Feliciano quiere el trono

El español tumba en tres sets a Grigor Dimitrov y regresa, tres años después, a la final el ATP 500 de Queen’s. Marin Cilic será su rival de mañana.

Feliciano encadena dos finales consecutivas. Foto: Getty
Feliciano encadena dos finales consecutivas. Foto: Getty

Por tercera vez en la historia, el torneo de Queen’s tendrá color español en la gran final. Rafa Nadal fue el primero en lograrlo saliendo campeón en la temporada 2008; Feliciano López intentó repetir en 2014 pero se encontró con un Grigor Dimitrov más acertado en la final; mañana, será de nuevo el toledano el encargado de resarcirse de aquel encuentro ante otro de los jugadores más en forma del circuito y también más peligrosos sobre hierba: Marin Cilic. El premio ha llegado, precisamente, tras batir al búlgaro en semifinales (7-5, 3-6, 6-2) y encadenar su segunda final consecutiva en esta gira de hierba.

Ya el inicio del encuentro nos reveló qué tipo de película nos esperaba. Como casi siempre que la hierba crece en la sala, nos esperaba un largometraje donde el héroe debería aprovechar mejor que el villano las oportunidades de triunfo. Se encontró Feliciano nada más salir con un 15-40 que ni él mismo entendió, quizá por eso lo dejó escapar, aunque luego tendría alguna oportunidad extra. Aquello hubiera sido muy fácil, muy rápido, no era normal en unas semifinales de Queen’s y ante un ex campeón del torneo como Dimitrov. Ya cuando se calmaron las pretensiones, el 5-5 aterrizó en el marcador y ahí ya se dio la bienvenida a las hostilidades.

Era un juego al saque de Grigor con 40-15 y, aparentemente, sin complicaciones. Hasta que Feliciano decidió sacar el pico, la pala y las ganas de molestar. Así fue cómo el búlgaro se fue poniendo nervioso y eso lo notó su Wilson. Se giró el juego y se giró la mueca de Dimitrov, quien veía cómo el primer set se escapaba perdiendo el servicio en el momento menos oportuno y viendo cómo su rival no perdonaba con su mejor arma. Golpe duro para un hombre que viene de unos meses de tropiezos y decepciones. Impulso importante para otro que viene firmando la mejor gira de hierba del vestuario.

Pero como en toda saga cinematográfica, esto solo era la primera parte, faltaban muchas viñetas por dibujar. Los dos saltaron a pista con el chip renovado y con un ojo puesto en el cielo. Se esperaban lluvias y éstas no fallaron. Con 2-3 para el de Haskovo en la segunda manga, media horita de parón para descansar y, en algún caso, para desconectar. A toro pasado, podemos decir que este break no le sentó bien al español, quien vio cómo ahora le tocaba a él tomar de su propia medicina. Con 3-4 abajo entregó el toledano su saque y luego el búlgaro tampoco dudaría con el suyo. Justo o no, aunque en el tenis siempre suele darse una buena dosis de justicia, nos íbamos al tercer set en lo que ya estaba siendo el mejor partido de esta sábado.

Una para ti, otra para mí. Dentro del cabreo de ambos en los sets cedidos, la situación no afectaba de manera negativa a ninguno de los dos. Un set: quien quiera la final, que lo gane. Hace tres temporadas estos mismo jugadores ya firmaron una de las mejores finales de los últimos años en el torneo de Queen’s, con tres tiebreaks que acabaron dándolo el título a Dimitrov. Esta vez el desenlace caería del lado del toledano, con un 6-3 cómodo que mostró quien está ahora mismo más preparado para afrontar los momentos más importantes. Un Feliciano inmenso que suma dos finales en dos semanas buscará mañana el sexto título de su carrera ante Marin Cilic. Pónganse a cubierto porque nos espera una tarde de cañoneros.

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