Pepe Vendrell: “Soy partidario de que se apruebe el coaching”

El entrenador de Roberto Bautista analiza en esta entrevista algunos aspectos del actual circuito y desvela cómo es la relación personal con su jugador.

Pepe Vendrell durante el Mutua Madrid Open.
Pepe Vendrell durante el Mutua Madrid Open.

Detrás de un buen jugador siempre hay un buen entrenador. Esta regla es tan real como que las pelotas son redondas. Pepe Vendrell (Castellón, 1980) tiene el placer de estar al cargo de uno de los 20 mejores tenistas del mundo, Roberto Bautista, aunque esto no le haya rodeado de focos ni afectado al ego. Su tranquilidad, pausa y facilidad para la reflexión nos lleva a tratar diversos temas de la actualidad deportiva en una entrevista en la que también hablamos del peligro de convertir una amistad en una relación profesional. Después de una gira de tierra batida con momentos de todos los sabores, Punto de Break se sienta con uno de los entrenadores españoles del momento.

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¿Por qué el entrenador del número 19 del mundo no tiene más espacio en la prensa?

Soy una persona discreta que se dedica a hacer su trabajo y cuando me llaman, pues respondo (risas). Cuando no me llaman sigo haciendo mi vida, tampoco estoy muy preocupado por eso. El objetivo es intentar ayudar al jugador y estar a su lado.

¿Crees que la figura del entrenador está lo suficientemente valorada?

En mi caso, me considero muy valorado y reconocido, estoy tranquilo en ese aspecto. Tampoco trabajo con ese fin, lo hago porque me gusta y me hace sentir bien esta profesión. Si nos metemos con el tema del coaching, hay veces que puede parecer que la profesión no esté del todo salvaguardada pero creo que en general somos un colectivo reconocido y respetado.

Todo se suele centrar en el jugador, él es el que gana y el que pierde.

Eso es así, pero con matices. Hoy en día, el nivel de exigencia en el tour es tan alto que si el jugador no tiene detrás un equipo competitivo, su rendimiento se verá afectado, sin ninguna duda. El rendimiento de Rober obedece a sus capacidades, obviamente, y al conjunto de personas que estamos detrás de él tratando de exprimir esas capacidades.

Tema coaching, mucho ruido en la calle pero pocas nueces en los despachos.

Yo soy partidario de que se apruebe. Aunque digan que el tenis es un deporte individual, detrás hay un equipo muy grande de personas que trabajan y se esfuerzan. No me parecería mal que se regulara el coaching dentro de pista, no lo vería como algo perjudicial para el deporte.

¿Qué piensa Rober?

Está de acuerdo. Siempre que se haga con respeto, de una manera educada, ordenada, que no intervenga en el ritmo del partido, que no los detenga… es una opción muy lógica y razonable.



¿Quién lo frena entonces?

Se están dando pasos, cada vez se habla más del tema. Creo que al final se acabará asentando, aunque tampoco soy quién para intuir lo que sucede por ahí arriba. Yo estoy en un plano más bajo y tampoco soy consciente de lo que se decide o se estudia. Sí es verdad que hay jugadores que consideran que esto es una batalla personal y que debe quedar entre uno y otro. ¿Coaching sí, coaching no? Prácticamente, todo el mundo habla de vez en cuando, algunos más que otros, incluso yo en ocasiones, cuando las cosas no van bien intento ayudarle de la manera que puedo. Cuando las cosas van muy bien no hay nada que decir.

Pero cuando van mal…

Cuando van mal es necesario poder decirle dos o tres cosas a tu jugador. No hace daño a nadie, tampoco al tenis.

El jugador le paga al entrenador para que le ayude, pero justo cuando más lo necesita hay una norma que prohíbe la comunicación. Muy lógico no es.

Hay muchas maneras de ayudar al jugador y muchos lugares. Nosotros preparamos los partidos y hablamos siempre antes de entrar a pista. Pero luego es eso, durante el encuentro hay una norma que dicta que no le puedes decir nada.

Algunos se van a entrenar a la WTA solo por disfrutar de esta faceta.

Nunca lo he experimentado pero la oportunidad de entrar a una pista y decirle con libertad al jugador tus sentimientos sobre el partido… seguramente que a un entrenador le haga sentirse más útil. Es positivo para el jugador, aunque en muchas ocasiones luego no sirva de nada, pero al menos se intenta.

¿Hace falta tener un gran nombre para entrenar a los mejores?

