Anabel Medina: “Me encantaría que Madrid fuera uno de mis últimos torneos”

La valenciana, todavía en activo, nos cuenta cómo está siendo su colaboración con Ostapenko y cuándo tiene planeado colgar la raqueta.

Anabel Medina en el Mutua Madrid Open. Foto: Fernando Murciego
Anabel Medina en el Mutua Madrid Open. Foto: Fernando Murciego

Con 34 años y profesional desde 1998, Anabel Medina (Torrent, Valencia, 1982) todavía no ha dicho su última palabra. De hecho, en este momento ofrece el discurso más completo de su carrera. Jugadora, entrenadora y director del torneo de su ciudad. Tres cartas en la baraja que la mantienen ocupada e ilusionada con tres proyectos que se han juntado en un momento de madurez consumada. Todavía sin fecha para colgar la raqueta, Anabel dialoga con Punto de Break para mostrarnos su hoja de ruta en los próximos meses, su relación con Jelena Ostapenko y su final soñado en el circuito.

Por los pelos no has llegado a Madrid.

Empezamos a trabajar duro para volver a jugar a finales de diciembre pero es un proceso largo. Ahora estoy casi a tope, la derecha y al revés lo hago al 100% pero el saque todavía está a un 80%. Al tener ranking protegido y como tampoco tengo prisa, prefiero hacer las cosas bien y regresar cuando esté perfecta.

¿En qué momento nace la lesión?

Me lesioné en Wimbledon del año pasado, pero no parecía ser algo demasiado grave. Luego me hice una resonancia y vi que la cosa era importante. Para mí era vital llegar a los Juegos Olímpicos y luché hasta el final para lograrlo pero no hubo manera, estaba fastidiada. Después jugué un par de torneos en Estados Unidos y me di cuenta que no podía seguir. Además se me juntó con el torneo de tenis en Valencia y no fue fácil.

¿Está cerca la retirada?

La intención era retirarme a finales del año pasado, al menos era lo tenía en mente. Luego llega el momento y te lo replanteas, te lo vuelves a pensar. Más tarde pasó lo de la lesión y me resultaba una sensación amarga, los últimos torneos fueron muy desagradables porque no podía jugar. Me quería retirar pero no de esa manera, quería retirarme bien.

Por lo tanto no fue la lesión el motivo de pensar en la retirada.

Los motivos fueron que llevo mucho tiempo jugando, arrastro demasiados problemas físicos, sobre todo de rodilla y de espalda, el cuerpo te va pidiendo descanso y también a nivel psicológico noto que estoy agotada. Para estar en lo más alto hay que trabajar muchísimo y cada vez me cuesta más mantener ese ritmo.

Vamos, que todavía no hay fecha para el final.

No, no, no. Hombre, me gustaría poder jugar aquí en Madrid al menos una vez más.

Lo que ya estás haciendo es ejerciendo de entrenadora. ¿Lo tenías en mente?

Jelena (Ostapenko) y yo compartimos mánager y él fue quien me dijo que jugaba muy bien, que era un niña que está acostumbrada a trabajar con mujeres (su madre es su entrenadora) y que consideraba que yo podría ayudarla a nivel de tenis por toda la experiencia que tengo de mi trayectoria. En la pretemporada de 2015 ya vino a Valencia para probar pero no llegamos a ningún acuerdo porque ella quería full-time y yo seguía jugando, entonces le dije que no. Luego me lesioné y me pidió que le acompañara dos semanas el año pasado en la gira por China y ahora me ha contactado para que la lleve en la gira de tierra, aunque la madre sigue siendo la entrenadora principal.

¿Será una relación a largo plazo?

Qué va. En un principio hemos acordado la gira de tierra. No suele verse mucho a jugadoras en activo y entrenando a la vez, aunque alguna como Hingis llegó a jugar hasta dobles con Bencic, o Raymond con Keys.

Preséntanos un poco a Ostapenko.

Es una chica con carácter, mentalidad de Europa del Este, muy simpática, muy joven y con mucha energía. A nivel tenístico tiene un gran potencial, muchísima fuerza. Los golpes de fondo son muy duros, diría que está entre las dos o tres jugadoras más potentes del circuito actual en ese aspecto. Al mismo tiempo también es muy niña, solo tiene 19 años y eso también hay que trabajarlo. Si se rodea de buenos profesionales puede llegar muy alto.

¿Tiene prisa por llegar?

Es muy joven todavía, tiene que saber adaptarse al circuito y entender que hay rivales que ahora mismo, tenísticamente, son mejores que ella porque tienen más experiencia y más tablas. Tiene mucho que aprender.

¿Qué piensas que le puedes aportar?

