Paolo Lorenzi, el premio a la constancia

El italiano se ha convertido en el jugador más veterano de la Era Open en alcanzar por primera vez la cuarta ronda de un major.

En el tenis la gloria está reservada a muy pocos. Semana tras semana, mientras los de siempre copan todas las portadas, los gregarios de la raqueta conviven con los sinsabores y las derrotas en las primeras rondas. El tenis es un deporte en el cada semana solo gana uno y los demás pierden.

Este fue el caso durante muchos años de Paolo Lorenzi. El italiano no tiene una gran derecha, el revés tampoco es su fuerte y su físico no es imponente. Su servicio no es temido en el circuito, ni suele frecuentar la red con asiduidad. Paolo Lorenzi es un “jugador del montón”, pero con una constancia y garra difíciles de encontrar.

A punto de cumplir 36 años, el romano vive el mejor momento de su carrera. Con su victoria ayer ante su compatriota Thomas Fabbiano, Lorenzi se covertía en el jugador más veterano de la Era Open en avanzar por primera vez a la segunda semana de un Grand Slam. Hasta este US Open, su pobre balance en los majors era de 7 victorias y 25 derrotas, siendo su mejor resultado la tercera ronda del año pasado en Flushing Meadows.

Actualmente en el puesto 40 del ranking mundial, el transalpino cuenta con un solo título ATP en su palmarés, conquistado el año pasado en Kitzbühel. Terrícola por definición, Lorenzi alcanzó su mejor ranking en mayo de este año -33 ATP- gracias en gran medida a las finales en los torneos de Umag y Quito.

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Sin embargo, Paolo Lorenzi es conocido por ser uno de los reyes del circuito Challenger. Su trayectoria no se entiende sin su éxito en este circuito, donde ha cosechado un total de 18 títulos, 16 de ellos sobre tierra batida, superficie en la que es un auténtico maestro.

Lorenzi afronta una ilusionante segunda semana. Emplazado en uno de los cuadros más abiertos de los últimos años, no hay duda de que el de Roma puede seguir cosechando victorias. En el brillante ocaso de su carrera, el italiano ha descubierto que el trabajo constante siempre tiene recompensa, y que los personajes secundarios también pueden ser protagonistas por un día.

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