Un Roland Garros de emociones fuertes

Repasamos los cinco momentos del segundo Grand Slam de la temporada donde lo sentimental le quitó el protagonismo a lo deportivo.

El instante donde Nadal volvió a tocar el cielo. Foto: Getty
El instante donde Nadal volvió a tocar el cielo. Foto: Getty

Después de quince días de acción en París, el segundo Grand Slam de la temporada nos dejó varias historias que recordaremos más allá de las victorias y los resultados. Momentos que trascienden por encima del deporte y que dejaron a cinco jugadores profesionales al descubierto, con el alma aire y en pleno desarrollo de sus emociones. ¿Con qué momento os quedáis de este Roland Garros 2017?

Petra Kvitova

El primer momento bonito del certamen lo vimos ya en el primer día de competición. Petra Kvitova, sin debutar todavía esta temporada debido a un accidente en su domicilio donde un ladrón atacó su muñeca con un arma blanca, decidía regresar al circuito a última hora para disfrutar del último torneo en tierra batida de la gira. La checa, además, lo hizo con una emocionante victoria ante Boserup que sería la única, pero tan especial y necesaria como las de sus títulos en Wimbledon.


Nicolás Almagro

No es habitual ver a un jugador completamente destruido en la pista, pero hay veces que las lesiones expulsan lo peor de uno mismo. O mejor dicho, su lado más humano. Nico Almagro vio cómo el menisco de su rodilla volvía a ser protagonista dejándole en el dique seco y protagonizando uno de los llantos más descorazonadores que se recuerdan en pleno partido. Juan Martín Del Potro, que algo sabe sobre lesiones, dio un ejemplo de compañerismo ante el problema de su rival.

Steve Johnson

Siempre se ha dicho que el tenis, como deporte individual que representa, es también un deporte egoísta, solitario, una selva donde cada jugador está solo ante el peligro y que juega únicamente y exclusivamente para sus propios intereses. No fue el caso de Steve Johnson, quien después de perder a su padre tres semanas antes del inicio de Roland Garros, jugó en París con una dosis emocional tan alta que se vio obligado a soltarla tras su pase a tercera ronda.


Garbiñe Muguruza

Si es difícil ganar un Grand Slam, más difícil todavía es defenderlo. La presión en París hacia su vigente campeona era altísima desde que la tierra batida se apropiara del calendario, algo que hizo mella en la española provocando que los resultados no fueran los esperados. Ya con los pies en Roland Garros, Muguruza cruzó con maestría hasta la segunda semana, pero una inspirada Kiki Mladenovic acabó con su aventura. Luego, en rueda de prensa, pudimos ver a una Garbiñe más afectada por la situación de lo que todos esperábamos.

Rafael Nadal

Por último, el campeón. El hombre que no había levantado un Grand Slam en los últimos tres años y que hoy ya es diez veces campeón de Roland Garros. El hombre que volvió a poner su nombre en arcilla parisina y que no pudo reprimir las lágrimas en su posterior reflexión, tapado con una toalla y siendo consciente de lo que había vuelto a conseguir. Las emociones ya rozaban los picos más altos, hasta que el himno español terminó por completar la escena.


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