Wimbledon no es lugar para británicas

Desde 1977 no se proclama campeona en Wimbledon una jugadora local. Johanna Konta parte como candidata para romper la maldición.

Ha de ser muy desesperante para la Federación Inglesa de Tenis ver cómo invierte ingentes cantidades cada año para la promoción del tenis, uno de los deportes más populares en las islas, sin que ello repercuta en grandes resultados a nivel femenino. Habiendo solventado ya el sonrojante dato que resonaba en Wimbledon cada año referido a la ausencia de un campeón británico en el Grand Slam londinense desde que lo hiciera Fred Perry en 1936, sigue habiendo un claro déficit en la vertiente femenino.

La irrupción de Kyle Edmund y Daniel Evans supone la existencia de una saga de jugadores de talento y potencial en el tenis británico, que hacen que goce de buena salud. Sin embargo, el panorama es muy distinto entre las mujeres ya que se sigue contando con un desgarrado déficit histórico. Y es que a pesar de los muchos torneos que se juegan en el Reino Unido, de las escuelas cada vez más potentes y de la calidad de sus técnicos, tan solo hay una jugadora británica en el top-100 en estos momentos y no se contempla en Wimbledon una victoria local desde 1977.

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Fue Virginia Wade la última que saboreó las mieles de ser profeta en su tierra, tras imponerse en la final del torneo a la holandesa Betty Stöve. Poco después de ese triunfo la nacida en Bournemoth se retiró con el objetivo de seguir muy ligada al tenis en el asesoramiento de jóvenes jugadoras de su país. Pero no parece que tuviera el mismo éxito como entrenadora y formadora de talentos que como tenista. Y es que desde esa fecha, no solo no hay campeona británica en Wimbledon, sino tampoco finalista.

La propia Wade es la que más cerca estuvo de alcanzar el partido final, tan solo un año después de su triunfo, en 1978. Allí, fue eliminada por Chris Evert en semifinales. Unos años después, en 1984, Jo Durie se metió en los cuartos de final pero fue apeada por Hana Mandlikova. Muy escasa renta para un país con recursos suficientes como para empoderar a la mujer en el mundo del tenis y tener jugadoras de buen nivel que luchen por la gloria.

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Ni el inestimable apoyo del público londinense ha podido favorecer las sorpresas positivas entre las jugadoras locales. La tendencia parecía poder cambiar con la generación de jóvenes talentos que ha terminado por estancarse. Heather Watson, Laura Robson y Tara Moore surgieron con fuerza intentando labrarse un hueco en un muy exigente circuito WTA, que ha terminado por relegarlas a puestos lejanos a la élite. Noami Broady completa un póker de tenistas cuyo mejor resultado fue el protagonizado por Laura Robson en 2013, cuando alcanzara los octavos de final.

A sus 23 años, la nacida en Melbourne pero asimilada al Reino Unido desde joven llegó a ser campeona de Wimbledon junior en 2008, con tan solo 14 años. Se vaticinaba el surgimiento de una estrella, y más con la medalla de plata cosechada en dobles mixtos junto a Andy Murray en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Sin embargo, las lesiones acabaron por echar por tierra las esperanzas de una jugadora que actualmente es la 188 del mundo, y que lucha contra viento y marea por una nueva oportunidad.

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La gran progresión de Johanna Konta ha servido para mitigar el mal momento del tenis británico y generar un poso de esperanza en los aficionados de cara a Wimbledon. La que actualmente es la número 7 en el ranking WTA, buscará rendir a su mejor nivel en un torneo en el que nunca ha podido superar la segunda ronda. Tendrá a todo un país pendiente de ella, lo cual puede ser un arma de doble filo si no gestiona bien los nervios que supone sentirse presionada. 40 años sin campeona local en el All England Lawn Tennis Club son demasiados.

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