La revolución francesa

Desde 1994 que no llegaban tres francesas a los octavos de final DE Roland Garros: Mladenovic, García y Cornét. ¿Hasta dónde pueden soñar?

Tres francesas en cuarta ronda de Roland Garros, no sucedía desde 1994.
Tres francesas en cuarta ronda de Roland Garros, no sucedía desde 1994.

Mary Pierce, Alexia Dechaume-Balleret y Julie Halard. Era 1994, estábamos en Roland Garros y tres tenistas francesas alcanzaban los octavos de final del segundo Grand Slam de la temporada. Han tenido que pasar 23 años para repetir esta hazaña y que Kristina Mladenovic, Caroline García y Alizé Cornet puedan emular a sus antiguas compatriotas. Una época en la que el tenis galo femenino ni ha encontrado su hueco ni ha transformado su ilusión en trofeos, pero puede que la llegada de París sea el punto de inflexión para esa reacción que el público local lleva esperando desde principios de siglo.

Kristina Mladenovic. La mujer que más focos que tiene sobre sus hombros. Con 24 años y en el mejor momento de su carrera, Kiki está por primera vez en la cuarta ronda de un Grand Slam en categoría individual y el lugar no podía ser otro que París. Tras dejar atrás su actividad en dobles, Mladenovic se ha convertido en una de las referencias de la temporada, tanto que ya gana títulos sin despeinarse e incluso firma finales de Premier Mandatory. Su polivalencia le ha hecho peligrosa en todas las superficies y le ha llevado ocupar los primeros puestos en la Race, pero ahora se ha encontrado con el reto más duro posible: Garbiñe Muguruza. La vigente campeona de Roland Garros será la piedra de toque definitiva para ver hasta dónde llegan las aspiraciones de Saint-Pol.

Caroline García. No estaba siendo una temporada especialmente buena para la de Saint-Germanin, pero como el resto de franceses, hay veces que necesitan un regreso a los orígenes para recuperar su mejor versión. Un regreso a casa, a su querida Francia. Allí donde ha resuelto con facilidad sus dos primeros envites para luego firmar la épica ante Su-Wei Hsieh en tercera ronda (9-7 en el tercer set). Se pudo ver la emoción de una mujer que jamás había sumado dos victorias consecutivas en Roland Garros y que mañana tiene la oportunidad de buscar la cuarta de manera ininterrumpida. Aunque esta vez el cuadro haya sido un poquito caprichoso.

Alizé Cornét. El mismo cuadro que la ha llevado a repetir su actuación de 2015 será el que disponga a la talentosa jugadora de Niza a competir frente a Caroline García en los octavos de final. Duelo fratricida por un puesto en cuartos entre dos de las tres galas que todavía sobreviven en París. La sonrisa de Cornet sigue siendo la misma que la de aquella niña que conseguía aquí su primer triunfo con apenas 15 años de edad. Ahora, más de una década después, con muchas experiencias y algunas decepciones en su carrera, Alizé es otra jugadora. Sabe que, tal y como está el circuito, las oportunidades cada vez son menores y que, si no se aprovechan, puede que jamás vuelvan. Gane quien gane significará el mejor resultado de cualquiera de las dos aquí en Roland Garros, una victoria que asegura que el tenis francés pueda seguir soñando una ronda más.

No sería justo cerrar el artículo sin recordar lo que ocurrió en aquel 1994 con las tres francesas presentes en la cuarta ronda. Dechaume-Balleret cerró su participación en esa misma ronda al ser derrotada por Arantxa Sánchez Vicario; una ronda más aguantó Halard, a quien barrió de la pista Conchita Martínez en los cuartos de final; por último, Mary Pierce, se vistió de heroína alcanzando la final pero de nuevo Arantxa quiso que el tenis español resultara el azote de su país vecino. Pocos recuerdan que las 25 primeras ediciones de Roland Garros fueron ganadas por una tenista local, un hecho que no sucede en París desde que en el año 2000 lo hiciera la propia Mary Pierce tumbando a nuestra Conchita. Una manera soñada de empezar el siglo para los franceses que se ha convertido en puro sueño los siguientes 17 calendarios.

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