Aliona Bolsova: “He vuelto a querer el tenis”

La tenista de 19 años nos cuenta en esta entrevista su ‘retirada’ momentánea en 2015 y su meditado regreso a las pistas hace apenas un mes.

Bolsova durante un entrenamiento en Estados Unidos
Bolsova durante un entrenamiento en Estados Unidos

¿Dónde está Aliona Bolsova? (Moldavia, 1997) Es una pregunta que seguro que muchos de vosotros os habéis hecho a lo largo de estos dos últimos años. Aquella joven promesa nacida en Moldavia pero criada en España, que llegó incluso a debutar en la Copa Federación a las órdenes de Conchita Martínez, jugaba su último torneo oficial en septiembre de 2015 sin ella saberlo. Una lesión en su pie izquierdo, una operación inevitable y una recuperación agotadora se sumaron a un mar de dudas que Aliona reunía a sus 17 años de edad. La mejor solución era dejarlo, o eso creyó. Finalmente, no sería ésta una solución definitiva. El pasado mes de julio, casi dos años más tarde, su nombre ha vuelto a aparecer en los cuadros, las victorias, la sensación de ser tenista. Un viaje de ida y vuelta que ella misma explica en esta entrevista en exclusiva con Punto de Break.

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¿Qué pasó entre octubre 2015 hasta julio de 2017?

Lo que pasó es que me planteé de verdad si quería ser tenista o no. Estar lesionada me ayudó a centrarme más en acabar el Bachillerato y recordé lo mucho que me gustaba estudiar y lo bien que se me da. En mi vida tengo muchas otras inquietudes aparte del tenis y eso me hacía pensar. Ya desde antes de la lesión estaba algo indecisa, un poco quemada de cabeza, rozando el límite. El parón me hizo replantearme si estaba dispuesta a pagar todo el sacrificio que requiere ser tenista, porque aquí o das el 100% o no es suficiente.

¿Qué decisión tomaste?

Me fui a Estados Unidos pero allí no me dejaban jugar torneos. De la lesión me recuperé en abril o mayo de 2016, ahí ya podría haber vuelto a jugar, pero en Estados Unidos no quieren que ganes más dinero de lo que gastas. Ellos prefieren darle la beca a alguien que no pueda pagársela, tienen mil reglas, algunas ni me las sé.

La cuestión es que no te dejaron jugar.

Pero yo tampoco quería. Es más, el verano antes de irme ya no hacía nada, en dos o tres meses solamente entrené en serio un par de veces, lo único que hacía era tirar bolas a niños. Para mí era como si lo estuviera dejando, de hecho el objetivo de irme a Estados Unidos era aprovechar el tenis para sacarme mi carrera, ni mucho me veía volviendo al circuito.

Tu prioridad eran los estudios.

Totalmente. Antes de irme me esforcé mucho para sacarme el Bachiller y allí ya empecé a estudiar Diseño de Moda, una carrera muy dura para combinar con el tenis, otro motivo más para apartarlo. Pero el equipo de tenis de mi universidad era bastante bueno, lo que me hizo guardarme una carta en la manga y seguirles de cerca por si acaso algún día cambiaba de opinión. Aunque reconozco que soy una chica que toma decisiones de un día para otro, luego no me gusta mirar atrás.

En este caso, rectificaste. ¿Qué cambió para que volvieras a competir?

Hubo un par de entrenadores muy cercanos a mí en Estados Unidos con los que ya había entrenado cuando tenía 15 años. Coincidí con gente que quiero y que escucho mucho, ellos me hicieron entrar en razón.



¿Qué te dijeron?

Básicamente que tenía el potencial para dedicarme a esto, que todavía estaba a tiempo de esforzarme y centrarme al 100% para meterme otra vez en la pelea.

¿Cuál fue tu respuesta?

Al principio entré a la charla súper negativa. Les dije: “Dejadme en paz que lo que quiero es estudiar mi carrera y colgar la raqueta”. Entonces ellos me dijeron que con el tiempo llegaría a arrepentirme.

¿Lo hubieras hecho?

