Carlos Moyá: “El 99’9% del éxito corre a cargo del jugador”

A unas horas de afrontar las semifinales del Mutua Madrid Open, el entrenador de Rafa Nadal analiza el momento del balear en esta entrevista.

Carlos Moyá durante la entrevista con Fernando Murciego. Foto: Punto de Break
Carlos Moyá durante la entrevista con Fernando Murciego. Foto: Punto de Break

Después de unos cuantos años en calma y alejado de los focos, Carlos Moyá (Palma de Mallorca, 1976) decidió el pasado enero volver a ser actor principal. Siempre ocupando la segunda fila del reparto pero con un papel clave en el desenlace de la obra. El balear se unió al equipo de Rafa Nadal y los resultados no han podido ser más inmediatos: cinco finales, dos títulos y número uno en la Race. Algo bien estará haciendo, aunque le cueste admitir su parte de culpa. El que fuera el primer español en gobernar el ranking ATP espera a Punto de Break en la sala de jugadores del Mutua Madrid Open para charla de todo un poco, sin prisas y con gusto.

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¿Cómo están yendo los entrenamientos esta semana?

Bien, buscando siempre esa sensación de tocar bien la bola para luego llevarlo a cabo a los partidos.

Cuando ya pasas de los 30 supongo que ya no serán tan importantes. Federer un día, con una sonrisa pero con algo de verdad, dijo que quitaría los calentamientos pre-partido.

Hay jugadores que necesitan sentir la bola y Rafa es uno de ellos. A Roger igual no le importa jugar más o menos, aunque algo seguro que le debe influir, después de seis meses de descanso estoy convencido que habrá tenido sesiones importantes de entrenamiento, no creo que haya estado parado (risas). Todos necesitan sentir la bola, solo que unos más que otros.

Rafa suele decir en numerosas ocasiones que todavía tiene mucho que mejorar, un jugador que ha ganado 14 Grand Slams. Puede sonar a chiste.

Pero es así, todo el mundo tiene cosas por mejorar. El propio Federer ha mejorado cosas y Rafa también lo está haciendo ahora. La perfección absoluta no existe. En el caso de Rafa, él siempre ha tenido hambre por mejorar y evolucionar, eso es lo que le está manteniendo arriba y el motivo por el que lleva tantos años peleando por todo.

En esa mejora tiene un papel importante la figura del entrenador, en este caso tú. ¿Qué ha cambiado de enero a mayo?

Se ha vuelto a ver el Rafa al que estábamos acostumbrados, imponiendo un ritmo alto sobre la pista. Todo el equipo le ha hecho que ver que tiene que ser agresivo, hay días que lo consigue y hay días que no, pero siempre lo intenta. El saque lo está variando muy bien y para mí, lo más importante que está sabiendo hacer este año, es competir. Los dos últimos años había tenido más dudas a nivel mental. Partidos como el de Fognini o el de Edmund, que igual se le escapaban hace unos años, ahora caen de su lado y son los que le dan opciones de ganar luego el torneo. Esos partidos de ganar sin jugar bien solo están al alcance de unos pocos.

¿Notas que habéis recuperado al mejor Nadal?

Es difícil, hablamos de un jugador que ha ganado 14 Grand Slams. Hombre, podemos pensar que está al mismo nivel pero no lo sabemos todavía, al menos durante estos cinco meses sí que ha tenido algunos partidos que ha estado a su mejor nivel, como ante Thiem en Barcelona o la final de Montecarlo. El de la final con Thiem está muy cerca de la mejor versión que yo haya visto.

¿Esperabas tan buenísimos resultados?

Sinceramente, sí. Quizá no tan rápido, pero desde el principio yo veo las ganas y la motivación que tiene, su manera de trabajar y su ambición, eso es fundamental para él. Al final los resultados acaban llegando, a uno no se le olvida jugar al tenis de un día para otro. Obviamente las victorias te hacen creer mucho más en ti y él empezó a ganar desde el primer día.



Desde fuera la gente parece que se vuelve a ilusionar y París ya está a la vuelta de la esquina. ¿Se nota la presión?

