Pablo Carreño se suma a la lista de españoles top-10

El asturiano es el decimoctavo jugador español en alcanzar la selecta lista de los mejores del mundo. Repasamos quiénes son los otros.

Pablo Carreño en US Open 2017. Foto: zimbio
Pablo Carreño en US Open 2017. Foto: zimbio

Imagínense la sensación que se debe experimentar al levantarse una mañana de lunes, encender el torneo y ver en la web oficial de la ATP que tu nombre está entre los 10 mejores del mundo. ¿Utópico verdad? Quizá pensara lo mismo un joven asturiano pensara lo mismo hace 15 años, cuando entrenaba dos días a la semana en el Real Grupo Cultural Covadonga. Hoy ese sueño se convirtió en realidad. Pablo Carreño ha pasado a engrosar la larga lista de jugadores españoles que han saboreado las mieles de estar en el top-10 del ranking ATP durante la Era Open.

El asturiano se sitúa como el décimo mejor jugador del mundo y tiene un futuro esplendoroso ante sí. Las ausencias en lo que queda de año de algunos de los mejores hacen que sea probable su participación en las ATP Finals, así como su habilidad innata para jugar bien en todas superficies, siendo las pistas indoor un territorio en el que ha cosechado buenos resultados. A sus 26 años, lo hecho en el US Open 2017 puede ser un punto de inflexión que relance su carrera, si es capaz de no autopresionarse demasiado y seguir con la misma humildad y ética de trabajo que viene haciéndolo siempre.

El primer jugador español que se vio entre los diez mejores del ranking ATP fue Manuel Orantes, que llegó a ser el número 2 en 1973, siendo uno de los jugadores españoles más laureados de la historia y clave para el surgimiento de la cultura tenística en España que ha generado el boom posterior y que aún hoy se disfruta. José Higueras y Juan Aguilera hicieron que el tenis nacional brillara en la década de los 80, al llegar a ser sexto y séptimo mejor jugador del mundo, respectivamente.

La década de los 90 comenzó con Emilio Sánchez-Vicario tirando del carro y dando continuidad a una corriente de auge tenístico que se desbordaría años después. El madrileño llegó a ser séptimo en la clasificación y en 1994, Sergi Bruguera rompería moldes al colocarse como el tercer mejor jugador del mundo tras ganar Roland Garros. Ese mismo, Alberto Berasategui obtendría su mejor clasificación, también como séptimo del mundo mientras que en 1992, Carlos Costa, el actual mánager de Nadal, alcanzaría la décima posición en el ranking, al igual que Félix Mantilla en 1998.

Todo se desbordó en el nuevo siglo con la aparición y/o desarrollo de jugadores como Albert Costa (6º en 2002), Álex Corretja (2ª en 1999), Carlos Moyá y Juan Carlos Ferrero, ambos números 1 del mundo. Todos ellos elevaron el tenis español a un estatus superior, que fue continuado por Tommy Robredo (5º en 2006), Fernando Verdasco (7º en 2009), y por supuesto, David Ferrer (3º en 2013) y Rafael Nadal. El último español que logró entrar al top-10 fue Nicolás Almagro, que finalizó el 2011 en esa posición. Llama la atención que un histórico como Feliciano López no pudiera sumar su nombre a esta lista, al quedarse como 12º en 2015. Aún tiene tiempo pero parece complicado para el toledano.

Pablo Carreño ya forma parte de la historia del tenis español pero su ambición no tiene límites y querrá legitimarse en la élite. El mejor resultado que defiende el asturiano de aquí a final de año es su título en el torneo ATP 250 Moscú así como los cuartos de final en el ATP 500 Pekín. Ilusionantes noticias para el pupilo de Samuel López, que intentará hacer que su nombre brille con letras de oro en la historia del deporte nacional.

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