A ver, yo tengo otras muchas inquietudes en mi vida aparte del tenis. Ahora mismo, si lo dejara, estoy seguro de que encontraría un montón de otras cosas que me llenasen. Pero entre charla y charla me hicieron razonar, generaron muy buen ambiente, estuve entrenando en Florida durante las Navidades, un lugar que me traía grandes recuerdos. Cuando me fui de España ya no disfrutaba del tenis y estos entrenadores me ayudaron a recuperar la ilusión y la motivación por jugar. Volví a tocar la bola, a confiar en mí, me propuse volver a ponerme en forma y entrenar como antes.

¿Y la carrera?

Ahí estaba el problema. Requiere mucho tiempo, es muy difícil repartir las horas entre el estudio y el tenis. Sentí incluso impotencia porque quería volver a entrenar pero no podía porque estaba muy ocupada. La decisión fue aparcar la carrera y empezar en mayo una mini-pretemporada para volver a competir en verano. Entonces, yo ahora me cambio de universidad, vuelvo a Florida, que es donde yo tengo a mi gente para entrenar, para que ellos me lleven a torneos profesionales cubriéndome los gastos.

No hemos hablado del tema económico.

Exacto. No es tan fácil, esto no es volver al circuito y todo son flores y rosas. Lo que haré ahora será estudiar una carrera un poco más fácil, cogeré el mínimo de horas que pueda para tener tiempo para entrenar y viajar por los torneos.

¿Hasta cuándo?

El objetivo es quedarme un año más en Estados Unidos para ir cogiendo el ritmo, hacer la transición del collegue a profesional y poder poco a poco entrando en ranking. Luego, al terminar el año, irme de la universidad y dedicarme al circuito al 100%. Pero bueno, ahora digo un año pero pueden ser dos, depende un poco de cómo vaya todo.

Los estudios por el aire.

No, porque ellos te guardan la beca para cuando quieras volver. Yo en cualquier momento puedo regresar y acabar la carrera. Como si es dentro de diez años. Por eso la opción de Estados Unidos la debería de considerar mucha más gente, ahora están mejorando mucho. De momento no me corre prisa, ahora mismo no sé ni qué voy a estudiar, lo único que sé es que estoy de nuevo muy motivada con el tenis. La carrera ya la acabaré cuando sea.



Me fascina el salto de un extremo a otro. De tener asimilado que cuelgas la raqueta a regresar con más ganas que nunca.

La clave estuvo en estos entrenadores que te he comentado. Me dijeron que de verdad valía para ganarme la vida con el tenis, que tenía algo especial. Lo único que tenía que hacer era estar centrada, algo que nunca hice en el pasado, el darlo todo cada día. Siempre he sido un poco rebelde (risas), en ciertos momentos de mi vida me sentí obligada a jugar, no quería… pero luego, de repente, por talento ganaba torneos y entonces seguía jugando. Pero nunca estuve volcada al 100%, ellos me convencieron de que si lo hacía tendría opciones de meterme arriba.

Una charla de motivación en toda regla.

Exacto. Ahora mismo sé que si me pongo a full me puedo meter. Aunque me guste mucho estudiar, también quiero sacarle partido al tenis, utilizarlo para mi vida, dedicarle diez años al tenis para generar una base económica y luego poder usarlo para mi carrera y mis proyectos.

¿Guardas un buen recuerdo del tenis? Me refiero a la época anterior a la lesión.

La verdad, hay de todo. He tenido siempre mucha suerte con los entrenadores, muy buena gente, me sacaban las ganas para jugar en todo momento y eso es lo que me mantenía en la pista. Si no hubiera sido por ellos… Siempre fui una jugadora de muchos demonios, de muchas dudas, de poca confianza, de autoestima muy baja, sufría mucho cada vez que jugaba. Me montaba mis propias películas de ‘Odio el tenis’, pero estaba relacionado con mi autoestima, era todo muy personal. Hasta que no maduré y cambié no empecé a disfrutar de este deporte.

¿Te trataron bien en España?

Sí, por supuesto. Si no hubiera sido por mis movidas esto hubiera sido muy diferente. En el CAR me ayudaron un montón y España me encanta, siempre que puedo vuelvo, es mi casa. Siempre hubo muy buen en rollo, hasta que llegó un día que les dije que me quería ir y ellos respetaron mi decisión. Obviamente, les sentó mal porque creían que yo tenía mucho potencial y no querían que lo desperdiciara, pero acabé con todos genial.