Hombre, los grandes tenistas han tenido grandes experiencias y eso es una gran ventaja para ellos. En mi caso, que no las he podido tener, lo intento cubrir con mucha ilusión, dedicación y pasión. Intentas empaparte de todo lo que ves. Por ejemplo, si te fijas en Carlos Moyá, ves que ha tenido una transición rapidísima de entrenador a jugador y eso, en parte, es gracias a las experiencias que ha tenido. Yo trato de formarme por otra vía, empezando desde abajo. Hay muchas maneras de poder llegar al mismo sitio.



Hoy todo el mundo quiere tener un supercoach.

El tenis es un deporte muy exigente, que un equipo tenga dos o tres puntos de vista diferentes es muy enriquecedor para el jugador. Siempre que haya una cierta coherencia, por supuesto. En mi caso, que lo hago con Tomás Carbonell, nos viene muy bien, siempre hablamos sobre cómo afrontar las situaciones y favorecer en lo que podemos al jugador.

¿No son demasiado grandes los equipos hoy en día?

Hemos llegado a un nivel de profesionalidad en el que todas las áreas son vitales. El tenis se ha convertido en una suma de pequeñísimos detalles y uno intenta buscar las piezas que le faltan para tener el puzzle completo. Preparador físico, osteópatas, entrenadores, agentes, prensa, podólogos, etc… todos son básicos en este mundo.

Cuéntanos cómo llegas hasta Roberto.

Le conozco desde muy pequeñito. Yo trabajaba en el mismo club donde él se inició y estuve colaborando en su formación hasta su época de junior, momento en el que me marché para dedicarme a otras cosas. La vida te lleva por diferentes caminos, vas dando vueltas, hasta que el destino quiso que retomáramos la relación a sus 23 años y así hasta el día de hoy, que ya tiene 29. Ver cómo ha ido creciendo y mejorando es lo más gratificante para un entrenador.

¿Por qué tardó tanto en explotar?

Se juntaron una serie de cosas, lo que está claro es que son edades complicadas. Sí es verdad que él despertó muchas expectativas en su época infantil, cadete, junior… y eso hay que saber manejarlo. A veces, cuando se ponen demasiados focos apuntando a una persona se corre el riesgo de que esa persona no esté preparada. Fue demasiada presión, tensión, te das cuenta que éste es un deporte muy difícil. Cuando veo a gente de 16-17 años que juegan muy bien, recuerdas aquella época y piensas todo lo difícil que le queda por superar.

Ahora con 29 ya está en plenitud de madurez.

Está llegando al momento de máxima madurez de su carrera. Precisamente el otro día hablaba sobre esto con el osteópata y le decía: “Joder, ¡qué mayor se ha hecho!”. Es que lo conozco desde pequeño y ya le veía con esa templanza desde sus inicios. Ha madurado mucho, en lo profesional y en lo personal.



Hay algo sobre ti que no conoce mucha gente. ¡Vienes del pádel!

Correcto. Más que venir del pádel, hice un pequeño break con el tenis. Fue una época que me ayudó mucho a completarme y ver otros puntos de vista. Me apasionaba el tema táctico, me inspiró a desarrollar ideas nuevas. Fue una manera de seguir con mi formación.

La experiencia en el pádel, ¿ayuda en el tenis?

A mí me ha ayudado a nivel táctico. En pádel tienes que estar siempre buscando soluciones, encontrar huecos… me ha servido muchísimo. A nivel emocional, el hecho de ser un deporte de parejas también te da una visión diferente, todo ayuda.

Después de tantos años juntos, ¿puede convertirse una relación profesional en una amistad?

En mi caso, tengo la sensación de que ha sido a la inversa. De una amistad, o de una persona de mucha confianza, se ha convertido en una relación profesional. No digo que no puedas ser amigo del jugador, pero hay momentos en los que hay que buscar espacio y distancia para poder decirle las cosas como son. No puede haber exceso de colegueo. Es algo que he ido entendiendo y que estoy intentando cuidar para no saturar nuestro tiempo juntos.

Habrá momentos para las dos.

Yo tengo una muy buena relación con él pero intento que prevalezca más lo profesional que lo personal. Él tiene una vida personal, unos amigos, su entorno en general, yo intento ahora mismo estar lo justo y necesario en ese tiempo de ocio. Profesionalmente hablando, paso muchas horas con él, debemos tratar de equilibrar trabajo y ocio, de lo contrario, corremos el riesgo de saturar nuestra relación.

Al partir de esa amistad que ya existía, no será fácil separarlo.

