'Tennis for life', el tenis como alternativa

Presentamos 'Tennis for Life', un proyecto solidario mediante el cual se enseña a jugar a tenis a niños y niñas con escasos recursos económicos.

Sergi Revert, en Bolivia. Foto: Sergi Revert
Sergi Revert, en Bolivia. Foto: Sergi Revert

Me llamo Sergi Revert Riera y después de dedicarme durante unos 4 años a ser monitor en una escuela de tenis en Palma de Mallorca y tras haber sufrido una desilusión personal un tanto amarga, decidí hacer algo que había tenido en mente toda la vida: un voluntariado. Ya había realizado algunas actividades en guarderías para inmigrantes y en competiciones de natación para personas con discapacidad, pero quería hacer uno fuera de España y mejor si era algo relacionado con el tenis, así que, lo primero que hice fue hablar con TennisAid.

Tras preguntar a Martín Roca, fundador de TennisAid (junto a Abel Rincón), si podía irme con ellos a alguno de sus proyectos, me respondió que ni sabían cuándo ni dónde se iban a ir ni si iría alguien con ellos, por lo que decidí iniciar mi propio proyecto. Sería algo parecido a lo que hacían ellos, ir a ciudades donde la población tenga unas condiciones de vida precarias y poder enseñarles a jugar a tenis como herramienta de aprendizaje y de motivación para su día a día.

Acto seguido llamé a la directora de AEA Solidaria, fundación de la compañía aérea Air Europa, para hacerle llegar mi idea y me dijo que la podría llevara a cabo en los proyectos que tenían en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. Así que, durante los meses de octubre y noviembre del año pasado fui a conocer la situación de la ciudad y de sus habitantes, los lugares donde estaba trabajando AEA y a buscar a la persona que se quedaría a cargo del proyecto una vez volviese a España. Durante esos meses también estuve haciendo diferentes tareas como voluntario en los proyectos de AEA en Santa Cruz.

Poco antes de mi regreso conocí a la Fundación Mauricio Ballivian Vera (FMBV), que tiene como objetivo el conseguir el desarrollo del deporte en Bolivia. Fueron los únicos que me aseguraron ayuda en la búsqueda de pistas donde poder dar clases y de algún monitor voluntario que pudiese unirse al proyecto. Y así fue como nació 'Tennis for Life': un proyecto solidario para poder enseñar a jugar a tenis a chicos y chicas con escasos recursos económicos, en situación de exclusión social y como alternativa de vida, ya que aquellos niños que pasan mucho tiempo en la calle acaban sumergidos en la delincuencia y, en muchas ocasiones, al alcoholismo y las drogas.

A mi vuelta a Palma hablé prácticamente con todas las personas que había conocido durante mis 4 años como monitor para pedirles donaciones de material y con la Federación Balear de Tenis, que me dio unas veinte raquetas y pelotas de espuma que ya no utilizaban en su escuela de mini tenis. Además, organicé el I Torneo Solidario Tennis for Life en el Club de Tenis Llucmajor, mediante el cual recaudé dinero para pagar una parte del billete a Santa Cruz y comprar el material que no había podido conseguir con las donaciones.

También tuve la oportunidad de conocer a Martín Roca unas semanas antes de irme a Bolivia, y saber algo más sobre TennisAid, poner cosas en común de los proyectos y recibir 30 pares de zapatillas para llevarme.

En un principio solo iba a estar unas semanas para iniciar el proyecto y dejar a alguien encargado del mismo, pero dadas las dificultades para encontrar a dicha persona y que la FMBV me ofreció trabajar para ellos decidí mudarme y vivir en Santa Cruz durante el tiempo necesario para afianzar el proyecto y la actividad de la Fundación, ya que hacía poco más de un año que se creó.

De ese modo, a finales de febrero, me planté en Santa Cruz con 3 maletas repletas de material de tenis y una nueva vida por delante. Las clases de tenis se realizarían en Plataforma Solidaria, un centro de día situado en uno de los barrios más pobres de Santa Cruz (Los Lotes), donde chicos de todo el barrio van a comer cada día y realizan diferentes tipos de actividades escolares y deportivas.

En Santa Cruz el tenis es un deporte muy elitista, ya que solo se puede practicar en alguno de los 6 clubes privados en los que necesitas ser accionista o pagar una cuota mensual que la mayoría de la población no se puede permitir, por lo que, quitando a la clase alta, muy poca gente conoce algo sobre el tenis. Además, debido a la forma de ser de la sociedad cruceña, es bastante difícil conseguir una constancia en las actividades que realizan, por lo que la dificultad del reto se multiplicaba.

A mediados de marzo se iniciaron las clases con unos 10 niños, los cuales no sabían qué era el tenis ni habían visto una raqueta en su vida, pero fue maravilloso ver como clase tras clase los chicos se ilusionaban cada vez más y cada vez que me veían pasear por la calle (ya que durante los primeros meses estuve viviendo en la misma institución) me preguntaban si había clase ese día y que si podían ir a jugar por la tarde.

Debido a la cantidad de actividades que se realizan en Plataforma Solidaria, a mi horario de trabajo con la FMBV y que los chicos deben llegar pronto a casa (anochece alrededor de las 18:30) solo disponemos de tres días a la semana para dar clases en una pista multideportiva donde se puede colocar una cancha naranja o roja del programa Play & Stay de la ITF.

Poco a poco, cada vez fueron llegando más y más niños, compañeros de clase de algunos o chicos que paseaban por la calle y les llamaba la atención “eso que estábamos haciendo” y algún que otro rezagado de las actividades que había antes de la clase de tenis. En poco más de 1 mes llegamos a tener 40 niños en la pista. En algunos momentos era una auténtica locura, pero a la vez una gran satisfacción por el trabajo bien hecho.

Lamentablemente, una corriente de aire sureño trajo 10 días de frío y lluvia a mediados de mayo, con lo que muchos chicos dejaron de venir, bien porque no podían salir de sus casas los días de lluvia o porque, cuando hace frío, es difícil que hagan alguna otra actividad a parte de ir al colegio (la falta de constancia que comentaba anteriormente). Después es este contratiempo los niños volvieron poco a poco pero con las vacaciones de invierno, a mediados de junio, dejaron de venir de nuevo.

Desde ese momento nos mantenemos con unos 12-15 niños en cada clase, pero el futuro del proyecto es muy esperanzador. La FMBV empezará a gestionar el Centro de Tenis Santa Cruz, siendo la única instalación de tenis a la que puede acceder toda la población, construida por la ITF y la Asociación Cruceña de Tenis hace 17 años, pero que se encuentra en un estado lamentable desde hace unos cuantos años.

De este modo, una vez se consigan reparar las pistas, se tratará de romper con el estereotipo de que jugar a tenis es caro y de conseguir un mayor y mejor desarrollo del tenis boliviano. Tennis for Life se convertirá en una de las bases de este ambicioso proyecto, siendo la cuna del mini tenis para nutrir al Centro de Tenis una vez den el salto a la pista convencional, expandiéndose a más barrios de la ciudad. Aumentando el número de chicos a los que se tendrá alcance. Además, tras la reciente incorporación de Hugo Dellien a las filas de la Fundación, también llegaremos a los barrios de Trinidad (ciudad de origen del tenista), en un futuro próximo.

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