Áxel Geller, y un motivo para el optimismo en el tenis argentino

El junior argentino está cuajando un gran torneo en Wimbledon 2017 y tiene una curiosa historia con sus tendones de Aquiles.

Dos semanas en la meca del tenis dan para mucho. Los Grand Slams ofrecen un maremágnum de esperanzas, decepciones, momentos inolvidables, emoción y gran tenis, pero también dan la posibilidad de descubrir historias de película. Una de ellas es la de Áxel Geller. Este argentino de 18 años y clasificado como 1496 del ranking ATP, está dando un salto cualitativo que puede ser definitivo en su carrera profesional. En el lugar menos pensado, sobre el pasto londinense, un jugador argentino vuelve a ilusionar a un país anhelante de ídolos tenísticos que sucedan en el futuro a Juan Martín Del Potro.

Aún inmerso en el circuito junior, su nombre no resuena en los mentideros del tenis al haber llevado a cabo tan solo un par de escaramuzas en el ATP Challenger Tour. Sin embargo, los que le conocen saben de su potencial. Empuñó una raqueta a los cuatro años por primera vez, y pero hasta esta semana nunca había pisado el césped para jugar a tenis. Uno de sus grandes avales es haber sido campeón de la Orange Bowl sub-14 pero Geller es un chico centrado que sabe lo que quiere.

"Tuve propuestas para dejar de estudiar y sé que es muy difícil ganar dinero con el tenis a estas edades. Por eso accedí a la universidad con una beca de tenis", afirma en declaraciones recogidas por LaNación un hombre que estudiará en Stanford Economía y Finanzas, donde será tutelado tenísticamente por Paul Goldstein, 58 del mundo en 2006. La dificultad para progresar en el circuito profesional le ha hecho tomar esta decisión, a la par que formar parte de la empresa de representación IMG, que le ofrece facilidades en cuanto a logística y entrenadores.

Áxel es un jugador atípico. Mide 1,91, calza un 48 de pie y basa su tenis en el juego directo e incisivo. "Mi mejor golpe es el saque y mi superficie favorita son las pistas duras", afirma un hombre cuyo único límite parecen ser sus problemas físicos. Y es que cualquiera que le vea caminar fuera de la cancha, se echará las manos a la cabeza al pensar que ése es un deportista de élite. "Camino raro porque me acortaron los dos tendones de Aquiles. Antes iba muy de puntillas y ahora como de costado", asevera un Geller que explica su problemática con tremenda madurez.


"De pequeño me decían que si no estiraba bien se me podían romper pero ahora estoy bien, no me afecta a la hora de correr", dice un hombre que también arrastra problemas de espalda por su fisonomía. "Es un chico muy pesado, de hueso grande y debemos trabajar mucho a nivel físico para evitar lesiones y mejorar sus desplazamientos", argumenta Martiniano Orazi, en LaNación, preparador físico de Juan Martín Del Potro hasta hace poco tiempo.

El torneo que está cuajando en Wimbledon 2017 es sencillamente apoteósico. Y es que llegó sin ninguna expectativa, como un tapado al no haber disputado ningún encuentro previo en esta superficie. Pero el argentino es finalista en individuales y semifinalista en dobles. En el cuadro singles ha progresado tras vencer a Park, Thomas, Tajima, Martineau y Moutet, primer favorito, dejándose solo dos sets por el camino. Pero es que su habilidad se está poniendo de manifiesto también en el dobles, haciendo pareja con Hsu, de China Taipei.

Queda un largo camino por recorrer pero la semana realizada por Áxel Geller no está dejando indiferente a nadie. No son pocos los jugadores profesionales emanados del sistema universitario. John Isner, Ryan Harrison o más recientemente Steve Johnson, son pruebas fehacientes de la gran formación deportiva que se ofrece en el seno de un sistema garantista económicamente con el jugador, y que le prepara para grandes retos personales y profesionales. Apasionante camino el que emprederá este joven argentino con la experiencia en la mochila de haber brillado en el All England Lawn Tennis Club y, quién sabe, si con algún trofeo debajo del brazo.

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