Sabemos cómo funciona esto, la facilidad que existe para enterrar jugadores y resucitarlos, principalmente la prensa. Hay mucho público que se informa a través de la prensa que, en ocasiones, son especialistas en este tipo de artes. En el caso de Rafa, sí es verdad que viene de dos años que no fueron los mejores por diferentes circunstancias, ya fueran lesiones o dudas a nivel mental. En 2016 ya hubo momentos donde jugó muy bien pero la mala suerte le impidió tener continuidad para afrontar otros grandes retos. La gente ahora le vuelve a ver como ese Rafa rodeado de un aura divina, la que ha tenido durante toda su carrera, los rivales ya saben que tendrán que estar tres horas en pista para ganarlo.

Habéis ganado Montecarlo y Barcelona con solo un top10 por el camino (Thiem). ¿Importa lo que pueda decir la gente? ¿Preocupa de cara a próximos duelos de mayor nivel?

Rafa ha hecho su camino y ha ganado a quien le ha tocado enfrente. En un torneo uno no se enfrenta a 64 jugadores, te enfrentas a cinco o seis y, supuestamente, cada día es más duro que el anterior. Él ha hecho su trabajo y que los demás no lo hayan hecho es algo que debemos aprovechar. Federer aparte por su descanso, sabemos que Djokovic y Murray pronto volverán a estar peleando por todo, así que hay que aprovechar esos momentos de dudas. Cuando toque enfrentarse a ellos creo que Rafa estará preparado, no debe temer a nadie.

Hace 20 años no estaba todo tan examinado, tan mirado al detalle. ¿Qué cambios notas respecto a tu época?

Está todo mucho más profesionalizado, en todos los aspectos. Los jugadores viajan con más gente, están más preparados físicamente, mentalmente están mejor asesorados. Cosas que antes pensabas que no influían nada ahora se han vuelto en elementos vitales. Yo a lo mejor ganaba un torneo, salía a celebrarlo y a lo mejor me costaba perder en el siguiente en primera ronda; hoy en día están más por la labor.

Yo no he ganado nada, todo lo ha hecho Rafa”. Esto lo dijo Toni hace unas semanas. Esta frase deja en muy mal lugar a la figura y la importancia del entrenador.

No hay que valorarlo tanto. El entrenador lo que tiene que hacer es no interferir y no perjudicar, el crack y el genio siempre es el jugador. Nosotros estamos aquí para aportar una visión desde fuera, hay veces que desde dentro se da un enfoque equivocado de lo que están haciendo mal. Lo único indispensable es que el jugador respete la opinión del entrenador y en eso tenemos mucha suerte con Rafa, se fía mucho de su entorno y de lo que nosotros queremos que él llegue a ser sobre la pista. No sé si el 100%, puede sonar exagerado, pero el 99’9% del éxito corre a cargo el jugador, el resto del encaje reside en el resto del equipo, desde el entrenador, al fisio, pasando por el agente. Todos aportan, pero un porcentaje bastante íntimo respecto al jugador.

En tu caso, por ejemplo. ¿La temporada de Milos Raonic en 2016 hubiera sido igual de buena sin tu presencia?

En mi caso creo que he estado en el sitio adecuado con dos jugadores que son unos fenómenos. Así todo es mucho más fácil. Lo que yo les puedo aportar es un estímulo que venga de fuera y que haya estado en esa situación anteriormente, pero al final que el que se lo curra y quien debe llevarse el mérito es el jugador.

Imagina que pudieras volver a la final de Australia ante Federer y la ATP permitiera el coaching. Quinto set, 3-1 en el marcador. ¿Qué consejo le das a Rafa?