Tenemos una amistad, eso está claro. Seguramente, cuando todo esto termine, nos volveremos a acercar más como amigos, lo que pasa que ahora mismo soy muy analítico y me baso mucho en sus comportamientos correspondientes a la profesión. Eso no quita que no me veas jugar con él al ajedrez o reírme con él, pero intento respetar al máximo sus tiempos de ocio.



¿Cómo lo han hecho Toni y Rafa Nadal para aguantar toda una vida?

Se dan dos personas muy inteligentes y eso es lo que hace falta. En una convivencia tan estrecha es necesario buscar los espacios, cuidar las relaciones y no agotarlas. No exagerar el contacto diario. ¡Es que pasamos tantas horas! (risas).Tenemos que ser inteligentes los dos, no podemos estar ocho horas en el club y después continuar nuestro tiempo de descanso y desconexión siempre juntos… al final llega un momento en el que me tengo que meter en pista y allí hay mucha intensidad, presión, tensión… hay que tener algo de crédito.

Hubo un momento hace tres años, con el estallido de Rober en el top20, que se le llegó a poner muchas etiquetas encima. ¿Notó la presión?

Mi sensación es que no sintió ninguna presión especial. Rober es una persona que se regula muy bien, que pisa el suelo y que sabe lo difícil que es todo. Conoce perfectamente la exigencia de su profesión. No creo que le haya pesado en ese aspecto y si lo ha hecho, conforme viene esa presión, se marcha. Ahora han aparecido otras figuras como Pablo (Carreño) o Albert (Ramos) que lo están haciendo de maravilla y puede que los focos se dividan también con ellos, pero tampoco nos preocupa. Nuestro día a día lo tenemos bastante claro.

En Copa Davis, en las famosas eliminatorias donde parece que nadie quiere viajar, ¿qué papel juega el equipo?

Se habla en conjunto y se valoran todas las situaciones. En la última nosotros estábamos lesionados y por eso no pudimos estar. Yo siempre le digo lo mismo: “Rober, la Copa Davis es una gran oportunidad para crecer”. Ya no en términos tenísticos, sino en términos emocionales, y así lo ha entendido. Ahora no recuerdo a qué eliminatorias no ha ido, pero creo que siempre que ha estado disponible se ha contado con él. Contra Serbia no era factible, tuvo una rotura abdominal en Indian Wells y tuvimos que cuidarnos.

Decía Rober hace unos meses que el objetivo del top10 no estaba tan cerca como parecía. ¿Es un objetivo real?

Es una meta. Trabajamos para eso pero no nos obsesiona, no estoy pendiente del número, sino de que él cada día intente ser mejor tenista. Esa es mi lucha y es lo que yo le repito constantemente. Mi trabajo consiste en despertar su curiosidad para que él intente ser cada día mejor. En el momento en el que no seamos capaces de conseguirlo ya no habrá metas que lograr. Roberto puede y tiene capacidad para llegar al top10, pero si no lo conseguimos tampoco será ningún fracaso, hay muchísimos jugadores buenos para muy pocos puestos. Hay treinta jugadores que merecen ser top10 pero solo caben diez.

La clave está en la regularidad.

(Reflexiona) Hombre, si me hablas de una regularidad de hacer semifinales, final, semifinales, final… eso es ser muy regular y muy bueno. Yo lo veo más en tener momento altos en la temporada que multipliquen los puntos para poder optar a ese objetivo del top 10. Mientras no estés en unos cuartos/semifinales de Grand Slam o finales de Masters de 1000, es difícil pensar en ser top10, pero bueno, creo que a día de hoy Rober está más cerca en términos de nivel que hace una o dos temporadas, por eso lo veo con optimismo y como motivación esa meta. El torneo de Shanghai del 2016 es un buen ejemplo para nuestra meta.

Justo allí os cargasteis a Novak Djokovic. ¿Qué deudas dejó esa victoria?

Pesó muchísimo en lo positivo, ganar a Novak siempre es complicado. Si que es cierto que, tras aquel triunfo, Roberto acabó muy cansado la temporada después de cinco semanas seguidas. Nos lo hemos tomado como un aprendizaje, si en el futuro tenemos la suerte de volver a una situación similar, seguro que la gestionaríamos mejor. Tanto él como yo.



Desde fuera pensamos que ganarle a alguien como Djokovic te da alas para tumbar al que venga. Desde dentro, la realidad es que sales destruido para el siguiente partido.

