Mónaco: "Fui el mejor tenista que pude ser"

El argentino Juan Mónaco repasa su actual momento, fuera de las pistas, en una extensa, reciente e interesantísima entrevista

Juan Mónaco disfruta de la vida sin tenis. El argentino, marcado por una lesión que mermó la última parte de su trayectoria deportiva, decidió abandonar las canchas en pos de poder disfrutar de una vida nueva y diferente. Es lo que se desprende en todo momento de una extensa e interesante entrevista concedida al portal argentino Número 12. Un Mónaco feliz que comparte cómo es su tiempo sin la raqueta.

"Vivo el día a día. Disfruto de dormir en la misma cama 20 días seguidos. O de desayunar tranquilo o de lo que tenga ganas. Tengo la libertad de que si extraño a mi sobrina cojo el coche y me voy a Tandil a verla, puedo seguir mis negocios de cerca. Son cosas que quizá el tenis no te deja ver, hay vida más allá de la pelota. Cuando juegas es todo tenis, tenis y tenis. Hoy puedo disfrutar más de la relación con mi chica, de conocer más a la otra persona. El tenista es muy egoísta y una vez que dejas de jugar la vida sigue y ya no es sólo tú y tu carrera".

¿Cómo se supera ese tránsito, ese impacto entre la rutina de la competición y entrenamientos y una vida completamente alejada de ello? Responde Juan. "Estoy en un ámbito distinto y me estoy adaptando. Es un desafío. Me propusieron hacer TV en el momento justo y fue un incentivo. Aunque para ser sincero, el nudo en el estómago antes de un partido era algo especial y único. El tenis era algo que me gustaba mucho, amaba la competición, me dio grandes satisfacciones, pero sabía que era mi trabajo también. Tenía claro que algún día se iba a terminar, entonces trataba de relajar la mente con otras cosas para salirme de la burbuja del deporte. Pensar todo el tiempo en una disciplina te vuelve básico, te puede llegar a enfermar".

Convivir con la derrota es parte fundamental de un deportista. Se debe estar preparado para ello. Y emocionalmente es un reto, sobre todo en el inicio. "Es difícil separar sensaciones, sobre todo en el comienzo. Pierdes más de lo que ganas, juegas contra tipos que hace 10 años están ahí… Te tienes que acostumbrar a situaciones sin estar preparado emocionalmente. Convivir con eso y tener en claro que hay etapas en las que la vas a pasar mal, es fundamental".

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Interesante también es escuchar de un tenista profesional cuáles son las prioridades y cómo van modificándose. "Al principio piensas en objetivos. Jugar torneos ATP, ser top 100, ganar un torneo. A medida que los cumples, te relajas, pero sigue la exigencia. Cuando me compré mi casa y mi coche, a los 20 o 21 años, no pensé más en el dinero, jugaba por lo que me generaba la competición. Me encantaba: "ganar X torneo", "este año quiero ganarle a 5 top 10", "voy por una semi de Masters 1000". Mi piso era ser top 30. Luego me puse en la cabeza el top 10 y ganar no menos de 40 partidos en un año. Esos números me motivaban, no los de la cuenta del banco".

Mónaco realiza después una interesante reflexión sobre su papel como jugador. "Ahora me doy cuenta de que fui un jugador muy regular, es difícil mantenerse top 30. Gané 9 torneos. Luché con la muñeca la última etapa, me infiltraba, me duraba cinco meses, después cuatro y cada vez menos. Hasta que me rompí. Me operé, volví, gané un torneo... .Sin embargo, Argentina es súper exigente con el deporte y hasta se malacostumbró el público con la Legión, con los cracks. Yo estoy contento de haber sido el mejor jugador que pude ser".

En un tenis marcado por la envergadura, donde los tiros definitivos facilitan procesos, Mónaco reconoce que su tenis dependía de otras cuestiones. "Cada tenista está donde se merece. Hay jugadores que tienen más tiros y yo potenciaba otras cualidades: la tenacidad, ser exigente conmigo mismo, ser hiper profesional, la alimentación. Estuve 12 años sin tomar gaseosa. A los 20 años me dijeron que no era bueno para mi cuerpo y se me metió en la cabeza"..

Es esa profesionalidad lo que le otorgó a Mónaco un plus sobre los demás. "Fui un obsesivo del entrenamiento. Trataba de dormir mínimo 8 horas, hice yoga para la elasticidad, siempre me preparé de la mejor forma. Antes me ponía ansioso y me aceleraba, hasta que me di cuenta de que si mi ritmo de bola era alto, podía sostener un ritmo físico y mental durante un tiempo largo".

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