Andre Agassi y su lucha por convertirse en mejor persona

El norteamericano muestra su alma en una impresionante entrevista en la que da una lección a niños y mayores sobre cómo desarrollarse en la vida.

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Andre Agassi y Federico Buffa. Foto: Sky
Andre Agassi y Federico Buffa. Foto: Sky

André Agassi es una de esas figuras especiales que nos dio el tenis en los últimos años. El norteamericano posee una historia muy interesante y cuando es capaz de sentarse tranquilo y hablar, no puedes dejar de escucharle. Aprovechando su estancia en París, el ganador de 8 grandes se reúne con Sky Italia y muestra su alma para dejar una entrevista impresionante.

El norteamericano empieza a hablar de lo duro que fue para él, siendo niño, sus inicios en el tenis. "Mi relación con el tenis es un poco de amor-odio. De pequeño, el odio ya empezó a crecer dentro de mí porque vi lo que el tenis le hacía a mi familia", comienza diciendo relajado. "Me sentí rechazado. Siendo niño, tuve que irme de mi casa. Luché para entender quién era dentro del escenario mundial. El mundo trataba de decírmelo y yo esto no lo soportaba. Realmente llegué a odiar el tenis y esto no cambió hasta que no tomó plena posesión de mi vida, más tarde. Llegué a escribir 'Open' para decírmelo a mí mismo, para entender mi vida y vivirla desde una óptica literaria", continúa.

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Agassi se dedicó al tenis animado por su padre, que no cejó su empeño en convertir en tenista a alguno de sus hijos. Llegó a ser púgil y a ir dos veces a las Olimpiadas. "Mi padre era iraní y llegó a Estados Unidos con 18 años. No hablaba nada de inglés", cuenta el ex-tenista. Su padre se mudó a Las Vegas y compró una casa lo bastante grande como para construir una pista de tenis. Era un enamorado de la geometría y veía en el tenis una forma de poner en práctica sus conocimientos. Entrenó a sus hijos pero el único que demostró maneras para el tenis fue Andre. Así pues, creó para él un método de entrenamiento particular en el que el chico tenía que golpear 2.500 pelotas al día.

"En casa teníamos una regla simple. Te levantas, juegas a tenis y luego te lavas los dientes. En ése orden", reconoce Agassi. "La escuela no era importante. Él veía el tenis como la manera más rápida de lograr el sueño americano. Era su obsesión. Era un matemático y veía el tenis como geometría. En la cama, se imaginaba el esquema del tenis mirando el techo. Esquemas sobre los que nunca nadie había pensado antes. Él me enseñó así y hacer algo diferente al tenis no era una opción que se pudiera contemplar", explica.

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En entonces cuando su padre toma la decisión de mandarle a la academia de Nick Bollettieri, en Florida. "Fue una opción forzada para mí y que no veía bien. Estaba enfadado con todo el mundo entero", asegura. "Con 13 años llego a esa academia donde el tenis estaba por encima de todas las cosas. Había reglas pero no había ningún adulto que nos controlara. Éramos adolescentes que creían uno al lado del otro", señala. Es por eso que una vez dejó el tenis, fundó junto a su mujer una Fundación para enseñar a los niños y poder hacer las cosas de la manera que deben hacerse ya que él vivió en primera persona todo lo contrario. "Llevo 15 años dedicándome a entrenar y haciendo crecer a mis hijos. Porque entrenar gira todo en torno a la enseñanza. Muchos creen que la formación consiste en escupir información pero en realidad es entender a quién tienes delante, comprender qué cosa necesita ese chico para hacerle mejor persona, que es para lo que realmente sirve la vida", explica.

Su padre le educó en base a la obsesión por la victoria. "Cuando ganaba, no me gustaba cuando la victoria me hacía sentir bien. Mi padre me metió en la cabeza que debía ganar y ser el mejor pero, ¿y si no ganaba? Cada vez que entraba a una pista, esa pregunta me pasaba por la cabeza", revela. Agassi empezó a disfrutar del tenis en 1999, cuando volvió tras un tiempo alejado de las canchas. Fue número 1, llegando a tres finales de Grand Slam. "No volví para ser número 1 sino para convertirme en una mejor persona", apunta. "Fue ahí cuando el odio se convirtió en amor por este deporte. La primera vez, no entiendes el contexto de tener un día bueno o malo. Cuando ya te ha sucedido antes, entiendes el significado de cada detalle, que un día bueno sólo es un día bueno, igual que un día malo".

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Agassi se mueve a través de los grandes corazones. Eso fue lo que le hizo ayudar a Novak Djokovic. "Él es la persona más generosa que nunca me he encontrado. Se merece más en el tenis y le garantizo todo mi empeño en ayudarle a alcanzarlo", afirma el norteamericano sobre el serbio. Durante la semana que estuvo en París, ya confirmó que no le está cobrando absolutamente nada y que lo hace simplemente porque cree que Nole se lo merece y porque será bueno para el tenis que vuelva a su nivel de antes.

Él forma junto a Steffi Graf una pareja muy particular donde entre los dos suman 30 títulos de Grand Slams (22 ella, 8 él), entre otros tantos. Le pregunta el periodista italiano si él tiene en casa todos sus títulos y Agassi nos deja una de las frases de la entrevista. "No puedo meter en casa mis títulos porque mi mujer haría lo mismo y para mí sería una comparación embarazosa". Sobre Graf, Andre se deshace en elogios. "La respeto en todos los aspectos. Es una persona increíble, aprendo mucho de ella", concluye Agassi, que da toda una lección de vida tanto a mayores como a niños.

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