En ese momento había poco que decir, lo que hubiera rectificado sería la charla previa al partido. Creo que deberíamos haber previsto el gran momento de Federer con su revés y haberle jugado más abierto, moverle y tirarle más a la derecha. Hubo periodos en los que Rafa lo cambió porque veía que por ahí ya no le hacía el mismo daño que antes, pero es que Federer siguió estando muy fino. Jugó muy parecido a las otras veces que le había ganado anteriormente, pensando que Federer sería el de siempre, pero nos encontramos otra versión distinta. Lo que habíamos visto siempre era que su revés funcionaba hasta que llegaba a enfrentarse a Rafa, ahí le entraban las dudas. Pensamos que ese día sería igual y quizá esperamos demasiado a tomar la iniciativa. No quiere decir que de haber planteado el partido de otra forma hubiéramos ganado, en Indian Wells y Miami cambiamos cosas y el resultado fue el mismo.



¿Dolió mucho dejar escapar esa oportunidad? Hacía mucho que no se llegaba a una final de Grand Slam.

Por un lado dolió pero nos dimos cuenta de que el Rafa que conocíamos había vuelto. No nos quedamos solo con la final, nos quedamos con la victoria sobre Zverev, Raonic, Monfils y sobre todo la de Dimitrov en semifinales. Con Grigor fue ese partido en el que te das cuenta de que Rafa está ahí otra vez. De los mejores partidos que yo he visto en toda mi vida.

Está claro que nadie quiere enfrentarse a Federer pero, viendo el H2H particular con el suizo y viendo que era él quien esperaba en la final, ¿pensasteis que sería un buen rival?

Por una parte ves que tienes un récord positivo bastante amplio, aunque no tanto en pista rápida. Sí es verdad que en Grand Slam hacía diez años que no perdía con él, pero por otra parte sabemos que es Federer, nunca se puede descartar a un grande como es él, como fue Sampras en su momento o como es Rafa ahora. También estaba en juego la peculiaridad de ver quién tiene más Grand Slams, si pierdes le estás dando una oportunidad a que el otro se vaya con 18. Por una parte le prefieres y por otra no tanto. A nosotros nos tocó Federer, jugó muy bien y no hay que decir a esa derrota.

Ahora estamos en tierra y Rafa está imparable: trece partidos y trece victorias. ¿Quién le puede frenar en esta gira? Thiem en Barcelona se vio que todavía está muy lejos.

Hemos entrenado bastante con Thiem y ningún entrenamiento fue como aquel partido. Para empezar fue un muy buen día de Rafa que hace que el otro vea una pared delante y no pueda con ella. Thiem es uno de los hombres a seguir, está siendo de los mejores en tierra. Sin ninguna duda esperamos a Djokovic. En cuanto a Murray, su histórico dice que no ha sido de los mejores en arcilla pero el año pasado hizo resultados muy buenos. Wawrinka a un partido es muy peligroso, Goffin está jugando muy bien ahora mismo… seguro que me dejo alguno pero estos serían los más peligrosos.

Aquí los top suelen caen ante jugadores que están arriba, todo lo contrario que en la WTA. Allí la #5 del mundo puede perder con la #80. ¿Qué circuito es mejor?

Hay dos versiones. Lo bonito del deporte es sentarte ante la televisión o ir al estadio y no saber lo que va a pasar, eso es bonito; por otra parte, la gente también quiere ir a ver cómo pelean los grandes favoritos, los grandes nombres. Aplicado al fútbol sería ver una final de la Champions entre Mónaco y Wolfsburgo. ¿Es bonito? Pues en parte sí porque es una sorpresa, pero no sé si habría mucha gente que fuera a ver esa final. En cambio, si es Real Madrid y Juventus, será una final bastante vista. Unos prefieren una cosa, otros otra.

Tú que has entrenado a Raonic, ¿se puede conservar la amistad con el jugador ahora que se ha convertido en un rival directo? El día en el que os enfrentáis, muchos focos se centrarán en ti.

Lo que pasa en la pista se olvida fuera. Muchos aquí hemos sido rivales y luego fuera nos hemos ido de copas el mismo día de haber jugado. Hay que saber aparcarlo a un sabiendo que la rivalidad existe. Raonic, por su parte, pensará que como yo sé cómo juega, le diré a Rafa que juegue de una forma determinada, entonces él decidirá competir de otra manera. ¿Para qué tiene que haber tensión si nos vamos a ver todas las semanas del año?