Lo que le intento explicar es que tú eres en la pista lo que eres fuera de ella. Si fuera eres desordenada y olvidadiza eso luego lo transportas a la pista, ella tiene que mejorar un poco esos aspectos. Le puedo aportar esa paciencia del tenista español, ella tiene unos golpes muy potentes y quiere acabar todo en dos tiros, hay que explicarle que dependiendo de la rival y la superficie hay que trabajar más o menos el punto y jugar más ordenada, dirigir mejor la bola e intentar equivocarse lo menos posible. Si ella juega con un tenis ordenado y centrado es capaz de ganarle a cualquiera.

Dices que un jugador es en la pista igual de cómo es fuera. Rafa, sin embargo, fuera es tímido, reservado… y luego jugando es un animal que no se acobarda ante nadie. Sobre todo en sus inicios.

A Rafa le transforma la competición, pero no por eso deja de ser un jugador tímido dentro de la pista más allá de su garra y sus celebraciones. Él siempre es muy correcto, centrado, no le ves un mal gesto. Como siempre se ha dicho, la cabeza de Rafa es privilegiada, pocos en la historia pueden estar a su alcance. Es un superdotado y lo ha explotado al máximo.

¿Quién sería el Nadal del tenis femenino? Alguien que ganara los partidos mentalmente.

Kim Clijsters y Justine Henin. Perdían muy pocos partidos, quizá Clijsters era más expresiva y Henin más introvertida. Kim era muy atlética, potente, explosiva… como Rafa. En todas sus fotos se le ve apretando los dientes, se las comía a todas.


Jugadora, entrenadora y directora. ¿Da tiempo a cubrir todo?

Tenemos mucho tiempo libre. Se trabaja pero tampoco estamos 24 horas en la pista. Le dedico el tiempo que necesita el trabajo, al torneo y a la preparación como jugadora. Por suerte me ha pillado todo muy escalonado al estar recuperándome de la lesión y no encontrarme ahora con una etapa de muchas horas compitiendo. En cuanto al torneo, el momento más fuerte es a finales de año.

Solo te falta ser capitana de FedCup.

Sí que es algo que a toda jugadora que ha estado en el circuito durante años le haría ilusión, como le pasó a Conchita. En mi caso es algo que me haría mucha ilusión.

Pensando en tu vuelta al circuito, ¿harás calendario habitual o elegirás los torneos más especiales?

La idea es elegirlos, porque tan solo tengo 8 torneos para elegir. Obviamente, jugaré los que realmente me gusten aunque bueno… si luego veo que me van bien las cosas uno nunca sabe lo que pueda pasar, todo se mueve por sensaciones. En principio mi idea es jugar los torneos que históricamente he jugado bien y disfrutar lo máximo posible.

¿Lo harás con Arantxa?

Pues tengo que hablar con ella, no lo sé. Ella hasta Wimbledon tiene el calendario arreglado con Lara y luego creo que no tenía nada. Lo tendremos que hablar.

¿Te estás preparando para la retirada?

Mi preparación está dándose ahora mismo. El tema de la lesión y los ocho meses sin jugar ha sido como una retirada forzada, unos meses muy complicados. Una viene de estar acostumbrada a unas rutinas y unos viajes, aunque está claro que el mundo no se para cuando te retiras, cada uno sigue su vida. Sí que es verdad que hay horas en las que te encuentras un poco perdido. En mi caso estoy entretenida con mi trabajo de entrenadora y también con el torneo de Valencia, pero no es sencillo. Quería retirarme sin tener un vacío total, preguntarme ahora qué. Muchos ex jugadores lo han pasado muy mal tras retirarse por verse en su casa y ver que su familia trabaja, sus amigos trabajan y al final hay riesgo incluso de caer en una pequeña depresión. Yo misma tengo momentos de bajón y sobre todo de duda, momentos en los que pienso si debería retirarme o debería seguir.

El objetivo principal es retirarte con honor, en la pista, disfrutar, aunque tal y como sois vosotros de competitivos…

Ahora como lo ves algo tan lejano es como que lo ves más relajado pero hoy por ejemplo hablaba con Arantxa y me decía que se estaba tirando la pelota mal en el saque porque estaba nerviosa (risas). Al final ese gusanillo es necesario para competir, si no lo tienes es muy difícil sacar adelante los partidos.

¿Si tuvieras que elegir una última plaza en la que jugar? Supongo que Valencia

No podría jugar no me dejan las reglas.

¡Pero si eres la jefa!

No se puede ser directora y jugadora, lo sé porque lo miré y lo pregunté (risas). Me dijeron que imposible, lo dice el reglamento, aunque seguro que me harían algo bonito allí.

Le podemos ceder esa WC a Ostapenko.

(Risas) Ojalá, pero creo que no está en su calendario jugarlo.

¿Y si pudieras elegir otro torneo que no fuera Valencia? ¿Uno en el que sí te dejaran?

Aquí en Madrid. Este es el torneo que más me gusta del año, se juega en casa y a nivel personal tiene algo muy fuerte que me agarra a él. Me encantaría que Madrid fuera uno de mis últimos torneos.

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