Diego Schwartzman: “Siento que ya puedo ser competitivo en cualquier superficie”

El argentino habla con Punto de Break sobre su momento y sus inicios. “De pequeño me dijeron que con mi estatura no podría ser tenista”.

El argentino jugará por primera vez el Mutua Madrid Open. Foto: Getty
El argentino jugará por primera vez el Mutua Madrid Open. Foto: Getty

Después de una época gloriosa para el imperio argentino, muchos fueron los que dudaron si tras Juan Martín Del Potro aparecería un tenista capaz de hacer ruido en la parte alta del circuito. Quizá no fuera Diego Schwartzman (Buenos Aires, 1992) el hombre con más focos sobre los hombros, aunque el tiempo ha revelado que con solidez y una buena cabeza se puede hacer frente a saques a 220km/h. Eso y un buen equipo detrás liderado por Juan Ignacio Chela y acompañado por Diego Dinomo de manera puntual, ha llevado al ‘Peque’ a convertirse en amenaza en múltiples semanas del calendario. Diego se reúne con Punto de Break para analizar esta mejoría en los dos últimos años.

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Te llaman ‘Peque’ aunque de peque cada vez tienes menos, te estás haciendo grande.

Estoy teniendo un buen momento pero ya desde hace tiempo. El año pasado vine ganando partidos en superficies en las que antes no me sentía tan cómodo y ahora traigo una regularidad semana tras semana en todo tipo de canchas, algo que nunca había tenido desde que me metí en el top100.

Encontrar esa regularidad quizá sea lo más difícil de convivir en la élite.

Creo que sí, no es nada fácil estar en regularidad semana tras semana y que el físico responda. Por suerte este año lo vengo haciendo bien aunque todavía no llegamos a la segunda mitad del año, espero que lo que falte todavía sea mejor.

Tienes 24 años, todavía te queda una década por delante. ¿Podemos decir que estás en tu mejor momento?

En cuanto a tenis creo que sí, tener esa regularidad y saber que todas las semanas las puedo afrontar a mi mejor nivel es algo que a uno le da confianza sin importar el rival que tengas enfrente. Quizá haya tenido otros momentos más felices en mi carrera pero en lo tenístico, esta es de las mejores.

Tanta mejoría te ha llevado de vuelta al top40. ¿Hay algún factor concreto que lo haya provocado?

Es un todo que se va juntando. Ahora estoy muy cómodo con el equipo que me rodea, estoy descansando en las semanas que me toca descansar, me organizo muy bien las cosas dentro y fuera de la cancha… todo esto me ayuda a preparar mejor cada partido y rendir siempre al máximo. Con el paso de los años y la experiencia ganada cada vez me voy conociendo mejor.

Llegas de hacer en Estambul tu primera semifinal del año, justo en el lugar donde ganaste tu primer ATP en 2016. Bonita conexión turco-argentina.

Son unas condiciones que me favorecen donde la pelota pica bajo, es un polvo bastante lento en el que hay que pasar muchas bolas y donde el saque pierde algo de importancia. Allí hay que jugar los puntos de fondo sí o sí. Es un lugar en el que siempre me encuentro cómodo cada vez que voy.

Allí levantaste el título con 23 años. ¿Lo esperabas tan pronto? Gilles Muller, por ejemplo, tuvo que esperar diez años más.

Sinceramente, no. Por aquel momento venía de pasar una mala etapa tras haber roto con mis entrenadores de entonces, de hecho fui al torneo por ir. Me sorprendió verme ganando un título y jugando a un nivel de tenis tan bueno. En ese momento no me lo esperaba, ahora quizá sería más sencillo de asimilar.

El final fue un poco feo…

Dimitrov perdió los estribos, aunque luego me pidió perdón y mantengo una muy buena relación con él fuera de la cancha. A todo el mundo le pasa alguna vez algo así, seguro que él jamás querría verse cometiendo un gesto como ese, al igual que a mí me hubiera gustado festejar el último punto en la cancha pero se dio así y será una final que quedará para el recuerdo.

Como buen argentino el polvo de ladrillo es tu superficie favorita, aunque llega Amberes y te plantas en la final. Evolución acelerada.

