Juan Carlos Ferrero: "Es importante enseñar a los jóvenes a saber perder"

El ex-jugador español repasa su carrera, analiza sus retos de futuro y reflexiona sobre los valores que aporta el tenis a los más jóvenes.

El tenis español no sería lo mismo sin él. Juan Carlos Ferrero es una de esas figuras que marcaron el devenir de este deporte. Su tenis incisivo y versátil enganchó a jóvenes aficionados a este deporte y sus triunfos tuvieron gran repercusión en un país ávido de ídolos deportivos. Inteligente y pionero como pocos, este hombre con fuerte sentimiento identitario hacia su tierra, encara una fase de vida repleta de actividad.

Empresario, director de una Fundación con fines sociales y miembro fundamental de la JC-Equelite, la primera gran escuela de tenis lejos de una gran ciudad, el de Ontiyent habló con sinceridad y claridad de ideas sobre un pasado esplendoroso, un presente apasionante y un futuro halagüeño. Con la perspectiva que da el haber sido número 1 del mundo y con el bagaje de tener el objetivo de formar a nuevos campeones, Juaki "el mosquito" ofreció su visión del tenis en una animada charla con el programa No es un día cualquiera de Radio Nacional.

Ganador de 16 títulos ATP, en su carrera hay tres hitos por los que se le recordará toda la eternidad. Convertirse en número 1 del mundo, ganar Roland Garros y ser protagonista de la Copa Davis que ganó España en el 2000. "Siempre me sentí un jugador de Copa Davis, sentir la responsabilidad de todo un país. Hay jugadores que se bloquean pero yo sabía jugar esos partidos", reflexion un hombre que entró en las quinielas para ser capitán del equipo español.

"Tarde o temprano llegará el momento, es algo que me haría mucha ilusión". Tampoco descarta ser entrenador de un jugador concreto, algo a lo que parece acercarse esta temporada con un intenso asesoramiento a Pablo Carreño, miembro de la escuela que dirige. "No descarto para nada ser entrenador en el futuro, ya sea de algún tenista de la academia o de algún otro con el que me haga mucha ilusión trabajar", desvela un hombre que estuvo durante casi toda su carrera con Antonio Martínez Cascales.

Sus retos ahora son otros. Y es que Juan Carlos ha asumido un papel preponderante en su academia localizada en Villena, que tiene el objetivo de erigirse en una cantera de grandes tenistas. "Tenemos entre 40 y 50 niños residiendo de continuo y en verano organizamos campamentos por quincenas y pueden pasar entre 200 y 250", desvela ilusionado el ex-jugador español que reivindica las bondades de su tierra. "España es un lugar idóneo para formarse como tenistas, por el clima, los buenos entrenadores que hay y la cantidad de torneos que se organizan".

Muchos aficionados darían un respingo al ver hace apenas unas semanas, en el ATP 500 Barcelona Open Banc Sabadell, a Ferrero de nuevo en la pista, jugando dobles con Carreño. "Cuando te retiras se queda un vacío porque llevamos compitiendo desde los 10 años y a veces entra el gusanillo. Fue algo que hicimos casi de broma pero las sensaciones fueron muy bonitas y el público me trató genial", asevera un Ferrero que reconoce que estas apariciones serán "esporádicas" y que ahora se dedica a "jugar a pádel y competir en el circuito senior de tenis".

Juan Carlos es toda una autoridad para los más jóvenes, en lo que a disciplina se refiere, y ofrece una versión completa de lo que debe hacer un tenista profesional o en camino de ello. "El tenis enseña valores y se crece mucho como persona conociendo otra gente, otras culturas y aprendiendo disciplina", reconoce un Ferrero que incide en la importancia de ofrecer una buena educación deportiva. "Desde la base hay que enseñar a saber perder, a respetar al rival y darlo todo en la pista. Yo siempre intento que los chavales se tomen con naturalidad la derrota", dice un hombre que no recibió ese tipo de asesoramiento de joven. "Yo no tuve esa oportunidad y me tomaba mal algunas derrotas. Llegaba a estar dos días sin hablar con nadie.".

A modo de anécdota, el español rememoró una de las derrotas más dolorosas de su carrera, ante un rival íntimo como Lleyton Hewitt. "La final de la Copa de Maestros que perdí con él en 2002 fue muy dura, aún hoy me duele", dijo un Juan Carlos que reconoció tener "muy buena relación" con el australiano, quien llegó atropellarle sin querer con un coche de golf mientras ambos practicaban este deporte.

Cuestionado por la presión que supone ser un deportista de élite y cómo gestionarlo, Ferrer habló de su experiencia vital. "Para mí, que siempre he sido tímido, fue muy duro no poder salir a la calle sin que me reconocieran después de ganar la Copa Davis. Hay que saber llevarlo y es importante rodearse de la gente correcta, que te diga lo que ocurre y no lo que quieres escuchar", aseveró un hombre cuyos peores momentos de su carrera fueron las lesiones. "La varicela a los 24 años fue difícil pero lo peor fue la operación de rodilla que me tuvo 10 meses sin competir".

También tuvo palabras para Rafael Nadal, al que calificó como "el mejor mentalmente que he visto nunca ya que se adapta muy rápido a los problemas y encuentra soluciones". Así es Juan Carlos Ferrero, un hombre experimentado, sabio y sosegado que sigue aportando mucho al deporte que siempre ha amado y siempre amará. El mosquito sigue dando picotazos en forma de buenas iniciativas.

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