De ti siempre se pensó que algún día entrenarías a Rafa, ¡pero es que ha llegado muy pronto! Un año con Raonic y al segundo con Rafa. Es como que ya hubieras llegado a meta.

Será muy difícil mejorar esto, incluso igualarlo. Yo jamás pensé que algún día podría entrenar a Rafa porque le conozco y sé que le gusta mantener el mismo grupo, aunque sí es cierto que les conocía desde fuera, pero siempre pensé que él terminaría con Toni y con Francis. Era más un pensamiento de la prensa y la gente por ver lo cercanos que éramos. Es pronto para hablar pero, profesionalmente y emocionalmente, este proyecto es imposible de igualar. Con nadie he vivido lo que he tenido con él desde pequeño. Ni siquiera sé si lo voy a buscar en un futuro.



Vosotros siempre habéis sido muy amigos y el refrán dice que no hay que juntar relaciones personales con trabajo. ¿Os seguís llevando igual?

Sí, sí. Hay cosas que cambian pero él siempre es muy respetuoso con su familia, sus amigos y su entorno. Rafa es el primero que sabe diferenciar lo que hay en la pista con lo que hay fuera, esto es algo que ya comentamos en su momento antes de entrar al equipo y él estaba dispuesto a aceptar mi rol. Lo estamos llevando muy bien.

¿Y el tema de la familia cómo se lleva? A mí me parte el alma cuando algún entrenador me dice que se ha perdido ver crecer a sus hijos.

Por suerte yo no estoy viajando todas las semanas. Estuve cuatro años en casa después de retirarme y ellos (su mujer y sus hijos) vienen a muchos torneos como por ejemplo éste, también vendrán a París. Viajo justo el tiempo necesario para mantener ese equilibrio perfecto para hacer un buen servicio con Rafa y poder estar con la familia. Si me excedo de ese límite ya me puede perjudicar a nivel familiar y eso luego afectaría al rendimiento. De momento viajo 15 semanas, el año pasado fueron más. Aquí lo bueno es que cuando Rafa está en Mallorca puedo estar con él y al mismo tiempo no perder el contacto familiar.

Siempre que os retiráis soléis exponer el tema de viajar como uno de los principales motivos para colgar la raqueta. Pero luego siempre volvéis.

No es que te canses de viajar, te cansas de mantener ese nivel de exigencia cada día. Entrenamientos, fisios, gimnasio, comer determinados alimentos, cuidarte, no poder ir a ciertos sitios… eso es lo que te estresa y te desgasta. Obviamente luego está la competición que también tiene desgaste pero al mismo tiempo es lo que disfrutas. Todo lo que no ve la gente en televisión es lo que te lleva a cansarte y a quitarte ese peso de encima cuando te retiras.

Hace poco me decía Ferrero que en el ATP Champions de veteranos había un jugador que estaba para volver a competir con los profesionales, un tal Carlos Moyá.

Yo te diría que es él (risas).

Pues ahí lo tienes, jugando el dobles en el Godó. ¿Te animarías tú a hacer algo similar?

Si surge pues igual sí, pero el dobles tampoco era mi especialidad. Estuvimos hablando y me dijo que al principio estuvo totalmente perdido y que luego tuvo la suerte de devolver un break y se metió en el partido. Por muy en forma que estés, el dobles es totalmente distinto, yo no lo disfrutaba porque no era mi especialidad. Tampoco te digo un no rotundo, pero no creo.

Aunque solo sea por volver a vestirte de corto en un estadio repleto de gente.

Pero eso ya lo tengo en el ATP Champions Tour. Son pistas un poquito más pequeñas pero que siempre están llenas. Lo disfruto mucho, como por ejemplo el año pasado en Mallorca, mi tierra, jugando contra Álex en la final. Revivir esas viejas batallas es muy bonito. A mí me sigue gustando jugar, me gusta la competición y me gusta el tenis. De una forma u otra hay que matar el gusanillo.

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