La madurez de Shapovalov

"Amo este deporte. Siempre crecí jugando a tenis y quiero causar impacto", confiesa con madurez un Denis Shapovalov que despierta la admiración de todo el mundo.

Acaba de perder en tres tiebreaks en los octavos de final del US Open. Aún con la rabia que debía sentir, tiene el temple necesario como para soltar su mochila en medio de la pista y con la mano en el corazón, agradecer y saludar a las miles de personas que le apoyaron en la Arthur Ashe durante todo el encuentro. Se llama Denis Shapovalov, tiene 18 años y muestra una madurez impropia para alguien de su edad.

Minutos después, se planta en la sala de prensa del torneo y con una tranquilidad que asusta es capaz de soltar una frase que deja perplejos a muchos. "Mi meta es elevar el nivel de tenis en Canadá para que más niños escojan una raqueta en lugar de un stick de hockey". Algún periodista no puede esperar para tuitear esa frase y alabar al chico, que pese a su corta edad muestra una personalidad y un carácter acorde de alguien mucho más mayor que él. "Sé de mucha gente que ha estado tuiteando sobre mí que ni siquiera sigue el tenis y se está interesando sobre el deporte gracias a que lo he estado haciendo bien. Eso es inspirador para mí. Me hace querer seguir trabajando duro para motivar a esos niños y que se conviertan en jugadores como Vasek (Pospisil), Milos (Raonic) o incluso yo", continúa.

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Hay ciertas personas en la vida que por una razón u otra, muestran una madurez muy avanzada a edades cortas. Quizá porque vienen implícito en su ser o por ciertas situaciones que le han ocurrido en la vida. Quizá todo esto que Denis está viviendo este verano hubiera sido muy diferente de no haber tenido ese incidente con el juez árbitro, Gabas, el pasado mes de febrero, cuando le golpeó en el ojo de un pelotazo y su selección fue descalificada. Un error del que afortunadamente, Shapovalov aprendió y le ayudó a crecer. "Desde que ocurrió eso soy una persona y un tenista diferente. Aquello me ayudó a madurar más", confesó el canadiense.

En el circuito actual estamos viviendo la explosión de muchos jóvenes que parecen tener gran potencial. Algunos de ellos ya son toda una realidad y están asentados en puestos altos del ranking mientras otros siguen trabajando para dar el salto definitivo. Nos hemos acostumbrado a los discursos de tenistas como Tomic o Kyrgios, jugadores con gran potencial que afirman no sentir amor por este deporte y que juegan por dinero, para tener una vida mejor. Es por eso que las palabras de un "niño" como Shapovalov toman aún más importancia. "Siempre crecí queriendo jugar al tenis. Quiero intentar cambiar este deporte, sobre todo en Canadá pero también en América. Creo que estoy teniendo este impacto y espero poder seguir haciéndolo. El otro día, iba por Central Park y un niño se acercó a mí y empezó a temblar. No podía ni empezar a hablar de los nervios. Para mí, lo mejor de la vida es ver a niños así y que quieran aspirar a ser como tú", cuenta Denis.

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Obviamente, Shapovalov aún tiene mucho en lo que trabajar para seguir creciendo, pero asombra ver la capacidad de juego que tiene a sus 18 años. Otros, con su edad, sentirían miedo de jugar frente a decenas de miles de personas en estadios gigantes y delante de tenistas que hasta ahora, había visto por la tele. Pero lejos de achantarse, Denis ha sido capaz de acumular victorias increíbles, remontando bolas de partido en contra (inolvidable su partido ante Dutra Silva) o dejando atrás en el camino a todo un Del Potro o Rafa Nadal, al que le remontó un set adverso. Apoyado en su magnífica derecha de zurdo, con los ángulos que es capaz de encontrar, y en ese -muy- poco habitual revés a una mano, todo eso unido a su carácter ganador hace que este chico tenga todos los ingredientes para marcar una época.

Por supuesto, existen áreas en las que el canadiense tiene mucho por mejorar. Precisamente, del partido de ayer ante Carreño tendrá muchísimo que aprender ya que se mostró muy impaciente y nervioso por cerrar los puntos en esos momentos importantes cuando el set empieza a morir en los últimos puntos de un tiebreak y uno necesita serenarse un poco más. El propio Pablo Carreño lo hablaba para Eurosport al acabar el encuentro. "Se nota que son sus primeros partidos en estas rondas por cómo ha jugado en esos momentos. Yo he podido hacer justo lo que quería. Este partido hace tres años no lo hubiera sacado", comentó el gijonés. Es lo mejor de todo, que a Shapovalov sólo le hace falta tiempo para terminar de hacerse.

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Después de su gran actuación en Montreal, muchos pedían para Shapovalov una wildcard para el US Open. El chico tuvo que hacerse su camino a través de la previa y aunque esos tres partidos extra que tuvo que jugar puede que le hayan hecho tener ese puntito de más de cansancio, él no tiene malas palabras hacia el torneo. "Ellos no me debían ninguna invitación. Obviamente, ellos miran más por sus jugadores, al igual que hacen en Canadá con los torneos allí. No esperaba una invitación y sabía que necesitaba clasificarme para lograrlo. Estuve muy motivado para pasar la qualy", revela.

"Amo este deporte", confiesa con seguridad. Eso es lo que más llama la atención de él y que ilusiona a tanta gente, ver que alguien tan joven sea capaz de profesar tanta ilusión por lograr grandes cosas en el tenis. Mientras Shapovalov se despedía ayer de la grada, con la mano en el corazón, ese gesto, más propio de alguien mucho mayor que él, hizo que la gente se volcara con el chico ganándose su respeto y admiración. "Ése fue mi momento favorito del torneo. Todos gritaban muy alto, fue un gran momento. Nueva York siempre tendrá un hueco especial en mi corazón. Espero poder volver aquí dentro de muchos años y hacer grandes cosas", se despide. Tiene toda la pinta de que así será.

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