Keys no da ninguna opción

Madison Keys avanza hasta su primera final de Grand Slam después de vencer a Vandewghe en dos mangas, de manera muy contundente

Madison Keys fue mucho más rápida que Sloane Stephens para alcanzar su primera final de Grand Slam, después de derrotar a su compatriota Coco Vandeweghe en dos mangas, 6-1 6-2, en un partido que no tuvo mayor relevancia que lo que Keys propuso y dispuso sobre la Arthur Ashe. La de Illinois borró de la pista a su rival, mostrando un nivel de juego absolutamente extraordinario, especialmente en un primer set que sirvió como declaración de intenciones: en el ritmo más vertical, el que más cómodo se siente Coco, no iba a haber tregua.

Lo que sucede en los primeros cinco juegos del partido es un puñetazo en la mesa de Keys, que no duda ni un segundo en comenzar a abalanzarse sobre su rival, apagada y enmudecida por una jugadora que hace suyo el escenario y no lo suelta hasta el final de la noche. De los 24 primeros puntos, Madison se hace con 20, conectando 11 golpes ganadores y un único error no forzado, invadiendo el servicio de Coco, una de sus armas más poderosas y variadas.

Con semejante carta de presentación, tremendamente contundente en las formas, Coco no reacciona, siendo inferior desde el fondo, siéndole muy difícil de defender ante cada golpe cruzado e invertido de Keys, brillante en la ejecución y en el plan de ataque. La avalancha no tiene freno y ni una deja de empujar ni la otra puede contrarrestar una semifinal muy desnivelada de principio a fin. La contienda, que dura apenas 66 minutos, es una sentencia prematura.

Impecable desde cualquier parámetro, cuando la confianza y la inspiración van de la mano, poco puede hacerse más que esperar a que esa combinación decaiga por algún lado. En la segunda el marcador es muy parecido y no dista de lo que sucede en el primer parcial, pero el juego se vuelve algo más pausado. También le sirve a Keys para romper y mantener sus servicios hasta el final.

De menos a más durante el torneo, Madison jugará el sábado su primera final de un grande después de una progresión inestable pero finalmente reconocible de la mano de Lindsay Davenport. Una pareja que busca el título más preciado para un tenista estadounidense, ganar el Abierto de los Estados Unidos, en la pista más grande del mundo.

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