Siento que ya puedo ya ser competitivo en cualquier superficie, incluso en pasto me siento cómodo entrenando, aunque hasta ahora no se me dieron los resultados. Cuando logre una victoria y coja confianza pienso que puedo lograr hacer mejor las cosas. El cemento es una superficie que me gusta porque me ayuda a sacar un poco mejor y también la pelota pica bajo, como no tengo problema en la movilidad en una situación en la que me siento cómodo también. Obviamente, la arcilla es donde nací y es donde me siento fuerte.

¿Cuál crees que es tu punto fuerte?

La solidez, la movilidad y la intensidad que estoy logrando en estos últimos partidos.

Solo llevamos cinco meses de calendario y ya ganaste a hombres como Querrey, Bellucci, Ferrer, Bautista, Tomic, Cuevas… ¡cómo se nota la mano de Chela!

Son nombres muy importantes, desde la segunda parte del año pasado pude ganar a jugadores instalados en un nivel muy alto y me dieron una confianza de ver que podía mantener una regularidad durante más tiempo.

Háblame de tu relación con Chela.

Después de cinco años corté con mi entrenador, Sebastián Prieto, quien me enseñó mucho, entonces me apoyé mucho en Zabaleta o Mónaco, ellos son como hermanos mayores para mí. Ambos me hablaron de Juan, me dijeron que tenía ganas de volver a viajar y meterse de nuevo en el tenis. También está colaborando con la televisión y por eso no puede viajar full time, pero le pregunté para viajar algunas semanas y lo vio bien. Me está enseñando mucho sobre todo lo que él hizo en sus carrera, las armas que tuvo y lo lejos que llegó, pero también a medir los tiempos dentro y fuera de la pista.

Siendo como es Chela, cuesta imaginarlo en modo jefe o completamente serio.

Sí, también tiene esa parte (risas). Cuando tenemos que trabajar, trabajamos, pero siempre con esa buena onda. Eso ayuda a que uno trabaje más fluido pero sin dejar de estar concentrado. Uno tiene que saber disfrutar al mismo tiempo de este viaje porque si no se hace muy largo y pesado. En ese sentido coincidimos bastante.

Si no me equivoco eres el tenista de menor estatura del top100 (170cm). ¿En algún momento llegó a ser un problema?

En cierto modo lo sigue siendo. No tengo la facilidad que tienen algunos para salvar momentos importantes con el saque, a mí me toca jugar todos los puntos. Es algo con lo que aprendí a jugar desde chico y también creo que me ayudó a aprender un montón de golpes dentro de la cancha que si hubiese medido 1’90 no lo hubiera podido hacer.

¿Hubo algún iluminado que te dijera de joven que no podrías dedicarte a esto?

Muchos. Me decían que era muy complicado y que no llegaría nunca. No hace mucho todavía me lo seguían diciendo, que sería muy difícil. En cierto punto tienen razón porque no hay muchos otros de mi estatura, se les puede llegar a tomar en serio pero ahora ya no lo pienso.

¿Cuál es el próximo objetivo a romper?

Igual ganar a un top10, todavía no pude y eso que este año estuve cerca, jugué con varios. En estos tres próximos torneos, los dos Masters 1000 y el Grand Slam, el objetivo es ganar muchos partidos, coger confianza y seguir creciendo.

¿Sientes la presión argentina del relevo generacional?

Un poco sí, aunque la vuelta de Juan Martín Del Potro nos quitó un poco de vigilancia a los chicos y la agarró toda él. Ahora ya no nos miran tanto a ver cuándo competimos o cuándo no, pero en cierto punto tenemos esa presión de ser la siguiente generación y sabemos que necesitan de nosotros. De momento vengo manejándolo bien, no le presto mucha atención ni cuando gano ni cuando pierdo.

Es que la Legión fue mucha Legión. ¿Hay alguno en el que te fijaras en especial?

Todos fueron increíbles, a todos los miré y de todos aprendí a jugar al tenis, pero creo que Nalbandian fue el que más me gustaba ver.

¿Tienes relación con él?

Sí, con la mayoría. De pequeño fui sparring de Copa Davis cada vez que jugábamos como local y ahí es cuando los conocí. Una vez se retiraron fueron ellos los que me veían a mí en los torneos. Son todos muy buena gente.

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