¿Guardas relación con las jugadoras españolas? ¿Alguna te convenció para volver?

Sí, siempre hemos mantenido el contacto y siempre me han apoyado en mis decisiones. Pero ninguna me ha convencido para volver a jugar, con las que tengo más amistad siempre me apoyaron en todo. Antes de tomar la decisión sí me preguntaron si estaba segura, pero nada más. Durante estos años hemos seguido hablando y ahora que he vuelto a España nos hemos vuelto a ver. En ese sentido soy una persona muy fácil en el trato, no tengo problema en tener amistad en el circuito, soy muy tranquila en esas cosas. Obviamente, no soy amiga de todo el mundo ni voy a tener 4.000 amigas, pero sí que guardo grandes amistades.

Después de tantos meses, ¿qué tal fue la sensación de volver a competir?

(Risas). Mola, sobre todos porque siento que he sido yo la que ha tomado la decisión de volver, que estoy aquí porque yo quiero. Es una sensación muy distinta a lo que yo estaba acostumbrada. Independientemente de cómo me vaya, tengo muy en cuenta que hace dos años que no compito en serio, estoy muy feliz, muy tranquila en pista, muy diferente todo.



¿Se te ha olvidado algún golpe?

Tenísticamente estoy bastante parecida, incluso me veo subiendo en lo que se refiere al tenis. Ahora lo único que tengo que hacer es seguir entrenando para recuperar esos dos años que he perdido, coger la forma y seguir dándole en los partidos.

Aparte de los estudios, ¿qué otras cosas entran dentro de ese coste de oportunidad que conllevan dedicarse al tenis profesional?

Dejas de lado muchas cosas, son muchas horas las que te roba el tenis. No haces una vida normal de un chico de 16 años, no puedes ver tanto a tus amigos, aunque ellos lo entienden. Hay gente que, sin embargo, esto lo llevan muy bien. Por ejemplo, Paula Arias está estudiando al mismo tiempo que juega y saca dieces, es de locos. Hay muy poca gente que consigue hacer esto, la mayoría de tenistas dejan anclados los estudios porque es casi imposible llevar todo a la vez. Al final son prioridades, aunque si te organizas, más o menos bien, sí puedes ir haciendo un poco de todo. Es necesario tener cierto equilibrio, no puede ser todo tenis, eso es de enfermos (risas).

Me siguen pareciendo una barbaridad de horas jugando y entrenando. ¿Merecen la pena? Porque por mucho que te esfuerces con 15 años, eso no te asegura llegar en un futuro.

Yo creo que sí. Si es algo que tú quieres y te gusta, al final te hace crecer como persona y te da mucha experiencia en la vida para otras cosas. Te ayuda a sacar tu mejor versión.

¿Dónde te ves de aquí a tres años?

Lo ideal sería estar fuera de la universidad y ojalá que metida en el circuito. Obviamente, nada está asegurado, una cosa es dónde me veo y otra lo que va a pasar. Pero eso sería lo que yo querría.

Estamos entonces ante un regreso serio, un regreso de verdad.

¡Imagínate! Acabo de dejar la carrera de mis sueños para volver a jugar (risas). Te lo aseguro que yo, cuando tomo una decisión en serio, me lo tomo a full.

¿No hay riesgo de que vuelvas a girar otra vez hacia el otro extremo?

No.

¿Qué significa ahora mismo el tenis para ti?

Qué pregunta más complicada (piensa). Ahora mismo, el tenis es el centro de mi vida. Después de haber tomado esta decisión tan importante, todo va a girar en torno al tenis, todo lo que haga estará relacionado con el tenis. Antes lo odiaba, me odiaba mí misma, es verdad, pero he madurado mucho. Estoy volviendo a disfrutar, a querer el tenis. No sabría decirte exactamente lo que significa, pero es el centro de mi vida. En los próximos años va a ser mi todo, mi trabajo, mi dedicación… el tenis vuelve a ser la prioridad número uno.

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