La última gran obra de Toni Nadal

El US Open fue el último Grand Slam en el que Toni acompañará a Rafa. Atrás queda una gran obra por parte del entrenador con un hermoso legado transmitido.

Toni Nadal en el US Open. Foto: Getty
Toni Nadal en el US Open. Foto: Getty

"No he pensado que este sea mi último Grand Slam. Si lo echaré de menos o no, no lo sé. Te lo diré el año que viene".

Son las palabras de Toni Nadal ayer, después de que su sobrino Rafael ganara en Nueva York su tercer US Open. Hace muchos, muchísimos años, sus caminos se unieron. Toni tuvo una idea y no dejó de lucharla para llevarla a cabo con el mallorquín. Anoche y después de ganar juntos su 16º Grand Slam, el entrenador firmó la que sería su última gran obra al lado de Rafa.

"Cuando llego al vestuario después de un partido bueno de Rafael, podría decirle simplemente que jugó bien pero mi idea siempre es pensar lo que podemos hacer para mejorar y ser aún mejores".

Es muy probable que Rafa eche de menos este tipo de cosas en 2018 cuando termine un partido o un torneo. Toni siempre fue una persona muy crítica con el juego de su sobrino e intentó centrarse en aspectos a mejorar antes de resaltar únicamente lo que hizo bien. Es su propia manera de mantenerle motivado y en alerta en cada momento. Esto no es nuevo. Es algo que llevó a cabo desde que Nadal no era más que un niño y que ha forjado la personalidad de lo que es ahora esta gran leyenda del deporte. Eso le hizo ser el gran guerrero que ha sido y sigue siendo todavía.

"Siempre le digo que mire a Federer. La forma en la que juega. Que necesita ser más agresivo y acercarse más a la red".

En estas palabras al New York Times refleja una continua lucha que él ha tenido con su pupilo, intentando que con el paso de los años fuese abandonando de forma paulatina el fondo de la pista para irse acercando cada vez más y más a la línea y poder hacer su juego desde ahí. Con el paso del tiempo, Rafa ha ido acostumbrándose y comprobando que es capaz también de hacer su juego desde esa posición y además, ser muy competitivo y ganar grandes títulos como el de ayer. Jugando agresivo y acercándose a la red es como destrozó a Del Potro en semifinales en un segundo y tercer set descomunales, con una de las mejores actuaciones de su vida. En la final, ante Anderson, se acercó 15 veces a la red y no falló ni un solo punto. 100% de efectividad.

"El responsable de las victorias es él y no yo".

Es cierto que quien se bate el cobre es el jugador en la pista, pero Rafa no sería quien es ni habría ganado todo lo que ganó sin Toni. El propio Nadal lo reconocía en un precioso mensaje durante su discurso como campeón. "Desde los 3 años me ha empujado a jugar a tenis. Sin él, no habría sido tenista. No puedo agradecerle lo suficiente por lo que ha hecho por mí. Es de las personas más importantes de mi vida", confesó Rafa, que junto a Toni ha ganado 16 de los 50 Grand Slams que han disputado juntos. Esto hace un 32% de victorias, casi uno de cada tres que juega. Uno por año desde que es profesional. Algo brutal.

"He podido vivir desde dentro algo inimaginable. Cosas que tantas veces había admirado desde el sofá de mi casa".

Toni siempre habla desde la humildad y de sus palabras se desprende la ilusión de un niño. Junto a su sobrino ha podido vivir historias que quedarán no sólo en su propio recuerdo sino en el de millones de españoles y aficionados de fuera de nuestras fronteras que han hecho de los éxitos de Rafa como suyos propios. Aquella primera participación con sólo 17 años en Wimbledon donde alcanzó tercera ronda. Su primer Roland Garros en 2005 con 19 años. Las finales de Wimbledon ante Federer con aquella ya mítica de 2008, uno de los mejores partidos de la historia de este deporte. El Oro Olímpico de 2008. El número 1. Su primera y única corona en Australia en 2009. Completar el Career Grand Slam en 2010. Caerse en 2012. Levantarse y arrasar con todo en 2013. Sufrir en 2015 y 2016. Dar un ejemplo de lucha y sacrificio en 2017.

"No puedo agradecerle lo suficiente todo lo que ha hecho por mí".

Comentó Rafa anoche sobre su tío, antes de que el público de la Arthur Ashe rompiera a aplaudir. Las cámaras buscaban a Toni en el box del balear, pero no le iban a encontrar. Hacía varios minutos que se había marchado al vestuario, dando una pequeña muestra más de su carácter tan especial y es que quería que su sobrino recibiera toda la atención en esos momentos. Él dejaría para la intimidad su felicitación a Rafa. el destino quiso que su historia juntos en los Grand Slams acabara justo ahí, en ese vestuario donde siete años antes, en 2010, Rafa y su tío discutieron y Toni se marchó dando un portazo afirmando que ya no disfrutaba siendo su entrenador y que si no le gustaba lo que le decía, mejor se buscara otro entrenador. Por suerte para Nadal, no le hizo caso. 8 Grand Slams más caerían desde entonces.

"Aguanta. Aprende a superar tu debilidad y el dolor. Esfuérzate hasta el límite y no te derrumbes nunca".

Son las palabras que Toni Nadal siempre le ha inculcado a Rafa desde que era pequeño y que el tenista tiene grabadas a fuego en su cabeza. Puede que Toni se vaya pero atrás quedará el camino recorrido. Un camino del que disfrutar con una copa de vino y con la templanza que da el hacerlo una vez han pasado muchos años. Porque de todo lo vivido juntos, lo que siempre le quedará a Rafa es la gran obra que Toni le ha dejado: su legado. Un legado que ya le(s) ha hecho eterno(s).

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