Análisis final Mutua Madrid Open 2017. Duelo por la supremacía en tierra batida

Nadal y Thiem protagonizarán un duelo por la supremacía en tierra batida que promete ser una gran batalla por el Mutua Madrid Open 2017.

Rafael Nadal y Dominic Thiem en 2017. Foto: zimbio
Rafael Nadal y Dominic Thiem en 2017. Foto: zimbio

Los primeros compases de un gran amor son recordados con añoranza cuando pasan los años, y en los enfrentamientos tenísticos ocurre lo mismo. Rafael Nadal y Dominic Thiem están protagonizando los inicios de una rivalidad que se vaticina histórica, sobre todo en tierra batida. El joven austriaco aspira a destronar al rey absolutista de esta superficie y poner de manifiesto que no hará falta la retirada del Big Four para su asalto a la cúspide.

Sin embargo, el orgullo de campeón y unas energías renovadas del español le otorgan un claro favoritismo. Apenas dos semanas después de verse las caras en la final de Barcelona, lo vuelven a hacer esta vez en el Mutua Madrid Madrid Open 2017, poniendo las bases para pensar que entre ambos se jugarán las habichuelas en Roland Garros. La magia inundará una Caja deseosa de ver ganar a su hijo predilecto, que se puede dar un baño de masas y seguir ganando puntos y confianza.

Rafael Nadal llega con la obligación de ganar. Siempre la tiene un jugador de su categoría, y ese factor se hace aún más latente cuando un torneo se disputa en casa y hay en juego los sueños de millones de aficionados. Pocos espectáculos se pueden equiparar en España a una victoria del balear, capaz de erigirse en la argamasa de una sociedad tendente al maniqueísmo y al enfrentamiento histórico interno pero que se une ante un hombre que representa unos valores anhelado y ausentes en muchas instancias.

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Acumula la friolera de 14 victorias consecutivas, todas ellas en tierra batida, y quiere poner la guinda al pastel que le lleve al cuarto puesto del ranking ATP y le haga volver a sentir como el gran dominador del circuito. Las dudas del partido inicial ante Fabio Fognini se han ido disipando a medida que avanzaban las rondas. Nick Kyrgios, David Goffin y Novak Djokovic han sido presas de la versión más sólida y heroica de un Nadal que domina gracias a su intensidad de piernas y que ha recuperado esa sensación de imbatibilidad que le hace ganar puntos imposibles.

Por su parte, Dominic Thiem acude con la ilusión de un niño con zapatos nuevos pero la ambición de un tiburón de las pistas. Será la primera final de Masters 1000 en la carrera del austriaco pero no será un convidado de piedra. El afán de vendetta inunda a un hombre ganador por naturaleza, que salió tremendamente reforzado moralmente de su partido con Grigor Dimitrov en el que llegó a salvar cinco bolas de partido. Sus sensaciones ante Borna Coric y Pablo Cuevas son las de un jugador maduro y con capacidad para ganar a cualquier adversario y escenario.

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Se han enfrentado en cuatro ocasiones con un balance de 3-1 en favor del español. Tras la contundente victoria en Roland Garros 2014 de Nadal sobre un Thiem muy verde todavía, el austriaco asumió el rol de estrella en 2016, derrotando a un Nadal algo mermado en Buenos Aires y compitiendo hasta el final en Montecarlo. El precedente de la final del torneo Conde de Godó supone un aval para la confianza del de Manacor, que desbordó física, táctica y mentalmente a su rival.

Para que Dominic tenga opciones ha de asumir muchos riesgos y estar preparado para tener que ganar el punto varias veces. Un tenista de la potencia y variedad de golpes del austriaco no está acostumbrado a tener que trabajar tanto los puntos como exige Nadal, y será clave su frescura de piernas y de mente, algo que puede verse comprometido por su estancia en pista hasta más allá de la medianoche en semifinales. Se espera un Rafa que quiera asumir la iniciativa y busca con insistencia el revés alto de su oponente. El partido se celebrará a partir de las 18:00 hora peninsular española.

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Rafael Nadal y Dominic Thiem amenazan con convertirse en enemigos íntimos, sumando el balear un nuevo oponente en el tramo final de su carrera a la lista de rivales con los que mantiene una especial relación. Pase lo que pase en esta final, queda claro que ambos partirán con la vitola de candidatos al título de Roland Garros y que Thiem será la principal baza de rebelión ante el poder establecido. ¡Qué comience el espectáculo!

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