeños como entrenador de la universidad, terminó siendo capital para dar el paso. “Es genial. Los chicos son muy talentosos. Están muy ansiosos por trabajar. Siempre supe que iba a disfrutarlo, pero en realidad ha sido más agradable y en realidad hago más ahora de lo que se me pide que haga. Así que sí, ha sido bueno”, relata el campeón de ‘s-Hertogenbosch 2009.



“Creo que estoy muy orgulloso de mis 12 años, creo que fui Top 100 unas 10 veces, tal vez. Siempre fue mi objetivo final, ser Top 100 y ser capaz de jugar los grandes torneos. Y ser capaz de hacer esto sobre una base bastante consistente y tenerme siempre allí es algo de lo que estoy muy orgulloso”, recuerda el hombre que tuvo el privilegio de ser el último jugador sobre la tierra en derrota a leyendas como Andre Agassi o Carlos Moyá. A él, en cambio, le ‘retiró’ el ucranio Illya Marchenko en segunda ronda de la previa de Wimbledon.

“Siempre puedes tener un gran día y vencer a alguien, pero hacerlo durante todo el curso de una semana... es algo muy especial. Estoy muy contento de haber tomado una de esas oportunidades y tener ese título para tener ese recuerdo de ser el único chico que quedó en sencillos. Yo estaba invicto. Eso es algo que sólo unas pocas personas experimentan”, destaca el alemán de su único título en la hierba holandesa. En unos meses le veremos graduarse en la universidad. Sobre la pista, ya solo nos quedarán los vídeos.

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