Emocionalmente te acaba dejando vacío. Vacío de energía. Él se encontró muy bien el año pasado a raíz del Us Open, yo le vi jugar partidos muy buenos, de gran nivel. Eso es lo que le dio la opción de rendir tan bien en Asia y eso es lo que estamos buscando ahora, repetirlo.

No ha sido esta gira de tierra batida la mejor posible. Todoterreno, sí, pero igual se siente más cómodo en rápida o incluso en hierba.

Él está cómodo en cualquier superficie, es un gran competidor, en tierra, en rápida o en hierba. El balance de la gira de tierra, sin ser "la leche", nos deja una sensación de buen nivel competitivo dentro de unas circunstancias difíciles, hemos arrastrado problemas físicos desde Monte Carlo pero creo que Rober ha exprimido sus opciones y ha estado cerca de alcanzar su máximo. Somos ambiciosos y no nos conformamos con lo que hemos hecho, queremos más pero también hay que saber evaluar con todos los datos.

A Roland Garros llegáis y el cuadro os invita a soñar con un cruce en octavos de final con Rafa Nadal.

No piensas en ningún momento en que Rafa está en el horizonte, no cuesta mucho esfuerzo no pensar en él porque tienes un rival que te ocupa la mente y para el que te debes preparar a conciencia, si no es así, corres serio peligro. Nunca hablamos de rivales antes de superar nuestros partidos, se puede ver pero no hablar de ellos.

Una vez llega el día, ¿cómo se prepara ese partido?

Lo planteas tratando de utilizar la lógica, tratando de ser realista y buscando las maneras de poder competir con él. En concreto contra Rafa, el objetivo era jugar nuestro partido, no jugar contra Rafa, eso es lo difícil. La idea era tratar de no alejarnos de las zonas donde podíamos hacer daño o presionar a Rafa, y creo que el primer set Rober estuvo cerca de ello, fue un set equilibrado en toma de decisiones, personalmente sentía que Rober estaba pudiendo decidir puntos y eso estaba cerca del objetivo. Obviamente, conforme fue avanzando el partido, Rafa impuso su ritmo y nos fue llevando cada vez más lejos, a nivel tenístico y también emocional, fue muy superior.

¿Hubiera cambiado el duelo con la opción del coaching? ¿Qué le hubieras dicho?

Si hubiera podido utilizar el coaching, creo que no nos hubiéramos alejado tanto del objetivo inicial, hubiera intentado transmitirle que valorase más el juego que el marcador, no estábamos tan distanciados en juego que en números y por ahí yo creo que Rober hubiera mantenido más su confianza en su idea del partido. En fin, ojalá se pueda utilizar pronto, en nuestro caso, sería una herramienta muy útil. Esperemos que pronto se haga realidad, nuestro ‘voto’ a favor lo tienen.

El circuito se dirige hacia un lugar que le viene bien a Rober”. Esto lo dijiste tú a finales de la temporada pasada.

Me refería sobre todo por el tema de la velocidad. Él tiene unas piernas prodigiosas y es positivo para nosotros que el tenis vaya en busca de esa velocidad, de un juego más intenso desde el primer impacto.



Igual ha coincidido en una mala época. No por los rivales, que también, sino por el tema de las superficies. Antes era todo mucho más rápido.

No lo sé, eso ya son situaciones que uno no puede valorar. Lo que tenemos es lo que hay y sabemos que el tenis que se practica en la actualidad se adapta muy bien a sus condiciones. Este año he tenido la sensación de que ha sido superior a jugadores de mejor ranking, aunque luego haya terminado perdiendo los partidos. Tengo la esperanza de que el tenis nos devuelva algunos resultados que creo que hemos merecido.

¿Qué planes tenéis en la gira de hierba?

Arrancaremos en Halle como preparación a Wimbledon. Además tenemos unas exhibiciones antes del torneo que siempre vienen bien como puesta a punto para el torneo. Rober se encuentra animado y con ganas de jugar y de cambiar el chip de tierra a hierba, siempre es bien recibido el cambio de superficie.

¿Qué le pides a la segunda parte del año?

En primer lugar, tener salud para poder entrenar y trabajar sin limitaciones, eso es clave. A partir de ahí, pensar en nosotros. Si lo hacemos, seguro que llegarán cosas buenas. Debemos ser pacientes, los resultados en el tenis son a veces un poquito caprichosos, pero cuando hemos tenido confianza y continuidad en nuestro trabajo, normalmente han llegado recompensas más pronto que tarde. Queda mucho año por delante y afrontamos esta segunda parte con mucha ilusión.

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