Thiem persigue a Nadal hasta la final

El austriaco impuso su revés a una mano ante la veteranía de Cuevas. Catorce días después, Thiem y Nadal se verán las caras en otra final.

Dominic Thiem en Mutua Madrid Open 2017. Foto: zimbio
Dominic Thiem en Mutua Madrid Open 2017. Foto: zimbio

Apoyándose en la solidez de su saque e intimidando con su revés, Dominic Thiem se deshizo del veterano Pablo Cuevas. Aunque el veterano pareció el austriaco, al que no le tembló el pulso en ningún instante y se buscó la primera final de su vida en un master 1000. Incluso ganó fácil, sin ceder una sola bola de break en todo el partido y demostrando una madurez impropia a su edad. Mañana se verá las caras con Nadal, otra vez, catorce días después de hacerlo en la final del Conde Godó. Pero esta vez el escenario es mucho más grande. Y mágico: el Mutua Madrid Open.

Empezó el encuentro con la diplomacia actual de dos tenistas que se respetan, con un par de juegos sin intercambios largos y servicios fáciles por parte de ambos. Con el 2-2 en el marcador, Thiem lanzó el primer ataque. Fue suficiente. El austriaco rompía el saque a Cuevas a la primera ocasión, con un passing de revés a una mano marca de la casa, y después se mantuvo firme con el suyo para resolver el set por la vía rápida. No dio ni una sola opción a su rival, que se marchó al banco cabizbajo y resignado.

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En el segundo envite las cosas no mejoraron para el uruguayo. En su primer turno de servicio necesitó casi 10 minutos y tuvo que levantar cuatro bolas de break. Thiem no aflojaba y Cuevas no daba con la tecla. El austriaco servía una y otra vez sin sufrir, plasmando un tenis muy eficiente y controlando cada bola de su servicio. El partido fue muy plano, rápido, incluso soso para el aficionado, pero el espectáculo no era la prioridad de ninguno de los dos tenistas. Muchos intercambios desde el fondo, golpeos duros y poca opción a la sorpresa.

A Cuevas se le seguían escapando demasiadas bolas fuera y así, con el segundo set en el 4-4, el uruguayo se enajenó. Fue tras un intenso debate con el juez de silla por una bola de Thiem que se dio por buena. Y fue buena, pero Pablo insistía en que era mala. El austriaco aprovechó el momento de caos y le rompía el saque a Cuevas. 5-4 y servicio para cerrar el partido. Tres latigazos y a la ducha. Sin pestañear.

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Así, haciéndolo tan fácil como si estuviera ante un sparring, en dos mangas Dominic Thiem pasó por encima de un rival durísimo en tierra. Mañana, ante el más duro posible en esta superficie, le espera el momento más importante de su vida deportiva: su primera final de un Master 1000. El dato para Thiem es espeluznante: de los últimos 64 torneos de esta categoría 59 los ha ganado el Big Four. El austriaco puede hacer historia.

*Artículor realizado por Dani Sanabria (@danisanabriatr)

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